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Por qué cuidar las zonas francas

Sería un error cambiarle las condiciones a un instrumento que ha demostrado ser exitoso en Colombia.

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diciembre 14 de 2016
2016-12-14 05:07 p.m.
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Los países latinoamericanos usan los incentivos fiscales como arma para atraer Inversión Extranjera Directa porque, además de las condiciones del país y su infraestructura, hay dos elementos que constituyen la ‘cereza en el pastel’ al momento de decidir en dónde se hace la inversión: los incentivos y la seguridad jurídica.

Colombia es uno de los países más atractivos de la región y goza de excelente imagen internacional en el régimen de zonas francas, pues, además de sus ventajas competitivas, ha respetado la seguridad jurídica y los principios constitucionales de la ‘buena fe’ y la ‘confianza legítima’. No podemos perder ese gran capital y debemos cuidar las zonas francas, las cuales han sido promovidas por el Gobierno Nacional como una de las mejores opciones para invertir en Colombia.

Si el Gobierno concede unos incentivos de renta, aduaneros e IVA para quien accede al régimen franco y por ello impone, mediante resolución, unas obligaciones de inversión y empleo para los empresarios, no puede a mitad de camino, y unilateralmente, cambiar las reglas de juego. Es claro que el empresario adquiere la ‘obligación’ de generar nuevas inversiones y nuevos empleos, pero también tiene ‘derecho’ a que se le mantengan los incentivos; basado lo anterior en el principio de la ‘buena fe’ que regula las relaciones entre el Estado y los particulares.

Precisamente, este argumento fue el que expuso el Congreso de la República en la reforma tributaria del 2012, cuando se propuso modificar el incentivo de liquidación del IVA para las zonas francas. En respeto a los principios de ‘seguridad jurídica’ y ‘confianza legítima’, se aprobó por el Congreso que el cambio en materia de IVA se aplicaría para los nuevos proyectos y no para los que estaban autorizados, y así quedó. Hasta donde sabemos, esos principios constitucionales no han cambiado.

Gracias a la ‘estabilidad’ y a la ‘confianza’ se han realizado inversiones por más de 5 billones anuales en los últimos 10 años. Nuevos proyectos en la industria manufacturera, de papel, maderas, alimentos, de servicios de salud, logística internacional, call centers, data centers, agroindustriales, refinerías, puertos, entre otros, se han concretado por la seguridad que ha ofrecido el régimen franco.

Este tiene un fuerte componente social, pues preserva y dinamiza el empleo en departamentos azotados por la violencia como Cauca, Valle del Cauca, Santanderes, Huila, y es una gran alternativa para la construcción de nuevos proyectos, como consecuencia del proceso de paz que se acaba de firmar.

El éxito de las zonas francas está respaldado por la experiencia de los usuarios operadores y su intachable administración. Después de 20 años han alcanzado un alto nivel de confianza por parte del Ministerio de Hacienda. Los usuarios de zonas francas ofrecen control sistematizado de mercancías, de precios de transferencia, así como información ‘en línea’ de sus operaciones y reporte permanente de operaciones sospechosas, verificaciones que muchas otras empresas no hacen.

El desarrollo se alcanza con inversión y la inversión genera empleo. Es por eso que sería un error histórico cambiarle las condiciones a un instrumento que ha demostrado ser exitoso en Colombia y que está cumpliendo un papel importante de desarrollo en todos los departamentos, y para el país.

Edgar Martínez Mendoza
Director Ejecutivo, Cámara de Usuarios
de Zonas Francas de la Andi

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