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Con la calificación no se juega

Levante la mano el que quiera un dólar a $4.000, y todo lo que eso implica para la economía.

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agosto 23 de 2016
2016-08-23 09:53 p.m.
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Levante la mano el que quiera un dólar a $4.000, y todo lo que eso implica para la economía.

Entre las principales consecuencias de una tasa de cambio elevada se encuentra una inflación descontrolada superando niveles de 8% como la que está viviendo Colombia y la activación de mecanismos de indexación que se convierten en una bola de nieve que ha exigido al Gobierno a efectuar recortes presupuestales y a la Junta Directiva del Banco de la República aumentar las tasas de interés de intervención hasta 7,50%.

Esas implicaciones de un dólar alto se generan porque nuestro país es importador por naturaleza, lo que afecta directamente a todos los ciudadanos sin darse cuenta.

Resulta que la mayoría de fertilizantes es importada, con lo cual el costo de producción por hectárea sembrada de alimentos se incrementa, un valor que se traduce de entrada a un precio de venta más alto al consumidor y, por consiguiente, se ve reflejado en la cifra de inflación.

Este ejercicio aplica para todo en general, mostrando inclusive cómo somos de dependientes de lo que se importa para la crianza inclusive de los cerdos, las gallinas y el desarrollo de cultivos como arroz, papa y tomate, entre muchos otros.

En el ámbito económico debe primar siempre el bien común, y proteger la independencia del banco central, además de aquellos organismos que como el Dane, deben ser apolíticos, un pendiente grande que aún tenemos en Colombia, pues con las cifras que desde allí se entregan al mercado se proyectan crecimientos, planes de desarrollo, entre muchos otros que afectan el futuro del país.

Y para ponerlo en cifras, si nos ponemos a jugar con la calificación, como he leído aterrado a columnistas en estos días, tendríamos un dólar a $4.000, una inflación que difícilmente se acercaría a la meta del Gobierno y del Banco de la República del 3% (con una banda entre 2% y 4%), por lo cual las tasas de interés podrían mantenerse tan elevadas como las actuales en 7,50%.

Este panorama, aunque pesimista es muy realista con cifras públicas, podría llevar al país hacia una muy posible recesión económica, que se traduce en desempleo, salida masiva de la inversión extranjera, difícilmente lograríamos atraer nuevas compañías e industrias que inviertan en el país.

Más preocupante sería pensar en que no habría con qué financiar los costos del postconflicto una vez se firmen los acuerdos de paz con las Farc en La Habana, Cuba.
Es resumen, sería borrar lo hecho y alcanzado con sudor, sangre y lágrimas por todos los colombianos en los últimos 20 años, muchos podrían perder las comodidades a las que ya están acostumbrados y que han logrado conseguir en los últimos años.

El Gobierno tiene el reto primordial de recuperar la credibilidad de sus cifras fiscales después de dos años de cambiar sus metas culpando al choque petrolero que representó un desplome de ingresos desde $23 billones en 2013 hasta $0 en 2016.
Además, urge aprobar una reforma tributaria en el Congreso para mostrarles a los inversionistas y a las calificadoras de riesgo que existe un compromiso por mantener el terreno ganado.

Camilo Silva Jaramillo
Valora Inversiones
@CamiloSilvaj

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