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Deportistas nacionales, sobreviviendo a una patria injusta

Recientemente se archivó la denominada “ley del deporte”, una propuesta que buscaba mejorar las condiciones de los deportistas.

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julio 25 de 2016
2016-07-25 07:06 a.m.
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Diariamente los deportistas nacionales suelen poner en alto el nombre de Colombia y nuestros símbolos patrios en todos los rincones del mundo. Sin nudos negros en la bandera, actualizaciones al himno nacional, filiaciones e intereses políticos por algún pan con mermelada, cada uno desde su especialidad dignifica de forma inmerecida, una patria que no tiene tiempo para retribuirle decorosamente su esfuerzo y las lágrimas derramadas antes de poder llegar a ser campeones.

Recientemente y luego de un año de las acostumbradas promesas políticas de alguien que tiene otras prioridades y de un Congreso que últimamente nos tiene más acostumbrados a hundir proyectos que a generar soluciones de fondo que beneficien o protejan a todos los colombianos, se archivó la denominada “ley del deporte”, una propuesta que buscaba mejorar las condiciones de los deportistas, especialmente para tener una vejez amparada.

Seguramente esa ley no era tan importante como las cortinas nuevas para palacio, o el vestido que llevaran al encuentro con la Reina Isabel, o la creación de un centenar de centenares de balígrafos, o la producción de almendras para celebrar la “libertad de prensa”; un vestido a cuadros nuevo para Martin, una chaqueta que no sea amarilla para Clara López, una faja para Luis Carlos, unas resmas de papel para las notas de protesta de María Ángela, las terapias para el “ministro estrgggella”, o un par de millones para las asesorías externas contra la oposición.

Lo que sí es cierto es que con muy contadas, casi únicas excepciones de deportistas que dejan tirados los partidos con justificaciones igual de estúpidas al poco respaldo que el gobierno le da al deporte, Colombia tiene una deuda moral, económica e invaluable con quienes con las uñas, viajando en aviones de carga, buscando patrocinadores en la empresa privada antes que estar entrenando, dejando de comer para pagar su transporte; sufren y sobreviven al deporte en este país, para enaltecerlo y nutrirlo con logros individuales de muy pocas personas o empresas que creen en ellos.

Que el Gobierno falte a su palabra, que no tenga tiempo para dedicarle unos debates a un proyecto que beneficia a los deportistas, es normal; nunca ha pasado lo contrario. Pero si hay algo más bajo y cretino que ese poco respaldo, es esa nueva ola de “expertos” que luego de escribir su hashtag #FuerzaNairo, sin pensarlo ni darse cuenta, minimizan, castigan y sepultan el esfuerzo supremo de nuestros competidores por el mundo, amparados únicamente en lo que les indica un cronometro.

Estos próceres de la opinión, gordos por naturaleza y que lo más cercano a una bicicleta es la que tienen estática para colgar ropa en su cuarto, critican a Nairo por su “bajo” rendimiento. Sin consideración, sin pena, y con la actitud de Roy, ayer lo aplaudían y hoy lo condenan al son de los likes en las redes sociales; despellejando a cuanto no triunfante se atreva a llevar la bandera nacional.

Se nos olvida que para convertirse en “alguien”, la mayoría de nuestros deportistas tuvieron que salir por méritos propios del país. Alejándose de sus familias, de sus sueños personales y posiblemente de su amor, estas máquinas de satisfacciones patrióticas le dan diariamente razones a muy deficientes gobernantes para que se apropien descaradamente de sus logros y los sincronicen con mensajes políticos muy cuestionables al son de la paloma de la paz.

Gracias siempre a todos los deportistas que nos representan, desde el campeón, hasta el último que llega en una competencia, ustedes son la herramienta más pura para sentir que nuestra patria palpita. Ustedes, solo ustedes, despiertan las pasiones más alegres de un pueblo que necesita sonreír y creer en que los sueños no se dejan tirados porque una cancha no está en las condiciones adecuadas.

Ojalá alguien sensato en este Gobierno, en el que conozco varios, ponga como prioridad las necesidades de nuestros deportistas, no solo por el contexto de los juegos olímpicos, no solo para la foto en palacio o la llamada a felicitar en el bus de la victoria.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador social y periodista
@donandreshoyos

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