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Desafíos para la competitividad de la aviación

La aviación en Colombia pasó de ser un servicio exclusivo y privilegiado a uno masivo e incluyente. 

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octubre 17 de 2016
2016-10-17 02:51 p.m.
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La aviación en Colombia pasó de ser un servicio exclusivo y privilegiado a uno masivo e incluyente. Para preservar este beneficio para toda la sociedad colombiana es necesario avanzar en una agenda de competitividad para la industria, que no da espera.

El primer pilar de esta agenda es la infraestructura. En el sector aéreo, además de los aeropuertos, sus plataformas y pistas, incluye tanto la flota de aeronaves como las radioayudas y la tecnología que acompaña la navegación aérea.

Desde el año 2005 Colombia pasó de tener una flota de aeronaves con una antigüedad de 15 a 5 años en promedio para el año 2015 y desde el año 2009 el número de sillas se ha multiplicado por 2.

Lo anterior significa que el país cuenta hoy con una de las flotas más modernas de la región, lo cual afianza los altos estándares de seguridad y que en los últimos 6 años, con una operación creciente (pasamos de 266 mil operaciones/año en 2009 a 500 mil al cierre de 2015) ha representado cero accidentes en la aviación comercial regular de pasajeros.

Sin embargo, el Gobierno se encuentra saldando una cuenta pendiente en los aeropuertos del país y con inversiones cercanas a los $2,7 billones de pesos busca cerrar la brecha que en esta materia ha generado un crecimiento extraordinario de pasajeros, que en la última década pasaron de 10,3 millones a 34,1 millones para el cierre del año 2015.

Los grandes retos para la infraestructura radican en el ‘lado aire’, en donde la Aerocivil está impulsando el rediseño del espacio aéreo en Bogotá, centro de conexiones que recibe el 78% de los pasajeros internacionales y el 40% de los domésticos, y que gracias a esta actualización en la forma de navegar, junto con ayudas tecnológicas, permitirá que pasemos de 54 a 90 operaciones por hora en Eldorado.

El plan debe extenderse a los principales aeropuertos del país. Su realización disminuirá los tiempos de desplazamiento entre los destinos, un uso más eficiente de los recursos asociados a la operación y menor impacto ambiental por efecto del ahorro en el consumo de combustible.

El otro gran reto radica en el control de los costos asociados a la operación aérea en los principales aeropuertos del país.

Las concesiones han traído consigo una modernización de la infraestructura aeroportuaria de las principales ciudades, pero han incrementado de manera ostensible los costos para el transporte aéreo.

En el año 2002 los costos de los servicios aeroportuarios como porcentaje de la estructura de costos de una aerolínea equivalían al 6%, hoy son el 10% en promedio.

Este incremento impide que las tarifas al pasajero sean aún más favorables de las que se encuentran hoy en el mercado y que nuestros aeropuertos atraigan más pasajeros y turistas.

Las aerolíneas eligen un destino no solo por el mercado potencial sino por lo que les cuesta llevar a cabo su operación en el aeropuerto.

Es decisiva la acción del Estado en su conjunto para evitar abusos de posición de dominio de los aeropuertos y con ello el incremento en los mencionados costos.

El segundo pilar es el referido a las cargas impositivas. En esta coyuntura de una nueva reforma tributaria, es importante recordar que el transporte aéreo no es un servicio de lujo y su democratización se ha dado a pesar de una alta carga a los tiquetes aéreos, la cual no ha dejado percibir de manera real los beneficios tarifarios que han llegado con la feroz competencia entre aerolíneas.

Hoy, las 3 aerolíneas principales de la región compiten por el mercado doméstico colombiano, a lo que se suma una aerolínea de bajo costo, 3 aerolíneas que atienden los mercados medianos y pequeños y más de 25 operadores internacionales que aterrizan en Colombia.

Esto ha permitido que las tarifas que se ofrecen en Colombia mantengan niveles muy competitivos al compararlas con los países de la región. Después de Brasil, el país cuenta con los precios más económicos con una tarifa kilómetro por pasajero de 10 centavos de dólar.

Sin embargo, según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), Colombia es el segundo país con mayores tasas e impuestos al tiquete (50% de la tarifa promedio), solo superado por Venezuela.

Un tiquete que se expide para volar desde Bogotá a cualquier destino nacional debe pagar aproximadamente $40 mil pesos en impuestos, cuando hoy una tarifa en una ruta Bogotá - Medellín puede conseguirse en algo cercano a los $70 mil pesos.

Por su parte, un tiquete internacional debe pagar US$ 133 en impuestos cuando hay tarifas a destinos como Panamá que rondan los US$90.

El reto que se ha fijado la economía nacional es el de sustituir las rentas que provenían de los hidrocarburos por otras actividades económicas que como el turismo pueden cubrir el déficit que se ha producido.

Según Fedesarrollo, por cada peso que se invierte en transporte aéreo hay un factor multiplicador de $ 11 mil en toda la cadena del turismo. Sin embargo, si persisten y aumentan las cargas impositivas, éstas se erigirán como barreras para que compitamos por el tráfico de turistas hacia los destinos colombianos.

Finalmente, la devaluación del peso frente al dólar ha traído consigo diversas repercusiones para la economía nacional. Las aerolíneas han visto cómo se encarece su operación debido a que el 65% de los costos de éstas son en dólares. Esto ha sido la principal causa de las pérdidas en el sector en los últimos años.

En este sentido, las amenazas que presentan con un proyecto de Ley que hace actualmente curso en el Congreso de la República, cuyo objeto es el de restringir aún más la actividad de las tripulaciones.

Gilberto Salcedo,
presidente Ejecutivo de ATAC

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