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Transición verde

Colombia ha venido superando los mitos de la transición hacia una economía verde. 

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octubre 26 de 2016
2016-10-26 09:06 p.m.
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La ecologización de la economía es un hecho y una necesidad. Las dificultades desencadenadas por el cambio climático y la degradación ambiental implican la transformación de las actividades económicas y los conceptos de productividad. Esta crisis ha trastornado de forma progresiva la actividad económica y ha eliminado empleos a nivel local y global, y en consecuencia, la implementación de una economía verde surge como un imperativo para los gobiernos, como quiera que permite mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica.

Los empleos verdes son aquellos que contribuyen a la preservación y restauración del ambiente y permiten aumentar la eficiencia del consumo de energía y materias primas, limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, minimizar los residuos y la contaminación, proteger y restaurar los ecosistemas y contribuir a la adaptación al cambio climático.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima la posible creación de más de 60 millones de nuevos empleos para el 2030, para atender la adaptación al cambio climático y la preservación del capital natural a nivel mundial.

La ecologización de las economías implicará por lo tanto no solo el desarrollo de nuevas competencias, sino, además, la transformación de empleos que tengan como objetivo la reducción de impactos ambientales que generan los diferentes sectores productivos y reduzcan la sobreexplotación de los recursos naturales.

Colombia ha venido superando los mitos de la transición hacia una economía verde. Ha dejado atrás la creencia de que este enfoque inhibe el progreso, la generación de nuevos empleos y es un obstáculo para el desarrollo económico, así como considerar que esta es solo para países ricos y desarrollados.

El país presenta avances normativos importantes como la expedición de la Política Nacional de Producción y Consumo, así mismo, el Dane, en una iniciativa por aproximar la realidad de la economía y empleos verdes, cuenta con tres ejercicios estadísticos sectoriales con este enfoque: La Cuenta Satélite Ambiental, La Encuesta Ambiental Industrial y La Encuesta Ambiental de Hoteles.

Por otra parte, el país es el séptimo del mundo con mayor potencial de biodiversidad, con aproximadamente 1.193 especies amenazadas, situaciones que fijan las condiciones para crear nuevos empleos verdes con enfoque en investigación y desarrollo, así como en la protección de estos recursos naturales.

El sector agrícola, por ejemplo, presenta un alto uso de recurso hídrico, lo que implica estimular la transición de la agricultura convencional a la ecológica, que tiene gran potencialidad en la generación de empleos verdes y que reduce los impactos asociados con esta actividad, como quiera que esta es intensiva en mano de obra.

De otro lado, existe una tendencia en el sector industrial a invertir en la gestión ambiental para responder a los desafíos de la sostenibilidad, la competitividad y la responsabilidad social empresarial, siendo necesario reestructurar procesos para una producción más limpia con enfoque de ciclo de vida.

Es bueno tener en cuenta que, fácilmente, existen en Colombia actividades para poder generar empleo intensivo, como poder contar con playas sostenibles, lo que, sin duda, fortalecerá las capacidades locales para la implementación de un mejor turismo. En esta misma línea, la protección del recurso hídrico promovería la formación y transferencia de conocimiento en restauración ecológica, que involucraría a las comunidades campesinas y el control de inundación en sectores vulnerables a partir de la vinculación de los habitantes aledaños a estos sectores, y la construcción de obras biomecánicas.

Igualmente, la implementación de sistemas integrales del manejo de residuos sólidos respondería a la necesidad de las ciudades que no saben qué hacer con los escombros, las llantas, los deshechos hospitalarios y los residuos contaminantes.

La generación de empleos verdes trae también consigo la necesidad del desarrollo de competencias laborales y profesionales necesarias para lograr la transformación en el marco de la conservación y restauración del medioambiente, y que promueven la transición hacia economías sostenibles.

Creará un desplazamiento de las actividades económicas y tecnologías, esto es, un reemplazo de aquellas menos eficientes y contaminantes, que conlleva una reestructuración de la formación para el trabajo para suplir la mayor demanda de ciertas ocupaciones y perfiles a sectores en crecimiento.

Los empleos verdes también implican el reconocimiento y respeto a las dinámicas territoriales y el desarrollo de los procesos de producción, consumo y circulación. Se garantizará así la preservación y sustentabilidad de la naturaleza y de la vida humana, evitando la depredación del ambiente, el agua, la tierra y el aire, en el entendido de que se requiere que los recursos disponibles hoy se cuiden para el disfrute las generaciones futuras.

Esta intersección entre el ambiente, la economía y el componente social es una transición que no da espera.

Francisco Javier Mejía
Viceministro de Empleo y Pensiones.

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