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El escenario: ‘la unión hace la fuerza’

Este escenario es la mejor síntesis de lo que significa una paz sostenible y duradera. Es un propósito irrenunciable, y que hoy, está vigente.

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octubre 05 de 2016
2016-10-05 09:44 p.m.
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Hoy, más que nunca, la necesidad de acuerdos como nación es un imperativo. Existe en 1997 un antecedente de convocatoria plural, citado por empresarios, ejemplo de convivencia y construcción, en medio de la diversidad, el cual se denominó ‘Destino Colombia’ http://datateca.unad.edu.co/contenidos/10 2053/1020532015/destino_colombia.pdf. Acudió medio centenar de colombianos, representativo de nuestra diversidad. Académicos, campesinos, empresarios, alzados en armas, iglesia, indígenas, medios y militares trabajaron para identificar caminos alternativos para el país y las consecuencias de los mismos, para la solución, o no, del conflicto armado. Cuatro escenarios fueron construidos, en función de la profundización del conflicto, o de una solución negociada: ‘amanecerá y veremos’, ‘más vale pájaro en mano que ciento volando’, ‘todos a marchar’, y ‘la unión hace la fuerza’.
Significaban una visión prospectiva de Colombia, y en cada uno se encontraban alternativas y soluciones para la encrucijada que vive el país sobre el futuro del proceso de paz con las Farc.

En el escenario ‘la Unión hace la fuerza’, reconociendo la diversidad y las distintas formas de ver la vida, los colombianos generaban un punto de encuentro para hallar un camino y una visión común. Era el más exigente, pero el más promisorio como sociedad: “se lograron efectivos pactos de paz que ayudaron a asumir los retos de reconstrucción nacional y a responder al acumulado histórico de problemas agrarios, sociales y de organización institucional. Se fortaleció la democracia participativa y de solidaridad. Para los partidos y las organizaciones sociales fue claro que su supervivencia dependería de la capacidad para ajustar su paso y sus actividades a los de una ciudadanía activa, organizada y más educada.

Esa participación ciudadana en los asuntos públicos redujo las tensiones en las conversaciones del Gobierno con los movimientos armados y obtuvo acuerdos favorables para la población. Se multiplicaron las organizaciones sociales y de liderazgo cívico. Se fortalecieron los sindicatos, las agrupaciones de campesinos, indígenas y mujeres, las ONG y las asociaciones de empresarios. La dinámica impuesta por la presencia ciudadana, fundamentada y enriquecida por un proceso educativo integral, repercutió en la economía y generó un sistema mixto con peso dominante de la empresa privada y solidaria, y con una eficiente interacción del Estado para garantizar la mayor competencia, la competitividad, la redistribución y la equidad. El Estado, bajo la influencia de organizaciones civiles, garantizó y reglamentó la provisión eficiente de bienes y servicios, con énfasis en la educación, para los sectores sociales menos favorecidos. Estableció unas relaciones económicas y de participación entre el capital y el trabajo. Los acuerdos restablecieron la confianza y el país pudo aprovechar de forma eficiente y sostenible sus recursos naturales. Se logró un ajuste fiscal”.

Este escenario es la mejor síntesis de lo que significa una paz sostenible y duradera. Es un prepósito irrenunciable, y que hoy, más que nunca, está vigente. Los empresarios deben ser grandes líderes de dicha unión.

Rafael Aubad L
Presidente Proantioquia

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