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El vino pide espacio para tributar de manera justa

Un producto como el vino requiere altas inversiones para su posicionamiento, comercialización y distribución en el país.

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septiembre 01 de 2016
2016-09-01 07:08 p.m.
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La Asociación Nacional de Vinos de Colombia (Asovinos), que reúne a algunos de los más representativos productores, importadores, distribuidores y comercializadores de vino en Colombia, surge entre otras razones, como una respuesta gremial frente al Proyecto de Ley que hoy cursa en el Congreso.

El Gobierno en aras de cumplir compromisos internacionales con otros países tiene la necesidad de poner a tono a nuestro país con los tratados de libre comercio suscritos por Colombia.

Contrario a lo expresado por algunos no se trata de lobby, sino de ilustrar al Gobierno, al Congreso, Gremios y público en general, sobre una categoría que representa el 8% del mercado de Vinos y Licores y que no puede asumir el 150% del incremento tributario en importados y en nacionales el 92%, máximo cuando se trata de un producto cuya acogida en el mercado ha quedado claramente demostrada con un crecimiento del consumo del 189% entre 2000 y 2013, según análisis del ICEX, España Exportación e Inversiones.

IMPUESTOS RAZONABLE


Que los vinos paguen más impuestos hoy es razonable, pero debe hacerse de forma equitativa y proporcional, por ello, acompañando la propuesta gubernamental Asovinos ha preparado y puesto a consideración de todos los involucrados una fórmula para que cumpla con estos requisitos, en ella se reúnen las expectativas del Gobierno de recaudar un 20% más de impuestos, se distribuye más equitativamente la carga tributaria, el vino asume la mayor parte; además se propone que sea en forma gradual, en donde las categorías de precios menores se vean menos impactadas, de tal manera que los consumidores pertenecientes a los estratos 3 y 4 puedan seguir teniendo acceso a esos productos.

Es importante anotar, que no es cierto que la industria licorera nacional, importadores y comercializadores, excepto Asovinos, estén de acuerdo con dicha iniciativa en todos sus aspectos.

Hasta el pasado viernes 19 de agosto los gremios (Asovinos, Acodil, Acil, Caba y Fenalco) manifestaron su inconformidad ante la ley, en temas álgidos como la base gravable del producto (Dane) fueron tratados, además de otros, como el alto costo de la tarifa ad valorem (25%) y la forma lineal de medición en la cual se regula de manera igual a desiguales, cualquiera sea el rango sobre los precios.

Estas consideraciones no solo afectarían el consumo de bebidas de bajos y medianos precios, sino que además podrían generar una posible inconstitucionalidad. Es por ello que desde Asovinos se propone un ad valorem progresivo en el cual la tarifa comience en un 8% y termine en un 20%.

De esta forma los productos que han sido caballito de batalla, champagna o vinos de alta gama, asumirían mayores impuestos y dejarían de pagar sumas consideradas irrisorias hoy en día.

Frente a la utilidad del sector se han dado cifras que se alejan de la realidad.

Un producto como el vino requiere altas inversiones para su posicionamiento, comercialización y distribución en el país. La fuente que ha proporcionado esta información, omite gastos que disminuyen considerablemente los márgenes de utilidad para los importadores:

Supermercados: distribución, descuentos y degustaciones.

Canal Consumo: alta inversión para codificar y posicionar una marca.

Posicionamiento de marca.

Altos costos inmobiliarios.

LA DEVALUACIÓN 

Frente al margen de utilidad del sector han relacionado cifras del 69%, esto se aparta totalmente de la verdad puesto que desconocen todos los componentes de la estructura de costos y gastos como los señalados anteriormente.

La situación actual de los productores nacionales es aún más preocupante, toda vez que algunos de ellos han acudido al régimen de insolvencia, pero de aprobarse el proyecto de ley como está planteado muchos podrían verse abocados a cerrar sus operaciones, traduciéndose esto en despidos masivos, pérdida de la tributación y desincentivo de la industria de vinos y aperitivos, lo que afectaría el PIB de nuestro país.

Los importadores de vino no serían ajenos a esta circunstancia, algunos de ellos deberán reducir sus negocios y despedir empleados.

Así mismo los importadores que manejan gama alta disminuirían sus ventas al perder sus categorías más importantes y con ello se afectaría la recaudación de impuestos que requiere la nación, todo esto afectando negativamente el empleo y el PIB.

Es importante resaltar que los aportes del Impuesto al Consumo por parte de los importadores de vino ascendieron a $277.000 millones en 2015.

Por último, regular a desiguales como iguales, como ya se mencionó anteriormente, es una posible causal de inconstitucionalidad, ya que el vino es una bebida fermentada igual que la cerveza y está siendo regulado de manera idéntica que las bebidas destiladas.

Es por ello que Asovinos viene proponiendo que el tema vinos sea tratado de forma independiente en capítulo aparte.

Asovinos es la única agremiación que ha presentado una propuesta ante todos los gremios y el Viceministerio de Hacienda.

Por último es importante destacar que la propuesta de Asovinos hasta el momento ha sido bien acogida por diferentes sectores parlamentarios y representantes de todos los partidos.

Nelson Izáciga,
Presidente de Asovinos.

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