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Efectos de la reforma de Trump en Colombia

De no hacer nada, podrá bajar la producción industrial local, aumentar las importaciones y se venderán, tal vez, más aguacates Hass.

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mayo 10 de 2018
2018-05-10 08:51 p.m.
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El Congreso de Estados Unidos aprobó en el 2017 una reforma fiscal que, entre otras medidas, baja el impuesto a la renta de las sociedades de 35 a 21 por ciento y da incentivos para repatriar capitales. Lo anterior pese a la oposición del Partido Demócrata, de analistas económicos y de algunos de los principales empresarios de ese país, que argumentaban que para un país con un déficit fiscal cercano al 3,5 por ciento del PIB y un endeudamiento que supera su PIB, no resulta conveniente bajar impuestos ahora.

El presidente Trump argumenta que esta sustancial reducción de los impuestos a las sociedades repercutirá en un notable impulso a la inversión y el empleo. Se quiere que las empresas de ese país y las extranjeras tengan un incentivo para crecer sus inversiones en Estados Unidos y cumplir su promesa de campaña: “Make America great again”.

Trump basa su política económica en este incentivo fiscal que, de darle resultado, puede impulsar la inversión, bajar el desempleo y reducir el déficit fiscal vía el mayor recaudo de impuestos que tendrán que pagar las empresas por las nuevas inversiones que realizarán con los ingresos que obtendrán por los menores impuestos. Una apuesta arriesgada, sin duda.

Para Colombia, la reforma fiscal de Trump es bastante riesgosa. Es poco el incentivo que tendrán las empresas de EE. UU. para invertir en un país como Colombia, con una tasa de impuesto a la renta de 33 por ciento, sin contar otros tributos que afectan a las empresas y que llevaron a la tasa efectiva de tributación a 69 por ciento en 2017, como lo señaló Doing Business.

Además, Colombia firmó un TLC con EE. UU. que permite que los productos provenientes del país norteamericano ingresen sin aranceles o sean muy bajos, lo que refuerza la teoría según la cual es mejor tener las plantas de producción en EE. UU. y exportar que producir localmente con mayores impuestos y bajas economías de escala.

La reforma tributaria colombiana del 2017 bajó las tasas de tributación de las empresas de 35 a un tímido 33 por ciento, pero frente a la situación que crea la reducción de impuestos en EE. UU., las autoridades económicas de Colombia afrontan el reto de bajar más los impuestos, con un bajo margen para reemplazar esos recursos, o perder competitividad para atraer nuevas inversiones y un posible cierre de plantas de producción locales, como se ha venido presentando.

El aspecto positivo para Colombia es que dichos incentivos fiscales pueden llevar a la economía norteamericana a un mayor crecimiento y con ello el de sus importaciones. Así, se podría presentar un aumento de las exportaciones colombianas hacia el país del norte, máxime cuando el TLC entre ambas naciones favorece el ingreso de productos nacionales en EE. UU.

Solo hay que esperar que las autoridades colombianas no se queden con los brazos cruzados ante esta nueva realidad económica del principal socio comercial y de inversión del país, y que tomen medidas para contrarrestar incentivos fiscales que pueden cambiar la forma de hacer negocios de las empresas norteamericanas. De no hacer nada, podrá bajar la producción industrial local, crecer el desempleo, aumentar las importaciones y se venderán, tal vez, más aguacates Hass, los cuales parecen haberse convertido en la estrategia más importante del gobierno para el crecimiento de las exportaciones colombianas.

Emiro Aristizábal Álvarez
Comité de exalumnos, London School of Economics en Colombia

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