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Estados Unidos: la eterna normalización

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junio 23 de 2016
2016-06-23 06:52 p.m.
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La semana pasada, la Reserva Federal (la Fed), el banco central estadounidense, mantuvo estable su tasa de interés objetivo y el comunicado de la reunión sugiere que ha aumentado la incertidumbre sobre la recuperación del mercado laboral en el corto plazo y la de la economía en el mediano plazo. En consecuencia, la Fed redujo nuevamente su estimación del ritmo de incrementos de su tasa objetivo en los próximos años, lo cual es consistente con nuestra expectativa de que la liquidez financiera global continuará siendo holgada por más tiempo.

La Fed mejoró su evaluación sobre el desempeño de la actividad económica al destacar que su crecimiento ‘parece haber repuntado’, mientras que en la reunión previa (la de abril) mencionó que ‘parecía haberse desacelerado’. De igual modo, la Fed resaltó que el crecimiento del gasto de los hogares ‘se ha fortalecido’, mientras que en abril dijo que se había ‘moderado’.

En efecto, el modelo GDPNow de la Fed de Atlanta actualmente estima que el crecimiento del PIB en el segundo trimestre será de 2,8%, muy por encima del 0,8% registrado en el primero. Además, la proyección del modelo ha mejorado sustancialmente desde un 1,8% que arrojó cuando se comenzaron a publicar datos para el trimestre a finales de abril.

En contraste, la evaluación sobre la dinámica del mercado laboral desmejoró, en reconocimiento de la disminución que se ha observado en el ritmo de generación de empleo en los últimos 3 meses. La Fed mencionó que el ‘ritmo de mejora del mercado laboral se ha desacelerado’ y que ‘la generación de empleos ha disminuido’, mientras que en abril decía que ‘las condiciones del mercado laboral continúan mejorando’ y que ‘un rango de indicadores recientes apuntan a un mayor fortalecimiento del mercado laboral’.
Sin embargo, la Fed minimizó en alguna medida el debilitamiento reciente y se enfocó en el comportamiento esperado, al estimar que ‘los indicadores del mercado laboral se fortalecerán’, lo cual significa que su perspectiva sobre este mercado no sufrió cambios notables.

La Fed no sólo mantuvo su perspectiva positiva sobre el mercado laboral, sino también la del desempeño de la economía y de la inflación. Esta una señal de que la Fed tiene la intención de continuar con el ciclo de incrementos de su tasa objetivo en los próximos meses. Sin embargo, la Fed necesita que los datos corroboren su expectativa positiva para poder realizar el próximo incremento. En particular, es indispensable que las cifras mensuales de generación de empleo muestren un repunte.

La Fed considera que el mercado laboral provee una mejor indicación sobre el desempeño de la actividad económica, que los datos del PIB, además de que suministra la información más relevante relacionada con uno de sus dos mandatos legales: la promoción del máximo empleo. Es más fácil restarle importancia a una desaceleración del PIB cuando la generación de empleo es sólida, que prever un fortalecimiento de la actividad económica cuando la generación de empleo se debilita, y esto último es lo que ocurre actualmente.

En la próxima reunión, que será el 27 de julio, la Fed solamente contará con un nuevo reporte mensual de empleo: el de junio. Esperamos un repunte importante en la generación de empleo con respecto a la baja cifra de mayo, pero creemos que un solo dato será insuficiente para verificar un cambio de tendencia. Por esta razón, creemos que la incertidumbre sobre el comportamiento del mercado laboral se mantendrá en julio y no esperamos un incremento de la tasa objetivo ese mes.

En contraste, en la reunión posterior a la de julio, que será el 21 de septiembre, la Fed contará con tres nuevos reportes de empleo: los de junio, julio y agosto. Esto es lo mínimos que creemos que la Fed necesitaría para justificar un nuevo incremento de su tasa objetivo, asumiendo que se verifique el repunte que anticipamos.

En consecuencia, mantenemos nuestra expectativa de que el próximo incremento será en la reunión de septiembre, pero el riesgo es que se postergue si los datos del mercado laboral no repuntan en los próximos 3 meses o si se presentara un nuevo episodio de alta volatilidad en los mercados financieros. Creemos que hay una probabilidad poco despreciable de que el próximo incremento de la tasa objetivo ocurra en diciembre o a comienzos de 2017.

En efecto, las proyecciones de los integrantes de la Fed confirman un aumento de la probabilidad de que se postergue el próximo incremento de la tasa objetivo. Aunque el punto medio de las estimaciones todavía apunta a 2 incrementos en 2016, ahora hay 6 integrantes que estiman que solo habrá un incremento en lo que resta del año, mientras que en las proyecciones de marzo solamente un participante estimaba que así sería.
Además, también es diciente que el miembro más alcista de la Fed haya votado por mantener la tasa objetivo inalterada, cuando en abril había votado por incrementarla.

Finalmente, también es evidente que ha aumentado la incertidumbre sobre la recuperación de la economía, del mercado laboral y de la inflación en los próximos años. Esto implica que el ritmo de incrementos de la tasa objetivo será todavía más lento de lo que se esperaba y que las tasas de interés en EE. UU. permanecerán bajas por más tiempo, según lo venimos anticipando. En efecto, el punto medio de las estimaciones de tasa objetivo de los integrantes de la Fed para el cierre de 2017 y 2018 se redujo en un cuarto de punto o más, y el punto medio de la estimación de la tasa objetivo al final del ciclo alcista también disminuyó, de 3,25% a 3%.

Andrés Pardo Amézquita,
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

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