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¿El último gran mercado emergente?

Los inversionistas extranjeros suelen tener una perspectiva más optimista sobre Colombia que los locales.

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abril 06 de 2016
2016-02-18 11:45 p.m.
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Recientemente viajé por Colombia con un inversionista extranjero que mira el mercado de renta variable a largo plazo y, si bien en la mayoría de las reuniones salieron a relucir las preocupaciones sobre la economía o la financiación de los proyectos 4G, durante el viaje este inversionista salió con el comentario que define el título de este artículo con respecto a Colombia.

Fue una declaración fuerte y, aunque mi experiencia con inversionistas extranjeros con frecuencia ofrecen una perspectiva más optimista que la que se encuentra localmente, me hizo pensar una vez más en por qué para ellos la situación es tan clara.

El factor clave es la experiencia. Suelen ser administradores de portafolio que han viajado mucho, con décadas de experiencia en su haber.

Colombia puede no estar en su mejor momento económico, pero estas son personas que lo han visto todo: zonas de conflicto, recesiones, hiperinflaciones, desastres naturales e incluso mercados en auge; cuando miran un país se apoyan en una amplia experiencia.

Reconocen una mala situación cuando la ven, pero, al igual que las agencias de calificación de riesgo y el Banco Mundial, entienden que hay retos por delante y reconocen cuando estos retos están siendo bien manejados.

Colombia es una paradoja. A simple vista cualquier visitante aprecia la alegría de vivir de los colombianos; sin embargo, quien se siente a conversar con el Ministro de Hacienda se dará cuenta de la notable disciplina que impulsa la economía.

Muchos países hablan de una regla fiscal, pero a menudo no es más que una pauta difusa. Aquí en Colombia está escrita sobre piedra, cifras sacadas con la precisión de una regla de cálculo y, teniendo en cuenta la crisis actual del precio del petróleo, es crucial para mantener la confianza de los inversionistas. Puede que perdamos algunos puntos básicos de crecimiento, pero el país no se va a salir de su eje.

Hagamos la comparación con otros dos productores de petróleo en el ámbito de los mercados emergentes, Brasil y Nigeria, y nos encontramos con una historia muy diferente.

En Brasil la inflación se acerca al 11% y las tarifas están en 14,25%. Ya no hay disciplina, se habla de interferencia política en las decisiones del Banco Central y, por supuesto, los inversionistas han perdido la confianza y se han ido.

Nigeria, con su problema de guerrilla (Boko Haram) en el norte, simplemente nunca ha invertido su bonanza petrolera de forma sabia y ahora ha tenido que entablar negociaciones con instituciones en Washington con miras a un plan de rescate por miles de millones de dólares, algo que no impresiona a nadie.

Además de tener a Colombia en un concepto favorable, si se le compara con sus pares es también un país con atributos propios. El país tiene grandes demografías, lo mejor está por venir ya que los jóvenes salen de las universidades, se unen a la fuerza laboral y poco a poco llegan a la gerencia -los ejecutivos de las empresas locales son muy bien vistos en el extranjero y eso solo mejorará con el tiempo y la experiencia.

Es casi un cliché, pero la clase media en expansión sí importa y la juventud de ese grupo es una buena adición a la dinámica favorable que muestra el país.

Así, ¿es Colombia el “último gran mercado emergente”? Esa afirmación sería generalizada y una que el autor de este artículo no está aún preparado para dar; sin embargo, la mayoría de los mercados emergentes ya han sido descubiertos y han disfrutado su protagonismo.

Colombia aún espera su turno y podría vivir una experiencia extraordinaria. Existe preocupación de que el mercado se esté secando y hay una necesidad válida de tener nuevos participantes en la bolsa.

No tiene lógica ser el último gran mercado emergente si no hay suficientes opciones de inversión -por desgracia hay quizás una treintena de empresas que podría entrar al mercado pero hasta ahora no se han visto motivadas; es de esperar que esto cambie en los próximos años.

Una última reflexión: ¿qué tal la Gran Colombia, o al menos un gran porcentaje de ella, como el último gran mercado emergente?

Nadie quiere hablar de Venezuela, pero si el distinguido escritor Moisés Naím, quien habló de su país en el reciente Hay Festival en Cartagena, está en lo correcto, estamos viviendo los últimos meses de la revolución bolivariana y Colombia, junto con un vecino en reconstrucción, puede tener una perspectiva aún más apetecible.

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