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La reconversión energética en Colombia

Se puede contribuir al problema energético, aportar en la reducción de
emisiones de gases efecto invernadero y ayudar a mitigar el cambio climático.

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mayo 05 de 2016
2016-05-05 02:41 p.m.
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La actual situación energética que vive el país debe obligarnos a ver más allá y permitirnos sentar las bases para una solución integral, ambiciosa e transformadora para el sector. La iniciativa del Gobierno Nacional, en la cual invita a todos los ciudadanos a ahorrar el 5 por ciento del consumo actual de electricidad, como solución para mitigar el riesgo de un eventual racionamiento, es bienvenida.

Sin embargo, es claro que esta medida a corto plazo no va a ayudar a solucionar el panorama a mediano y largo plazo. Se hace necesario, por lo tanto, implementar una política energética que permita expandir y vuelva más robusto el sistema energético nacional. Por el potencial que hay en Colombia, esta expansión se debe hacer sobre la base de las fuentes no convencionales de energía renovable (Fncer), especialmente en la solar y la eólica.

Adicionalmente, se debe involucrar a la sociedad en este esfuerzo, en el cual el popular ‘todos ponen’ es también válido. Así, la coyuntura actual debe servir para convertir a cada vivienda, industria y comercio en generador de su propia electricidad, esto es, promoviendo la masificación de la autogeneración en Colombia.

La política pública en Colombia para el aprovechamiento de las energías alternativas se ha venido dando de forma muy lenta en el país. La Ley 1715 de 2014 sentó las bases para el desarrollo del sector. No obstante, los retrasos para reglamentarla y definir e implementar los trámites administrativos para que el dueño de un proyecto pueda acceder a los incentivos que menciona, han demorado la planeación y ejecución de nuevos proyectos a pequeña y mediana escala.

Es llamativo y contradictorio que en los recientes escenarios de expansión energética del Gobierno, no se le apueste verdaderamente a las Fncer en el Plan de Expansión de Referencia Generación-Transmisión 2015- 2029, ya que se prevé que las Fncer solo representarán, aproximadamente, 9 por ciento de la capacidad instalada en el 2029.

Entre las energías alternativas que tienen viabilidad técnica y que se deberían fomentar y desarrollar a mediana y gran escala en Colombia en los próximos años, están la energía solar, eólica y geotérmica. Sin embargo, por el potencial que tiene el país desde el punto de vista técnico y la opción de involucrar a la sociedad, el aprovechamiento de la energía fotovoltaica debe estar en primer lugar.

La energía solar ofrece un enorme potencial que puede aprovecharse mediante el uso de diferentes tecnologías, tales como la fotovoltaica (FV) o la solar térmica. Colombia está localizada en un sitio ideal, cerca al ecuador, con una irradiación anual de 4.5 kilovatios-hora por metro cuadrado y día (kWh/m2/d).

La Guajira, Costa Atlántica, Orinoquia, y la misma Zona Andina, tienen un promedio anual superior al potencial medio en Alemania (2,9 kWh/m2/d), siendo este el país a nivel mundial que lidera la capacidad instalada en energía solar.

La tecnología FV ha venido disminuyendo ostensiblemente sus precios y su instalación es bastante sencilla. Con un análisis caso a caso, cada persona natural o jurídica puede instalar los paneles que le generaran un porcentaje importante de su consumo diurno, manteniendo la conexión al sistema de distribución local existente.

Así, los excedentes generados en los tejados de cada inmueble se pueden exportar a la red de distribución pública. Lamentablemente, son pocos los casos de éxito que tiene el país en proyectos de Fncer.

Hoy, en Colombia solo se tienen 19,5 megavatios (MW) de energía eólica instalados en La Guajira, en el único parque eólico del país (Parque Jepírachi, de EPM). Referente a proyectos de energía solar se pueden destacar dos proyectos representativos, uno en el Éxito Panorama, en Barranquilla (0,58 MW instalados), y el del almacén Alkosto, Av. 68, en Bogotá (0,27 MW instalados). Al analizar la capacidad instalada de estos proyectos se observa que escasamente representan el 0,1 por ciento del total de la capacidad instalada en el país.

Por la irradiación promedio que tiene el país, y las grandes extensiones de área disponibles para instalación de paneles solares, el mensaje a la opinión pública debe ser direccionado con el fin de promover, a gran escala, la autogeneración. Así haya costos iniciales que cada usuario deba asumir, la vida de un proyecto de energía solar para un autogenerador está por encima de los 20 años, y la inversión inicial se puede recuperar fácilmente en los primeros años de operación.

Sin embargo, para fomentar esta transición energética, el Gobierno debe urgentemente garantizar que los mecanismos de regulación, los tarifarios y los técnicos para el desarrollo de las Fncer queden en firme.

Con la creciente incertidumbre sobre el aumento de los precios de la electricidad, vale la pena parar un segundo y analizar cómo cada uno de nosotros podemos contribuir activamente al problema energético del país, aportar en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero y poner nuestro grano de arena para mitigar el cambio climático, además de estar haciendo un muy buen negocio.

Alejandro Meleg Cabrera
Socio de Energizate

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