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Increíble, pero cierto

La condena que les impuso el juez a Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo es irrisoria.

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abril 04 de 2017
2017-04-04 08:05 p.m.
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Resulta indignante conocer la irrisoria condena impuesta por un juez a Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, los principales cerebros de las ilegales actuaciones realizadas por esos dos directivos de la firma InterBolsa, quienes, además de estafar a sus clientes realizando inversiones en el Fondo Premium –que luego tuvo que ser liquidado por el gobierno–, también manipularon el precio de las acciones de Fabricato mediante la transacción a precios exorbitantemente altos de esos títulos, pese a que en aquel entonces la citada textilera mostraba permanentemente grandes pérdidas, lo cual, por supuesto, no tenía explicación lógica alguna.

Cuando en octubre del año 2012 InterBolsa fue intervenida por la Superintendencia Financiera de Colombia y sus directivos comenzaron a ser investigados por la Fiscalía General de la Nación, se comprobaron las sospechas sobre la razón por la cual el precio de esas acciones había llegado a un máximo histórico de 94 pesos, lo cual se debía a las transacciones que se hacían entre los mismos accionistas de dicha comisionista de valores, con el propósito de obtener cuantiosas financiaciones, otorgando como garantía las citadas acciones perversamente sobrevaluadas.

La condena que les impuso ese juez es equivalente a menos de seis años de detención, y como si fuera poco, les otorgó, además, el beneficio de casa por cárcel, lo cual no guarda relación de proporcionalidad con los enormes perjuicios causados por esos personajes a miles de ciudadanos.

En contraste, en dos casos similares, ocurridos en Estados Unidos, la justicia norteamericana impuso ejemplarizantes sanciones tanto a Bernard Madoff, quien tendrá que pagar 150 años de detención carcelaria, como a Allen Stanford, que recibió una sentencia de cien años, pues a través de sus respectivos fondos de inversiones también estafaron a miles de inversionistas, incluyendo a un buen número de colombianos.
Con esto, los jueces norteamericanos enviaron contundentes mensajes de advertencia a los criminales de cuello blanco que utilizan los sistemas financieros para estafar a sus clientes.

Si nuestros jueces continúan aplicando condenas tan leves como las aquí narradas, me temo que los ahorradores colombianos continuarán estando expuestos a la pérdida de sus recursos, debido a la proliferación de personas oportunistas que no le temen a nuestra justicia.

Ernesto Delima
Presidente de la Organización Delima

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