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Industria 4.0: la gran apuesta por el desarrollo económico

La cuarta revolución industrial trae oportunidades únicas para que a través de un análisis profundo sobre nuestras capacidades, podamos identificar cómo potencializar sectores económicos.

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enero 11 de 2018
2018-01-11 07:08 p.m.
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Cuando pienso en la política industrial de Colombia, se viene a mi mente un artículo publicado en la revista The Economist en el 2015, el cual hablaba de la difícil situación económica que atravesaban los países de América Latina, debido a la depreciación de sus monedas por la caída mundial de los precios de los commoditties, y urgía por una nueva ‘receta para crecer’.

Hace poco se presentaron las proyecciones económicas del país para el año 2018, y las noticias resultan bastante alentadoras, gracias al aumento de los precios del petróleo y la recuperación de las ventas de Ecopetrol en los últimos meses.

Es claro que en Colombia la apuesta productiva principal sigue siendo el petróleo, un bien básico, que depende de los vaivenes internacionales, y que poco o nada genera valor para la sociedad. Es hora que el gobierno y el sector privado implementen una estrategia seria y sostenible que nos permita salir del letargo del desarrollo que vivimos desde hace mucho tiempo.

Mientras hoy en los países desarrollados el discurso económico se centra en el impulso a la cuarta revolución industrial o industria 4.0 –esta hace referencia a la convergencia de las tecnologías digitales, físicas y biológicas (internet de las cosas, big data, inteligencia artificial, impresoras 3D, blockchain, entre otras), que está generando cambios disruptivos a gran escala y modificará todos los aspectos de nuestras vidas–, en Colombia aún son muy tímidas las voces que hablan de dejar de ser consumidores de esta revolución para pasar a ser actores activos con una propuesta productiva de impacto.

La apuesta por el desarrollo de un país como Colombia difícilmente podrá resolverse con una única receta. Más bien debe tratarse de un conjunto de acciones que vayan direccionadas a alcanzar un objetivo común por parte de todos los actores involucrados.
La cuarta revolución industrial trae oportunidades únicas para que a través de un análisis profundo sobre nuestras capacidades, podamos identificar cómo potencializar sectores económicos por medio del uso estratégico de las tecnologías, que nos permita tener una oferta diferencial para mostrar al mundo, sin importar el área del conocimiento que se trate.

Por parte del gobierno, una forma de impulsar esta transformación es a través de una estrategia de política pública integral, que no solo se enfoque en el crecimiento del sector de las tecnologías, sino que busque alinear varias políticas en pro de un mismo resultado.

Por lo tanto, para potenciar el uso de las tecnologías en cualquier sector económico se requiere dirigir la política de educación con el fin de contar con el talento humano preparado para enfrentar los retos que trae la industria 4.0, una política ambiental que apoye el desarrollo de forma sostenible, una política de comercio e industria que propenda por el aprovechamiento de los mecanismos de integración regional y de comercio vigentes, así como tener una infraestructura física idónea para movilizar fácilmente los bienes o servicios producidos.

Desde el sector privado debe existir una clara visión y deseo de movilizarse hacia los sectores económicos sobre los cuales haya una ventaja competitiva con relación al mundo, y un interés por aprender, modificar y crear las herramientas que le permitirán incursionar y competir a nivel internacional en determinada industria. El camino para lograr un desarrollo económico duradero, pasando a ser actores activos en la industria 4.0, y dejando de ser los por siempre receptores de los países industrializados, resulta ser largo y complejo, al requerir la convergencia de muchos factores que comúnmente suelen tener miradas muy distintas en Colombia.

La gran variedad de políticas públicas promovidas desde el gobierno, dependientes de los deseos momentáneos de los partidos políticos que mantienen el liderazgo por turnos, a veces muy cortos de tiempo, sumado a un sector privado que avanza o se contrae según los precios internacionales del petróleo, hacen difícil que el país tenga un verdadera apuesta por una política industrial de largo plazo. No obstante, resulta más fácil empezar por algún camino, que seguir estancados esperando que el petróleo resuelva nuestros problemas de desarrollo económico.

Lorena Guarnizo
MSc Public Management & Governance,
The London School of Economics & Political Science

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