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La cultura, el deporte y la reforma tributaria

Colombia no es el único país de América Latina que ha decidido gravar con una
tasa adicional el servicio de telefonía móvil, datos y navegación.

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noviembre 21 de 2016
2016-11-21 08:20 p.m.
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Hemos leído y escuchado algunas voces, sobre todo del sector de las telecomunicaciones, manifestando su inconformidad con el artículo de la reforma tributaria que propone extender a los datos el impuesto al consumo del 4 por ciento que paga desde el 2002 la telefonía móvil celular. Este gravamen se destina íntegramente a financiar proyectos del sector deporte y cultura.

Lo que han argumentando es que se desestimulará el consumo tecnológico, abriendo las brechas entre los estratos más pobres. También han dicho que Colombia es el único país que cobra este impuesto. Y que seríamos el país con el valor por minuto más alto. Nada de esto es cierto.

Debo referirme a lo que fue el espíritu que animó al Congreso en la reforma tributaria del 2012. El artículo 512-2 del actual estatuto tributario establece: “el servicio de telefonía móvil estará gravado con la tarifa del cuatro por ciento (4%) sobre la totalidad del servicio, sin incluir el impuesto a las ventas…”; posterior a su aprobación vinieron diversas interpretaciones legales y finalmente el impuesto sobre datos jamás se cobró. Lo que hace la reforma actual, es redactar con claridad el artículo de manera que no dé lugar a interpretaciones equívocas y que por fin se aplique en justicia lo que fue debatido y aprobado desde el 2012.

En dicho año se aprobó el impuesto al consumo del 4 por ciento a la telefonía móvil celular. En ese momento, en Colombia operaban 6 millones de teléfonos celulares. Hoy, según datos oficiales se registran 56 millones de celulares. El pago del impuesto no ha significado desestímulo para que los ciudadanos accedan al servicio. Por el contrario, es un sector en pleno crecimiento.

En las estadísticas oficiales se reportan 28 millones de planes de datos. Lo cierto es que la línea divisoria entre voz y datos es cada vez más frágil; casi que podría uno afirmar que quien compra un teléfono celular, si la tecnología del aparato se lo permite, inmediatamente accede al uso de Whatsapp, que implica plan de datos. Revisados los planes de datos pospago que ofrece Colombia, el más barato tiene un precio de 31.900 pesos, y ese plan pagaría por impoconsumo 1.100.

Realmente, no creemos que esa cifra cause retiros masivos del servicio. Estudios nacionales y mundiales reportan que el uso de la telefonía y de datos presenta una tendencia creciente en el ámbito mundial y nacional, y las variaciones leves de precio no afectan el consumo.

Según un estudio realizado por Económica Consultores titulado ‘Consultoría para la determinación de elasticidades precio e ingreso de la demanda de telefonía móvil celular’ (julio de 2002), para el caso de la telefonía prepago se afirma: “un 56 por ciento de los usuarios se identificaron con un patrón de gasto constante en tarjetas de celular mes, independientemente del precio que establezca el operador” (negrilla fuera de texto).

Colombia no es el único país de América Latina que ha decidido gravar con una tasa adicional el servicio de telefonía móvil, datos y navegación. Países como Brasil (10 por ciento), Panamá (5), Argentina (4,17) y México (3) tienen este impuesto adicional.

La penetración de los servicios móviles ha tenido un comportamiento creciente en nueve países latinoamericanos, incluidos aquellos donde se paga el impuesto. Estos son: Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Panamá, Ecuador, Colombia, Perú y México.
En el estudio del Foro Económico Mundial que mide, entre otras cosas, las tarifas de los celulares en el mundo, Colombia ocupa el puesto 79 de 148, con una tarifa por minuto de telefonía móvil de 0,27 dólares, y en América Latina, está en lugar 7.

La distribución actual del impuesto de voz es: 10 por ciento para el fortalecimiento de las bibliotecas públicas, y del 90 restante, 75 por ciento se destina para el deporte y el 25 por ciento para la cultura.

Los recursos de cultura se le entregan a los departamentos de conformidad con lo que establece Planeación Nacional y han representado una inversión en el sector de 363.286 millones de pesos. Los departamentos, bajo el seguimiento del Ministerio de Cultura, los han invertido, en la conservación del patrimonio material e inmaterial de la Nación. Las manifestaciones reconocidas por la Unesco como patrimonio de la humanidad se benefician de este recurso. De lo que recibe Atlántico, por ejemplo, el 50 por ciento se destina al Carnaval de Barranquilla, y pasa igual con las Fiestas de San Pacho (Chocó), el Palabrero Mayor (Guajira), las Músicas de Marimba y Cantos Tradicionales (Pacífico Sur) y demás reconocimientos.

Cien mil millones se han invertido en el fortalecimiento de la red de bibliotecas públicas; 1.445 bibliotecas conforman la red. Hoy, por lo menos cada municipio de Colombia cuenta con una biblioteca. Y estos recursos han contribuido a mejorar su conectividad, realizar las obras de la ‘última milla’, asumir planes de datos en aquellos municipios que no cuentan con recursos para hacerlo de manera directa, dotarlas de computadores y tabletas. Estos recursos han sido fundamentales para desarrollar bibliotecas digitales de autores regionales que están a disposición de los niños y jóvenes. Por el contrario, la inversión tecnológica en torno a la lectura contribuye eficazmente a cerrar las brechas.

Porque existe una relación favorable entre un muy bajo aporte per cápita y un elevado beneficio sociocultural para toda la comunidad, es necesario defender que en esta reforma se cumpla la voluntad del legislador extendiendo el impuesto al consumo a los datos para el deporte y la cultura.

Mariana Garcés
Ministra de Cultura

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