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La incertidumbre por la paz

Un profesor tiene un diálogo hipotético con un empresario y este le cuenta todos los temores y las dudas que le surgen con el proceso.

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septiembre 04 de 2016
2016-09-04 02:17 p.m.
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A continuación, un diálogo hipotético entre un profesor de escuela de negocios y un empresario, a propósito de la reciente firma de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Nuestra invitación es a mirar con optimismo este nuevo camino que inicia Colombia.

- Profesor: La paz que se aproxima sin duda será una bendición para tu empresa, ¿verdad?

- No lo creas; tú, como muchos, estás hablando desde la teoría. La verdad es que yo estoy asustado.

Pero hombre, ¿por qué? Me parece increíble que tenga que decirte todas las ventajas que va a tener para tu empresa que por fin el país viva en paz.

No te voy a negar que un país en paz es lo que he soñado durante toda mi vida; ¿por qué nos habrá tocado a nosotros vivir en esta zozobra permanente? ¿Por qué no fuimos como los demás países latinoamericanos? Fíjate que muchos tuvieron guerrillas, pero eso ya es cosa del pasado; todos tienen sus problemas, pero a ninguno, salvo a nosotros, le ha tocado esta violencia de nunca acabar. ¡Qué más quisiera, que todo esto acabara!
Va acabar, y pronto, yo estoy muy optimista.

- Quisiera compartir ese optimismo. Ya se firmó, pero lo grave es lo que se viene después. Poco se habla de eso. ¿Quién va a cargar con el costo de eso que han dado en llamar el posconflicto? Los empresarios, claro. ¿Quién va a contratar a los desmovilizados? ¿A quiénes van a culpar si las cosas no salen como se espera?

- No me negarás que como empresario tienes una responsabilidad con tu país, ¿verdad? - Es que si ustedes no dan empleo a los desmovilizados y les cierran las puertas, ¿de qué paz estamos hablando?

- ¿Ves? Hasta tú ya empezaste. Es que sin desmovilizados ya hay un desempleo muy alto. Qué quieres, ¿que saque a mis trabajadores actuales para darles empleo a los desmovilizados?

- Yo solo digo que si todos no hacemos un esfuerzo y nos inventamos una sociedad incluyente, no podremos tener paz; no ahora, sino nunca. ¿Te has fijado, por ejemplo, en los índices de desigualdad? Somos de los peores países del mundo; así es imposible.

- Yo no les creo mucho a esos índices. ¿Cómo así que aquí estamos peor que en todos los demás países? No sé, no lo veo lógico. Pobreza, lamentablemente, hay en todos lados. Y ricos, lo que se dice ricos, hay pero en otros países; aquí son dos o tres.

- ¡No negarás que somos una sociedad muy clasista!

- Es verdad, pero eso no lo mide el Gini.

- Pero si nos daña el país. Nos gusta ser un país con una democracia liberal de mercado, pero le tenemos miedo a que surjan personas de condiciones sociales diferentes.

- Pues yo no soy de alcurnia; de hecho, mi papá no tenía ni bachillerato y ya me ves.

- Nos desviamos. La paz te va a convenir. ¿Cuánto gastas en seguridad? ¿Cuántos son tus costos en logística? ¿Te imaginas cuando todo esto pase, lo que van a bajar?

- Creo que estás confundiendo la paz con las guerrillas con el fin del crimen organizado.
Bueno, criminales hay en todos los países. ¿No se ampliará también tu mercado? ¿No aparecerán nuevas oportunidades de negocio?

- No es bonito decirlo, pero la inestabilidad del país me ha protegido un poco de competidores extranjeros. Si eso que pintas tan optimistamente se da… de pronto hasta me quiebro.

- Te veo muy pesimista. ¿Dónde se ha visto que un país en paz no sea bueno para los negocios?

- ¿Y la transición? El famoso posconflicto (¿ya te dije que me choca esa palabra?), ¿cómo va a ser? Si es que ahora va a resultar que los culpables de todo somos nosotros. No sé, yo siento que hemos sobrevivido a muchas dificultades y si el conflicto no ha sido peor es porque las empresas se han mantenido. Pero empiezo a sentir un ambiente como de que los culpables somos los empresarios. ¿Quién crees que va a pagar toda la carga impositiva que se viene encima? Cómo están de duros los negocios, y ahora quien sabe con qué tasas nos van a salir.

- Tienes que poner tu cuota de sacrificio. Mira, el país no puede seguir así. ¿Tú te quejabas de que lo que pasaba en otros países no pasa aquí? Si no pagamos impuestos no hay manera de salir adelante. Sin infraestructura, sin salud, sin educación, sin investigación, estamos perdidos, y eso solo se puede hacer si todos ponemos de nuestra parte.

- No lo dudo, pero ¿no será que nos cambian el modelo? ¿No será que acabamos en una economía centralizada? A eso sí que le tengo miedo.

- ¿Me estás diciendo que prefieres que sigamos como hasta ahora, que es mejor seguir matándonos?

- ¡No! Claro que no. No quiero que haya más muertos, ni uno más, ni más secuestros, ni más minas, ni más atentados. Aunque no me creas, no quiero que mueran más guerrilleros, quiero que esto se acabe, que se acabe ya, ojalá hoy.
Pues estamos de acuerdo.

- De acuerdo, sí, pero tengo miedo.

Ciro Gómez, Ph.D.,
Director Académico de Inalde Business School.

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