Otros Columnistas
análisis

La obsolescencia infinita

Es hora de eliminar las restricciones para la libre reposición de vehículos de carga, si no queremos estar, como ya estamos.

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
junio 22 de 2016
2016-06-22 08:17 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Publicamos hace un tiempo un análisis en este medio, en el que llamamos la atención sobre el acuerdo hecho por el Gobierno Nacional con los gremios camioneros, en el cual se les aceptó la “chatarrización uno por uno”, que ha perjudicado a toda la economía colombiana, porque impide la libre renovación de equipos de carga, la adopción de tecnologías de última generación, motores más eficientes EuroV y/o sus equivalentes en el sistema norteamericano EPA, con bajas emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y menores costos de operación.

Tomé el nombre de este escrito: ‘La obsolescencia infinita’, para destacar el acelerado proceso de deterioro del parque de carga de Colombia, que incrementa la ya de por sí muy baja competitividad de nuestra economía, la cual, según mediciones de amplio reconocimiento mundial como el Doing Bussines, es muy baja y se está agravando a pasos agigantados por el creciente envejecimiento y su casi nula reposición.

De acuerdo con información suministrada por el Ministerio de Transporte, en los últimos tres años, 2013 al 2015, se han ‘chatarrizado’ 11.915 unidades, mientras que se han vendido 6.166, por lo cual han salido de las carreteras nacionales 5.143 unidades netas de transporte de carga. Es decir, el parque ha venido disminuyendo, sin poder introducir más vehículos de carga nuevos.

El parque nacional de vehículos de carga acusa alta obsolescencia, su operación resulta costosa y pertenece a tecnologías anteriores a EuroIV y equivalentes, altamente emisores de material particulado a la atmósfera, nada amigables con el medioambiente. Cada año que pasa, sin renovación, se ha vuelto el parque más obsoleto, más contaminante y menos competitivo.

Lo anterior se agrava, debido a que entre enero y diciembre del 2015, se importaron solo 52 cabezotes de tractocamiones, o tractomulas, como las conocemos en Colombia. Es claro que no se importarán en el 2016 cantidades significativas, puesto que en el primer trimestre se han importado 6 unidades, lo que ahondará la crisis de obsolescencia y pérdida de competitividad de nuestro comercio exterior. Lo que se vendió y matriculó el año pasado corresponde a los inventarios que quedaron después del forzoso cambio en las ‘reglas del juego’ a que se vieron sometidos los empresarios con la imposición de la “chatarrización uno por uno”, mediante la expedición de los decretos 486 y 1769, ambos del 2014.

Si en este año se presentan matrículas masivas de estos vehículos, sería altamente sospechoso. No debemos olvidar que la Fiscalía General de la Nación ha encontrado y judicializado a varias personas por corrupción en el proceso de matrículas por ‘chatarrización’.

Por otro lado, el país viene haciendo grandes inversiones y esfuerzos fiscales y políticos, construyendo dobles calzadas y vías de cuarta generación (4G), lo que nos llevará a contar con carreteras de altas especificaciones en pocos años, pero, ¿con qué equipos las vamos a aprovechar?, ¿con equipos obsoletos, con altos costos de operación y altamente contaminantes?

Recientemente, enero-abril del 2016, el Dane publicó el informe de desempeño del comercio exterior colombiano, en el que se destaca la brutal caída de las exportaciones, 30 por ciento, declive que también comprende el desplome de las exportaciones no tradicionales del 9 por ciento, excluyendo oro y esmeraldas.

Dicha caída se debe a que desde la década de los años 60 el aparato exportador de manufacturas ha vivido del mercado interno, con poco empeño e interés en conquistar mercados externos. Por esto, no nos hemos preocupado por mejorar las condiciones de infraestructura y transporte. En el mundo, los aranceles y las medidas no arancelarias están en vías de desaparición, y debemos asumir la competencia internacional si queremos ser un país próspero y moderno que no dependa de los productos básicos o commodities para subsistir. Necesitamos transporte moderno.

Es hora de eliminar las restricciones para la libre reposición de vehículos de carga, si no queremos estar, como ya estamos, inmersos en un proceso de ‘Obsolescencia infinita’, ya que si tenemos rodando unas 63.000 tractomulas, al ritmo que vamos, 52 el año pasado y 6 en el primer trimestre del 2016, nunca lo vamos a lograr, o lo haremos en mil años.

Guillermo Botero Nieto
Presidente de Fenalco

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado