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estudio de caso

Los datos están ‘pidiendo pista’

Las decisiones informadas y costo-efectivas son las que auguran mayor éxito a las organizaciones de hoy.

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noviembre 07 de 2016
2016-11-07 01:22 p.m.
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Nuestra inquietud ante la falta de adopción de tecnologías por parte de las organizaciones en Colombia nos ha llevado a descubrir diversos enfoques y escenarios.
El hallazgo más reciente, una empresa liderada por una mujer del mundo de la academia, y que al combinar tres de sus pasiones: gestión, pedagogía y uso de tecnologías, le dio vida a Analítica Académica, firma de consultoría y desarrollo de software que facilita los procesos de gestión académica en las instituciones de educación superior.

Mónica Castilla, la protagonista, no tiene el perfil tradicional del emprendedor. Ella es médica cirujana, especialista en gerencia de servicios de salud, y cuenta con una maestría en salud pública. Entonces, ¿cómo se dio el salto de la medicina al mundo empresarial? Tiempo después de terminar su rural se casó, y mientras se desvanecía la idea de hacer una especialidad médico quirúrgica, se acentuaba su deseo de ‘montar’ su propio centro médico.

Este, que se convirtió en su primer emprendimiento, vio la luz en 1988. Fue allí donde se estrenó como empresaria, con las subidas y bajadas que esto implica, y sin siquiera saber cuánto cobrar por una consulta médica. Empezó entonces por participar en un curso de microempresarios y por aprender contabilidad en el Sena.

Gracias a su trabajo en salud pública y medicina familiar adelantado desde su centro médico, fue nombrada años después como secretaria de salud de Chía.
Posteriormente, trabajó en el Ministerio de Salud apoyando la implementación de la Ley 100 de 1993 en todo el país, hasta que decidió renunciar y la oportunidad de incursionar en otra de sus grandes pasiones, inexplorada hasta ese momento: la academia.

En 1999 inició su carrera docente en la Universidad de La Sabana, donde también se desempeñó como jefe del área de salud pública, directora de posgrados y directora de programa en la Facultad de Medicina, así como directora de currículo de la institución, cargo que ocupó hasta 2014, cuando decidió capitalizar todos sus conocimientos y aportar desde otro escenario.

Mónica recuerda su época en la academia con cariño, puesto que no solo le permitió conocer integralmente el mundo de la educación superior, sino aprender de docencia, pedagogía, gestión administrativa, planeación y manejo del sistema de aseguramiento de calidad de la educación superior.

De hecho, fue una de las primeras en acercarse a ese sistema, cuya complejidad está en entender la norma, aterrizarla y convertirla en procesos reales. Y esto, sumado a su gusto por la tecnología y la estadística, no solo la llevó a marcar una diferencia como profesional, sino a tomar la decisión de crear su propia firma para acompañar en la gestión a esos rectores, vicerrectores, decanos y directores de programa, que son personas disciplinadas pero a las que se les dificulta el uso de la tecnología para generar procesos más efectivos.

Analítica Académica ofrece, por un lado, analítica de datos en materia de docentes, estudiantes, procesos investigativos y proyección social, convirtiéndolos en conocimiento valioso para la organización; y, por el otro, el desarrollo de software para la autoevaluación de programas e instituciones de educación con miras a su acreditación.

Por otro lado, esta empresa pone sobre la mesa un reto para el management y es la relevancia de trabajar con datos, sobre todo hoy día con el devenir del mundo digital y la cantidad de información que se produce. Sin duda, serán exitosas aquellas organizaciones que les saquen historias a los datos para tomar decisiones más acertadas (costo-beneficiosas), y aquellas que entiendan el valor de predecir y prescribir acciones con base en ellos.

Ahora, no es un camino fácil, como tampoco ha sido fácil para Mónica, puesto que el principal obstáculo siempre será la resistencia cultural a lo nuevo.

Otra lección que deriva de este caso es que la apuesta por la innovación no tiene caducidad. Si bien Mónica se acompaña de gente joven, le causa gracia verse como una más cuando asiste a reuniones de emprendedores. Pero su espíritu y deseo de que el conocimiento que se renueva constantemente no la sobrepase, la hace estar siempre adelante, indagando, con una disposición que todos los directivos deberíamos tener: de aprender y reaprender todos los días.

Germán A. Mejía A.
bmLab Latam
germanmejia@bmlab.co

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