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Los muros, ¡qué grandiosa idea!

Tal vez el muro propuesto por Trump no sea tan mala idea y, por el contrario, unifique una América diversa culturalmente.

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febrero 05 de 2017
2017-02-05 05:39 p.m.
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En el medievo europeo, entre los siglos X y XIII, ocurrieron dos fenómenos que marcaron el crecimiento prolífico de las ciudades. El primero, ‘Encastillamiento’, tenía que ver con el crecimiento acelerado de castillos de la nobleza, rodeados de grandes y fuertes muros de piedra que protegían a sus vivientes de ladrones foráneos y ataques repentinos. El segundo, ‘Parroquialización’, se se relacionaba con el crecimiento de órdenes monásticas cristianas, que provocaron la construcción de monasterios y parroquias y, al igual que un castillo, eran construidos con grandes muros y murallas de piedras solo para proteger a sus vivientes.

Estos fenómenos, de alguna forma, tuvieron que ver con la formación del patrimonio y la transformación del paisaje territorial –lo que hoy conocemos como las fronteras limítrofes– , además de un efecto interesante en la población de trabajadores, pescadores y campesinos, que hicieron que migraran con sus familias en busca de territorios vírgenes en dónde asentarse. Más tarde, estos asentamientos se convertirían en pequeñas villas urbanas y, por consiguiente, en ciudades.

Estas villas, ubicadas cerca a los meandros de los ríos, laderas de montañas y campos pantanosos, donde generalmente no había poderío feudal, noble o monástico, se convertirían en villas autosuficientes, productoras de sus propios alimentos.

Trabajaban sus propios materiales de construcción, e incluso desarrollaron innovaciones en sus tecnologías agrarias que les permitieron exportar productos de calidad y más económicos que los que producían los mismos señores feudales y los monasterios al interior de sus edificaciones. Esto hizo que las villas construyeran carreteras entre sí, fortaleciendo su economía, reduciendo los costos de los fletes y generando mayores contribuciones a los salarios de los trabajadores. Castilla, León y Prusia son algunos de estos casos que se están entre las más de 500 villas emergentes en Alemania, 200 en la Francia Capeta, 130 en Sicilia y 100 en Polonia.

La adaptación que estos emigrantes tuvieron en un entorno complejo y difícil, después de haber sido sometidos a las barreras físicas y, sobre todo tributarias, hizo que trabajaran de la mano de la innovación y la supervivencia. Hoy, esas urbes hacen parte de países o estados que compiten con altos estándares de innovación y calidad en Alemania, Francia y Holanda, siendo próceres y garantes constantes de nuevos productos alimenticios, tecnológicos y culturales, así como fomentar la calidad de vida de sus pobladores.

Hace poco, salió un comercial del grupo económico mexicano Modelo, representado por la cerveza Corona, en la que invita a sus consumidores a resaltar los valores del continente americano, uniéndose al unísono frente a la decisión del presidente Donald Trump de construir un muro en la frontera entre México y EE. UU. En el comercial, se resalta el eslogan de su campaña ‘Make América Great Again’, pero basado en la ‘desfronterización’.

Tal vez el muro propuesto por Trump no sea tan mala idea y, por el contrario, unifique una América potente, rica en culturas ancestrales y que económicamente puede dar muchísimo más de lo que hoy da.

Luis Felipe Chávez G.
Historidor / lfch1978@yahoo.com

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