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Historia del ‘salario’

Antes nos pagaban en sal, luego en pesos oro, hoy en pesos. No nos extrañemos que pronto recibamos nuestro sueldo en ‘bitcoins.

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octubre 11 de 2017
2017-10-11 10:36 p.m.
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A propósito de las primeras sesiones que comenzarán a llevarse a cabo este segundo semestre del 2017 por parte de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales en la que el Ministerio de Trabajo, el Banco de la República y el sector privado juegan un papel fundamental para la definición del salario mínimo del 2018, recordemos de dónde proviene este término que tanto apetecemos día a día.

El término ‘salario’, viene de la sal. En muchas regiones antiguas de la Europa Occidental se comercializaba como producto de gran importancia. Los antiguos se dieron cuenta de que la sal, mineral comestible, conservaba y preservaba los alimentos. También daba sabor a la comida, servía para el manejo adecuado de la trashumancia y curar enfermedades cutáneas y gastronómicas.

Al igual que las telas, la carpintería y las joyas, la sal adquirió un valor financiero, por lo que algunos ‘feudos’ pagarían a sus sirvientes con puñados de sal los servicios prestados en una jornada laboral común. A este intercambio de producto por servicio se le llamó en su momento salarium, que es lo que hoy conocemos como el ‘salario’. Según el historiador Pierre Grimal, los romanos valoraron tanto la sal de la región de Ostia en el Lacio, que sobre el Mediterráneo existieron grandes arterias comercializadoras del producto, entre las cuales estaban La Vía Salaria o Ruta de la Sal y el puerto de la desembocadura del Tíber. La misma Roma, se convirtió en un epicentro de comercialización del gustoso producto generando riquezas inmensas entre sus habitantes.

Investigaciones arqueológicas en norte, meso y Suramérica han encontrado restos de vasijas de barro llenas del preciado mineral, pertenecientes a culturas indígenas, en las cuales se especula, que también existía el conocimiento de la sal como conservante alimenticio y producto importante para el trueque comercial.

El valor comercial de la sal subió tanto, que las disputas por el afamado producto hicieron que se establecieran leyes que ordenarían su comportamiento en el mercado, dando lugar a la gestación de un sinnúmero de problemas entre trabajadores, patrones y sus pagos salariales. Hay narraciones de guerras y disputas por el preciado mineral y por esta misma razón se dice, popularmente, que una persona esta ‘salada’ cuando carece de una suerte positiva.

Cuando los romanos acuñaron monedas en metales, escogieron el oro como material perenne por la relación espiritual que tenía el color dorado con el sol, valorizando más la moneda local de oro, que la propia sal. Más adelante, esas monedas de oro se acuñarían en diferentes tamaños llevando la marca de su emperador o rey, lo cual hizo que existieran diferentes pesos de medida de cada moneda. El valor financiero en una moneda se especificaría tal cual su peso y con el paso del tiempo, llamaríamos el ‘peso’ referenciado al oro, y debido a que en ciertos países los billetes se podrían cambiar en igual denominación por oro. Luego, esa referencia dejaría de existir.

Antes nos pagaban en sal, luego en pesos oro, hoy en pesos. No nos extrañemos que pronto recibamos nuestro salario en bitcoins, y si seguimos así, será en botellas de agua, por convertirse en el producto más preciado, tal vez como la sal.

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