Otros Columnistas
consultorio

Más caídas a la vista

El efecto real de la tributaria podría ser de 0,4 puntos sobre la inflación en 2017, el cual se verá plenamente entre enero y febrero. 

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
enero 26 de 2017
2017-01-26 12:11 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

La inflación ha caído notablemente desde julio, en línea con lo que habíamos anticipado, y esperamos que esta tendencia continúe por lo menos hasta abril, cuando incluso podría ubicarse dentro del rango meta de 2% a 4%.

Seguimos esperando recortes consecutivos de la tasa de intervención del Banco de la República en el primer semestre, hasta llegar a 5,50% y comenzando con un cuarto de punto en la reunión de enero.

La inflación se aceleró de 6,8% al cierre de 2015 a un máximo de 9% en julio, principalmente debido a los efectos del Fenómeno de ‘El Niño’ sobre los precios de los alimentos y de la energía eléctrica y a la transmisión de la devaluación a los precios de los bienes y servicios transables o con componentes de origen importado, incluyendo algunos alimentos.

Sin embargo, estos factores comenzaron a disiparse en agosto, con lo cual la inflación empezó a descender fuertemente hasta 5,75% en diciembre.

Los grupos de alimentos y de bienes y servicios transables explicaron el 74% y el 19% del descenso de la inflación desde julio, respectivamente.

Anticipamos que esta tendencia continuará al menos hasta abril, todavía impulsada por estos dos componentes. Sus inflaciones mensuales en los primeros 4 meses del año pasado fueron inusualmente elevadas, lo cual debería favorecer descensos adicionales de sus inflaciones anuales. Este efecto de bases estadísticas es tan significativo que la inflación podría situarse por debajo de 4% en abril.

La inflación mensual de los alimentos fue inusualmente alta entre enero y abril de 2016, debido a ‘El Niño’, y solamente comenzó a moderarse a partir de su culminación en mayo. Su promedio en esos 4 meses fue 1,79%, mientras que en los 5 años previos fue apenas 0,68%, que es una cifra más normal.

Ante la ausencia de ‘El Niño’, es razonable anticipar que la inflación mensual de los alimentos se comportará más normalmente este año. Si hacemos el ejercicio de asumir que su promedio entre enero y abril de 2017 fuera similar al 0,68% de esos mismos meses desde 2011 a 2015, la inflación de los alimentos bajaría de 7,2% en diciembre a 2,6% en abril. Esto restaría 1,30 puntos a la inflación total en los próximos 4 meses desde 5,75% en diciembre, aunque podría ser más.

Un análisis similar se puede hacer con los bienes y servicios transables. La fuerte devaluación que comenzó a finales de 2014 y que se extendió hasta febrero de 2016, se reflejó en un aumento importante de la inflación mensual de este componente. Cuando el dólar estaba fluctuando en un rango relativamente estable de 1.800 a 2.050 pesos entre diciembre de 2012 y noviembre de 2014, el promedio de las inflaciones mensuales de los bienes y servicios transables fue 0,11%, mientras que durante el posterior periodo de devaluación, ese promedio aumentó a 0,61% hasta junio de 2016.

No obstante, después de llegar a 3450 pesos en febrero de 2016, el dólar descendió y luego se estabilizó entre 2900 y 3100 pesos. Por esta razón, esperábamos que la transmisión de la devaluación a los precios de los bienes y servicios transables iba a continuar después de febrero, pero su intensidad iba a disminuir en el segundo semestre. En efecto, el promedio de su inflación mensual se redujo a 0,17% el semestre pasado.

Dada la relativa estabilidad reciente de la tasa de cambio, no esperamos un nuevo aumento de la inflación mensual de los bienes y servicios transables en los primeros meses de este año, Esto favorecerá un mayor descenso de su inflación anual pues las inflaciones mensuales en los mismos meses del año pasado todavía eran inusualmente altas debido a la devaluación. El promedio de estas inflaciones mensuales entre enero y abril de 2016 fue 0,75%, mientras que en los 5 años previos fue 0,24%.

Esta cifra podría ser más acorde con lo que se puede esperar en los primeros meses del año, entonces si asumimos un nivel similar para el promedio de estas inflaciones mensuales entre enero y abril de 2017, la inflación anual de los bienes y servicios transables bajaría de 5,3% en diciembre a 3,2% en abril. Esto restaría 0,55 puntos a la inflación total en los próximos 4 meses desde 5,75% en diciembre y también podría ser más.

De esta forma, entre los componentes de alimentos y de bienes y servicios transables, la inflación total podría bajar al menos 1,85 puntos entre diciembre y abril, pasando de 5,75% a menos de 3,90%. Este efecto podría ser mayor porque la inflación de los bienes y servicios no transables y la de los regulados también seguirán presentando presiones a la baja.

La primera lo hará por el debilitamiento del gasto de los hogares, y la segunda, por un descenso de la inflación de la energía eléctrica, que también se afectó por ‘El Niño’ y se verá favorecida por efectos estadísticos similares a los que seguirá presentando la inflación de alimentos, según explicamos previamente.

En contraste, la reforma tributaria sumará algunas décimas a la inflación total al corte de abril. Según nuestros cálculos, su efecto máximo sobre la inflación sería de 0,8 puntos. No obstante, el efecto real seguramente será menor, principalmente porque la reforma entró en vigencia en un momento de debilidad de la demanda de los hogares, así que los comerciantes no estarán en capacidad de transmitir la totalidad del incremento de la nueva tarifa del IVA a los precios finales de sus productos.

En consecuencia, el efecto real de la reforma podría ser cercano a 0,4 puntos sobre la inflación en 2017, el cual se verá plenamente entre enero y febrero, así que es muy probable que bordee 4% en abril.

Andrés Pardo Amézquita,
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado