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Menor huella de carbono aumenta las ganancias

En América Latina, Brasil es el principal país de la región con 2,4% de las emisiones de CO2. Colombia ocupa el puesto 5 de la región.

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octubre 05 de 2016
2016-10-05 07:33 p.m.
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Reducir la huella de carbono es hoy en día una apuesta empresarial en el ámbito nacional, no sólo porque Colombia se sumó al grupo de países que decidieron comprometerse a reducir sus emisiones de CO2 en un 20% el pasado diciembre en la conferencia de París sobre acuerdo climático universal, sino porque está comprobado que reducir la huella de carbono incide directamente de manera importante para la reducción de costos de la compañía e inclusive para el ingreso a nuevos mercado, por consiguiente, en el balance general de resultados y en las utilidades.

La huella de carbono es conocida como las emisiones de gases con efecto invernadero que impactan en el medio ambiente y, como resultado, están produciendo el cambio climático. Su medición le permite a una empresa y a todos los que la conforman no sólo saber qué tanto dióxido de carbono (CO2) está emitiendo al medio ambiente, sino adicionalmente, a tomar conciencia de la importancia que representa mitigar la huella hasta el punto de neutralizar y compensar sus emisiones.

La medición y posterior reducción de la huella de carbono, trae múltiples beneficios a las organizaciones, como la reducción significativa de costos que se derivan de la operación. Adicionalmente, a partir de la transformación de la manera como operan y administran sus recursos, las compañías pueden experimentar beneficios como el mejoramiento de su imagen frente a clientes e inversionistas, la incursión a nuevos mercados internacionales en los que para ingresar deben cumplir regulaciones enmarcadas en el campo ambiental, contar con indicadores de eco eficiencia, atraer consumidores interesados por productos sostenibles, generar valor agregado a través de un servicio o producto y, entre muchos otros, fortalecer la reputación corporativa.

Para medir la huella de carbono, entre las variables, se deben analizar datos como consumos de energía, gas, calefacción y agua, tipos de vehículos, privados o públicos, que utilizan los colaboradores para transportarse y la frecuencia con la que lo hacen, hábitos alimenticios de los trabajadores, prácticas de reciclaje, uso de productos desechables, entre otros. En gran parte de los casos, a partir de la recolección de esta información se logra identificar las acciones concretas y prácticas para que las empresas comiencen a reducir o mitigar su impacto al medio ambiente.

Norton Rose Fulbright, firma internacional de asuntos legales presente hace cinco años en Colombia, es la primera firma en Latinoamérica en convertirse en carbono positivo con la práctica de acciones fácilmente adaptables que, en un plazo de 6 meses, generaron beneficios como, la neutralización de sus emisiones de CO2, la sensibilización ambiental en todos los niveles de los colaboradores, por ejemplo hoy el 35% de los empleados se desplaza en bicicleta para llegar a su lugar de trabajo y, en lo financiero, una reducción del 8 % en los costos operativos mensuales de la compañía, los cuales continuarán reduciéndose conforme se realicen inversiones adicionales en equipos amigables con el ambiente que generen ahorros.

La firma legal, una vez determinó cuál era su impacto al medio ambiente por medio de estudios realizados en conjunto con la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad de La Salle, optó por reducir el número de viajes de funcionarios por avión, disminuyó el uso de papel, incluyó un menú vegetariano en encuentros o reuniones de trabajo, adoptó una cultura de reciclaje, empleó luminarias tipo led y decidió cambiar las impresoras por unas amigables con el medio ambiente, entre otras modificaciones en las instalaciones físicas. Adicionalmente, realizó la siembra inicial de 728 árboles nativos estratégicamente localizados en el Parque Nacional Natural El Tuparro, quien a su vez ha sido declarado como Reserva de la Biosfera por la Unesco. Fue así, como una vez neutralizadas las emisiones de CO2, y con el ánimo de lograr pasar de ser carbono neutro a ser carbono positivo, la firma aumentó el número de especies arbóreas a 1.000, logrando así plantar un bosque nativo. La firma es hoy orgullosamente Carbono Positivo.

Existen otras metodologías de las que una empresa se puede valer para medir el impacto ambiental que puede tener su operación. Existen normativas internacionales reconocidas como el Protocolo GHG, iniciativa lanzada en 1998 y que tiene como objetivo establecer una línea base para la evaluación y análisis de las emisiones de gases de efecto invernadero. También se encuentra el Análisis del Ciclo de Vida (ACV), metodología usada a nivel mundial para evaluar los impactos ambientales de un producto o servicio en toda su cadena de valor.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, los principales países responsables por la mayor emisión de CO2 con sus dinámicas empresariales son China, Estados Unidos, India, Rusia y Japón, produciendo sólo entre ellos el 55% de dióxido de carbono de todo el mundo. China, el país con más emisiones de CO2, produce alrededor de 8 mil millones de toneladas métricas, lo que representa un 25,36% del total mundial. En Latinoamérica, según un estudio desarrollado por el World Resources Institute, organización global de investigación en temas de medio ambiente y sostenibilidad, Brasil es el principal país de la región con un 2,4% de las emisiones de CO2 a nivel global, lo que lo ubica en el puesto siete en el mundo. Colombia, por su parte, ocupa el puesto cinco de la región con 75,6 mil toneladas métricas de CO2.

Efraín Peña,
Abogado y líder de la práctica ambiental de Norton Rose Fulbright Colombia.

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