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“No creo que el Reino Unido salga de la UE”

Habrá aullidos de rabia, pero ¿por qué habrían los extremistas de ambos lados de dictar cómo termina la historia?

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julio 01 de 2016
2016-07-01 06:42 p.m.
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Todos los buenos dramas implican suspenso e incredulidad. Lo mismo sucede con el referéndum ‘Brexit’. Me fui a la cama a las 4 de la mañana del viernes deprimido debido a que Gran Bretaña había votado salir de la Unión Europea. Al siguiente día mi abatimiento solo hizo más profundo.

Pero entonces, tardíamente, me di cuenta de que he visto esta película antes. Yo sé cómo termina. Y esto no termina con la salida del Reino Unido de Europa.

Cualquiera que haya observado la UE desde hace tiempo debe estar familiarizado con el shock del resultado del referéndum. En 1992 los daneses votaron para rechazar el tratado de Maastricht. Los irlandeses votaron para rechazar tanto el Tratado de Niza en 2001 como el Tratado de Lisboa en 2008.

¿Y qué sucedió en cada caso? La UE siguió adelante. A los daneses e irlandeses se les otorgó algunas concesiones por parte de sus socios de la UE. Se llevó a cabo un segundo referéndum. Y la segunda vez se votó a favor de aceptar el tratado. ¿Así que por qué, conociendo esta historia, alguien creería que la decisión del referéndum de Gran Bretaña es definitiva?

Es cierto que el caso británico tiene algunos elementos novedosos. El Reino Unido ha votado salir de la UE completamente.

También tiene una economía mayor a la de Irlanda o Dinamarca, que cambia la psicología de la relación. Y es cierto que los actores principales en el drama parecen pensar que es real.

David Cameron, el primer ministro del Reino Unido, anunció su renuncia después de la votación; y Jonathan Hill, comisionado de Gran Bretaña ante la UE para servicios financieros, siguió su ejemplo.

SEGUNDO REFERÉNDUM 

No obstante, ya hay señales de que Gran Bretaña podría dirigirse hacia un segundo referéndum en lugar de a la salida.

Boris Johnson, quien lideró la campaña para dejar la UE y el probable próximo primer ministro de Gran Bretaña, dio a entender su verdadera tendencia en febrero, cuando dijo: “Solo hay una manera de conseguir el cambio que necesitamos y es votar salir de la UE; porque toda la historia de la UE muestra que en realidad solo escuchan a una población cuando dice No”.

El principal objetivo de Johnson claramente era convertirse en primer ministro; la campaña para salir de la UE no era más que el medio para ese fin. Una vez que Johnson llegue a 10 Downing Street, puede revertir su posición sobre la UE.

¿Estarían realmente dispuestos nuestros socios europeos a seguirle el juego y a negociar un estatus de miembro “asociado” para Gran Bretaña?

Es posible. En realidad, el Reino Unido ya goza de cierta manera de los privilegios de un miembro asociado, ya que no participa de la moneda única de la Unión Europea ni de la zona libre de pasaportes de Schengen.

Negociar algunas formas adicionales en las que el país podría distanciarse del núcleo duro del bloque, manteniendo su acceso al mercado único, no haría más que profundizar un modelo que ya existe.

¿Qué tipo de nuevas concesiones podrían ofrecerse? Eso es fácil. Lo que Johnson tendría que ganar en un segundo referéndum es frenar la libre circulación de personas, permitiendo que el Reino Unido limite el número de nacionales de la UE en Gran Bretaña si éste sobrepasa más allá de un cierto nivel.

En retrospectiva, fue un gran error por parte de la UE no darle a Cameron exactamente esta concesión en su renegociación de los términos de la pertenencia del Reino Unido a principios de este año.

Fue la incapacidad del primer ministro para prometer que Gran Bretaña podría establecer un límite sobre la inmigración lo que, probablemente, en última instancia, ocasionó que perdiera el referéndum.

Aun así, con el 48 por ciento de los votantes que optó por permanecer en la unión, el resultado fue muy estrecho. Si la campaña a favor de la UE puede enfrentar un segundo referéndum con una respuesta adecuada a la cuestión de la inmigración sería capaz de ganar con bastante facilidad.

CONCESIÓN 

Pero ¿por qué habría Europa de otorgarle esta concesión sobre la libre circulación al Reino Unido? Porque, a pesar de todas las irritaciones actuales, los británicos son valiosos miembros de la UE. El Reino Unido es un gran contribuyente al presupuesto y es una seria potencia militar y diplomática.

Del mismo modo que será doloroso para el Reino Unido perder el acceso al mercado interior de la UE, será doloroso para la UE perder el acceso al mercado laboral británico. Más de 3 millones de ciudadanos de la UE viven y trabajan en el Reino Unido, incluyendo a más de 800.000 polacos.

Acordar concesiones en materia de libre circulación de personas podría significar algunos modestos límites a la migración futura. Pero eso seguramente será mejor que las restricciones mucho más duras que podrían surgir tras una completa retirada británica de la UE.

Por supuesto, habría aullidos de rabia en ambos lados del Canal de la Mancha si se logra cualquier acuerdo de ese tipo. Los partidarios acérrimos del ‘Brexit’ en Gran Bretaña gritarían traición, mientras que los defensores acérrimos de la “unión política” en Europa querrían castigar al Reino Unido y resistir la nueva oferta.

Pero no hay ninguna razón para dejar que los extremistas de ambos lados del debate dicten cómo tiene que terminar esta historia. Hay un grupo moderado tanto en Gran Bretaña como en Europa, que debe ser capaz de encontrar un acuerdo para mantener al Reino Unido dentro de la UE. Como todas las buenas obras de teatro, la historia ‘Brexit’ ha sido impactante, dramática y desconcertante. Pero su final aún no está escrito.

Gideon Rachman,
Columnista del Financial Times.

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