Otros Columnistas
andrés hoyos

No hagamos lo de Simón. ¡Leamos!

Amigo lector, ambas posiciones (del Gobierno y las Farc) quieren la paz. El fondo está en el cómo.

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
agosto 29 de 2016
2016-08-29 05:28 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Nuestra normatividad y algunas de las iniciativas legislativas y gubernamentales, parecen estar sacadas de interpretaciones de fábulas magistrales que tan solo pocos leen antes de plasmar su firma y sentenciar el cumplimiento de las mismas, a expensas de satisfacciones políticas, órdenes o recomendaciones de algún padrino involucrado en el éxtasis glorificante de la aprobación de una propuesta.

No solo Simón Gaviria, quien en 2012 reconoció públicamente no haber leído la conciliación de la reforma a la justicia, mientras se desempeñaba como Presidente de la Cámara de Representantes y jefe único del Liberalismo, sino también una infinidad de gobernantes, legisladores y autoridades, han soportado medidas del mayor rigor en la decisión políticamente correcta frente a algún acontecimiento relevante que dependa de su firma. Simón, que por lo menos reconoció su error, lo cual no hace la falta menos grave; es un claro ejemplo que además de nuestros gobernantes, nosotros como opinión pública en la mayoría de las veces, asumimos posiciones a partir de los 140 caracteres del tuit del gobernante que mejor nos caiga.

En las últimas 6 décadas de nuestro país no hemos tenido un solo día en que un noticiero pase en limpio con la noticia de un secuestro, un asesinato, una “retención” voluntaria y decenas de sucesos condenables en una sociedad establecida a partir del derecho fundamental a la vida. Desde las personas mayores, que tienen su propio contexto, hasta el último niño que sigue naciendo incluso en este momento, han oído la necesidad de encontrar la mejor solución para alcanzar la anhelada paz.

De forma irresponsable, todas las personas en algún momento de nuestra vida hemos pasado por alto las cláusulas o condiciones cuando accedemos a un bien o compramos un producto, incluso cuando actualizamos nuestro software en el computador, revaluamos la identidad en nuestras redes sociales, llenamos una solicitud bancaria, accedemos a tratamientos médicos, exigimos derechos de una norma sin conocerla, o peor aún, nos “embolatan” con directrices inexistentes; nosotros mismos nos convertimos en Simón para “ganarle tiempo” a la vida y evitar pasar por “mamertos”, desconfiados o quizá, más “papistas que el Papa”.

Hablar de la paz, en un momento en que por lo menos ha alcanzado una agenda para discutir en qué forma se alcanza, no es el simple infortunio de tener que leer la letra menuda cuando compramos un reloj que todo el mundo ya sabe cómo se utiliza. Hablar de paz, y con la posibilidad de leer las propuestas de negociación que hizo el gobierno con la guerrilla, es una posibilidad que cada uno de los colombianos tiene en la intimidad de su carácter, pensamiento y sentimiento para decidir cómo se le antoje sobre algo tan contundente.

No es el SÍ de Santos o el NO de Uribe el que está en juego en este plebiscito. Al fin y al cabo con un voto positivo por este proceso de paz o sin éste, los hijos de ambos siguen y seguirán con su vida y los cuidados especiales que nuestra ley le otorga a la investidura ex Presidencial.

Qué oportuna sería una campaña en la que ningún promotor o contradictor hablara; que beneficioso sería que ninguno de los dos persuadieran con las mentiras lanzadas de lado y lado. La oposición utilizando programas de edición grotescos e infantiles para alterar imágenes, mientras el Gobierno lanza mensajes incoherentes a sus contradictores y amenazantes a quienes no voten como ellos necesitan para medir sus pulsos políticos.

Desde estas líneas, invitamos a un debate responsable fundamentado única y exclusivamente en la lectura de la propuesta. Es desmotivante, frustrante y grosero, que a pocas horas de publicados los acuerdos, ya las redes sociales, cocteles y posiciones públicas, promulguen una decisión y un debate totalmente ignorante.

Amigo lector, ambas posiciones quieren la paz. El fondo está en el cómo.

Por favor no deje de leer cada propuesta de la reforma rural integral; la apertura democrática y la participación política que proponen; las condiciones de la dejación de armas y el cese al fuego definitivo; los beneficios de ley otorgados; la solución a la problemática de los cultivos ilícitos y las drogas; el acuerdo definitivo para las víctimas del conflicto armado y su reparación; las condiciones de la implementación, verificación y refrendación de los acuerdos; la “ley de amnistía, indulto y tratamientos penales especiales”, tal y como lo cita el documento; los beneficios económicos, los espacios políticos otorgados sin necesidad de voto, entre muchas otras propuestas que usted y solo usted, deberá decidir si aceptar o no.

Por primera vez, démonos el gusto de tener un debate fundamentado en nuestro criterio y sin temor replanteemos o refrendemos nuestras posiciones; al fin y al cabo esto es solo uno de los tantos procesos que tenemos que valorar para encontrar una nación equitativa en donde además de paz, nuestros gobernantes no le quiten presupuesto al deporte, no jueguen con los dineros de la salud, inviertan adecuadamente los fondos para educación e infraestructura, y nuestros niños no mueran de hambre al igual que nuestros adultos mayores por falta de atención en algún puesto médico de muy infame nivel.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador social y periodista
@donandreshoyos

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado