Obama vs. obamismo, Columna 17 de febrero de 2017 | Opinión | Portafolio
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Obama vs. obamismo

Si bien Barack Obama deja el cargo con un enorme respeto y admiración como persona, la supervivencia de sus políticas están cuestionadas.

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febrero 16 de 2017
2017-02-16 11:18 p.m.
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No hay duda de que el presidente Obama sale de su mandato con una enorme popularidad. Su estilo de hombre recto y franco, han hecho que se le respete y admire. La diferencia con el estilo de su sucesor, resaltan aún más las cualidades personales del primer presidente de color de Estados Unidos.

El discurso de despedida de Obama ayudó aun más a dejar una imagen positiva. Señaló que se sentía orgulloso de su esposa, y dijo que lo mejor que había hecho en su vida, era haber sido padre de sus dos hijas. A su vez, le dijo a sus conciudadanos que estar vigilantes, no es tener miedo. Una clara alusión a su sucesor.

Si bien Barack Obama deja el cargo con un enorme respeto y admiración como persona, la supervivencia de sus políticas y el éxito de sus objetivos están cuestionadas. Tanto a nivel nacional, como a nivel internacional, el obamismo es poco probable que deje una huella a largo plazo. Desde ya, el Congreso con su mayoría Republicana, y el presidente Trump han anunciado el desmonte del legado de los últimos ocho años.

Pero aún antes de esto, el obamismo había sufrido derrotas tanto en los aspectos de política nacional como internacional. En lo interno, está claro que los Republicanos harán todo para replantear la política de ampliación de la cobertura de salud. Una presidencia que había comenzado con enormes expectativas, no logró los cambios estructurales en la política de inmigración, ni tampoco en el control de armas. La presidencia de Obama estuvo colmada de hechos terroristas por armas de corto alcance sin haber podido ajustar y endurecer los controles.

A nivel nacional, tal vez la desilusión más grande, se relaciona con la profundización del conflicto racial. El primer presidente negro de la Unión Americana había llegado con la clara expectativa de sanar las heridas de muchas décadas de exclusión y discriminación. Sin embargo, el país parece mas dividido que nunca.

En lo internacional, no se logró el cierre de la prisión de Guantánamo. Se retrocedió en alcanzar la paz en Medio Oriente. Pero sobre todo, Siria representa una derrota para Obama. La alianza ruso-turca y su apoyo al régimen de Assad, fueron las que lograron derrotar a los rebeldes musulmanes, con los EE. UU. siendo un espectador en dicho conflicto.

Sin duda también hay éxitos. La economía salió fortalecida después de la crisis financiera bajo la cuál asumió el poder Obama, y las tasas de desempleo están en bajos similares a la era de Ronald Reagan. A nivel internacional, el acuerdo con Irán para limitar y eliminar la proliferación de la capacidad nuclear, quedarán en los anales históricos.

Sin embargo, uno de los presidentes que dejan el cargo con una de las cifras más altas de popularidad, y se la entrega a un sucesor con baja popularidad, verá que su legado no pasará a la historia como se esperaba. Más aún, parte de la razón para el triunfo de Donald Trump, es el rechazo y el poco futuro de las políticas del gobierno demócrata de los últimos dos periodos presidenciales.

Tal vez por eso, el discurso de despedida de Obama, lleno de pasión y sentimentalismo, pareció más un legado de un gran orador y un excelente académico, pero menos el de un político con futuro.

Rafael Herz
Vicepresidente Ejecutivo de la ACP.

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