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Adoptar un sistema tributario, como lo ha recomendado la Comisión de Expertos, sería necesario para atraer la inversión que requerirá el posconflicto.

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mayo 03 de 2016
2016-05-03 07:16 p.m.
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Con cada vez mayor frecuencia, somos testigos de que los inversionistas internacionales, que tienen capacidad de comparar diversos países para llevar su dinero, ven el sistema tributario colombiano como un obstáculo para invertir en el país. Adoptar un sistema tributario más competitivo, que modere las tasas del impuesto de renta a las empresas, como lo ha propuesto la Comisión de Expertos para la reforma tributaria, sería un importante complemento de los esfuerzos que ha hecho Colombia para fomentar la inversión extranjera.

Colombia es un país atractivo para los inversionistas internacionales. Cada vez más, provee un ambiente propicio para la inversión gracias a diversos factores, entre los cuales están que ha tenido una política macroeconómica seria y que sus instituciones tienen credibilidad. Los organismos multilaterales, los bancos e inversionistas suelen coincidir en que Colombia maneja sus finanzas de manera responsable. En su más reciente declaración sobre el país, el Fondo Monetario Internacional elogió las medidas que han tomado las autoridades nacionales para afrontar las consecuencias de la caída de los precios del petróleo.

Además de sus políticas macroeconómicas, Colombia ha logrado indudables mejoras en seguridad. La consolidación de los históricos acuerdos de paz será recibida por los inversionistas internacionales como una señal adicional del progreso de Colombia hacia una realidad menos violenta y más próspera. Sin duda alguna, el posconflicto traerá retos y requerirá cuantiosas inversiones. El capital extranjero será indispensable para el financiamiento de proyectos que impulsen tanto el Gobierno como el sector privado.

El país también se ha esforzado por fortalecer el estado de derecho. Si bien, según organizaciones como la Corporación Excelencia en la Justicia, es necesario mejorar la eficiencia y transparencia de la administración de justicia, Colombia ha adoptado reformas que contribuyen a atraer la inversión. Es el caso de la ley sobre arbitraje y de la ley sobre acceso al crédito y garantías mobiliarias. Según el Doing Business 2016, Colombia es uno de tan sólo tres países con una calificación perfecta en la fortaleza de los derechos legales.

Por otra parte, el país ha promocionado activamente la inversión extranjera y el comercio internacional. Es líder en la región en el índice de protección de los inversionistas minoritarios, de acuerdo con el Doing Business 2016. También ha celebrado numerosos acuerdos de libre comercio (Estados Unidos, Canadá), pactos bilaterales de inversión (China, Reino Unido) y otros tratados internacionales (Alianza del Pacífico).

Estos avances hacen que los inversionistas internacionales vean con buenos ojos este mercado de casi 50 millones de personas. Sin duda, han apostado por Colombia. De acuerdo con el World Investment Report 2015, el país estuvo dentro de los 20 países en recibir mayor inversión extranjera directa en el 2014. Según cifras del Banco de la República, entre 2004 y 2014, la inversión extranjera directa en el país aumento un 424%.

La mayoría de los grandes inversionistas de capital tienen operaciones globales. Por ello, están en capacidad de comparar países. Antes de tomar una decisión sobre dónde invertir o sobre dónde mantener sus inversiones sopesan los beneficios y riesgos asociados con ese país. En este mundo globalizado y competitivo, un factor negativo en un país puede inclinar la balanza a favor de otro. Por esta razón, con frecuencia, grandes multinacionales deciden trasladar sus centros de operaciones o manufactura.

Gracias al mejoramiento de las condiciones de inversión y de negocios, a la escala de los proyectos que se están haciendo en el país y a la creciente sofisticación y madurez de las empresas colombianas, los inversionistas internacionales con quienes trabajamos a nivel mundial identifican cada vez más oportunidades de inversión en el país. Sin embargo, cada vez más a menudo, estos inversionistas nos expresan que ven con preocupación las elevadas tasas de tributación empresarial de Colombia.

Las cifras soportan esa preocupación: según el Consejo Privado de Competitividad, la tasa de tributación nominal a las empresas fue de 39% en 2015 y será de 43% en 2018. El promedio de los países de la Ocde es de 25,5% y el de América Latina de 27.2%.

Con lo anterior, según el Consejo, Colombia ocupa el lugar 147 entre 151 países y el 18 entre 18 latinoamericanos en cuanto a la tasa de renta a las sociedades. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, los impuestos son el principal impedimento para hacer negocios en Colombia.

Como lo ha señalado el Consejo Privado de Competitividad, los impuestos empresariales ponen en desventaja a Colombia frente a otros mercados. De mantener las tasas actuales, eventuales y actuales inversionistas podrían optar por llevar su capital a otros lugares y el país podría correr el riesgo de perder el terreno que ha ganado en materia de atracción de la inversión extranjera.

Colombia tiene inmenso potencial. El esfuerzo de sus ciudadanos y de sus instituciones por fortalecer el estado de derecho ha dado frutos. La concreción de los acuerdos de paz abrirá una nueva era en la que los esfuerzos del país se centren ya no en la seguridad, sino en el progreso. Adoptar un sistema tributario eficiente y competitivo, que se ajuste a los estándares mundiales, como lo ha recomendado la Comisión de Expertos, sería parte del andamiaje para atraer la inversión que requerirá el posconflicto. Una reforma de este estilo permitiría mantener y atraer el capital que impulse el desarrollo de negocios locales en las próximas décadas.

Nicholas Rodríguez y Antonio Leal Holguín,
Socio de Jones Day/ Abogado de Jones Day.

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