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¿ONU, se está transformando?

A sus 70 años, la organización conformada por 193 Estados sigue enfrentándose a grandes retos, que exigen acciones más decididas. 

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mayo 05 de 2016
2016-05-05 09:08 p.m.
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Pese a que las Naciones Unidas han venido dando pequeños giros en decisiones que podrían parecer de menor importancia, lo cierto es que esconden importantes significados políticos. A sus 70 años, la organización conformada por 193 Estados se sigue enfrentando a grandes retos que exigen acciones más decididas y coordinadas por parte de sus miembros. Su falta de acción frente al conflicto en Siria, los limitados recursos para llevar a cabo todas sus funciones y la ‘selecta’ voluntad de los Estados para actuar frente a ciertos asuntos, han hecho de la ONU el blanco de fuertes críticas por sus decisiones políticas.

No obstante, medidas como la construcción colectiva de la agenda para el desarrollo sostenible, los diálogos informales y abiertos con los candidatos a Secretario General, máximo cargo de la organización, y la resolución del Consejo de Seguridad sobre las acciones a tomar frente a las denuncias de explotación y abusos sexuales cometidos por personal de la ONU a lo largo del 2015 en misiones de mantenimiento de paz, dan una leve esperanza de que la Organización esté decidida a mejorar su imagen.

Una de las estrategias de transformación más representativas que se ha emprendido al interior de la ONU en los últimos años, ha sido la de darle mayor participación a las organizaciones de la sociedad civil, principalmente frente a temas sociales y cuyas propuestas, cuestionamientos e iniciativas comienzan a tomar mayor importancia.

Dos ejemplos concretos dan cuenta de ello. Primero, el diseño de la agenda para el desarrollo sostenible, aprobada en septiembre del 2015, en cuya formulación participó activamente la sociedad civil a través de la campaña ‘el mundo que queremos’, liderado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). Dicha participación comenzó en el 2011 y fue hasta el 2015, a través de reuniones informales y una participación activa en redes sociales, cuya intervención permitió la construcción colectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Segundo, la propuesta de hacer públicos los candidatos a Secretario General de la ONU, pues, de acuerdo con el procedimiento señalado por la carta, el Secretario General debe ser elegido por la Asamblea General por recomendación del Consejo de Seguridad. Esta vez, y gracias a la campaña emprendida por 750 organizaciones y millones de seguidores, llamada ‘1 for 7 billion. Find the best UN leader’, durante una semana nueve candidatos contestaron públicamente a todas las preguntas que a través de las redes sociales “nosotros los pueblos del mundo” realizamos.

Estos cambios podrían ser una muestra de como el mundo se ha ido transformando, y cómo la participación de otros actores, distintos a los Estados, fortalecen las decisiones en un marco de gobernanza global. No obstante, no serán suficientes si al interior de la organización no se hacen profundas reformas del proceso de toma de decisiones, pues no dejan de ser desconcertantes las noticias alrededor de las denuncias sobre explotación y abuso sexual cometido por personal de la ONU. Denuncias que empezaron aparecer en el 2005 y que, aunque la organización nunca las negó, lo cierto es que tampoco actuó en su momento como garante de los derechos humanos de las poblaciones que se suponía debía proteger.

Para febrero de este año, el secretario general Ban Ki-Moon presentó un informe ante el Consejo de Seguridad titulado ‘Medidas especiales de protección contra Explotación y Abuso Sexual’. De acuerdo con el informe, entre enero y diciembre del 2015 se recibieron 69 denuncias de las cuales 38 provenían de las misiones de la República Centroafricana y la República Democrática del Congo.

Como respuesta a este informe, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2272 (2016). Según esta, será responsabilidad de la ONU investigar sobre la veracidad de las denuncias recibidas e informar oportunamente al país de cuya nacionalidad sea el funcionario acusado, quien deberá repatriarlo y juzgarlo, conforme su legislación interna. Una significativa respuesta sin duda, pero tardía.

Es inconcebible un mundo sin la ONU, pero también lo es que después de 70 años no existan mayores reformas que le permitan a la comunidad internacional responder, de manera más eficaz y cooperativa, frente a las nuevas amenazas. El debate continúa.

Paula Ruiz
Miembro de Redintercol

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