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El petrolero durmiente

Irán continúa siendo uno de los factores que generará más presiones a la baja
sobre los precios internacionales del crudo en los próximos meses.

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abril 06 de 2016
2016-03-03 07:10 p.m.
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Recientemente, se ha hecho mención a diferentes acuerdos que podrían afectar la producción de petróleo y estabilizar sus precios.

El anuncio más importante se hizo en las últimas semanas, cuando se conoció que Arabia Saudita y Rusia, dos de los mayores productores en el mundo, congelarían su producción en los niveles registrados en enero, cercanos a los 10 millones de barriles por día (bpd). El impacto de dicho acuerdo sobre la oferta sería poco significativo pues ambos países se encuentran produciendo en niveles históricamente altos. En este acuerdo también participaron otros miembros de la Opep, que tampoco tienen margen para aumentar su producción significativamente. En efecto, los excedentes en la capacidad de producción de los países de la Opep se encuentran en los menores niveles desde 2008. El acuerdo también estuvo condicionado a que participaran otros de los principales productores, entre ellos Irán.

La mayor parte de la actual sobreoferta de crudo en el mundo se dio como consecuencia de la mayor oferta proveniente de EE. UU., que mediante el uso de métodos de producción no convencionales, alcanzó niveles que no se observaban desde hace más de 40 años, superando los 9 millones de bpd.

Mientras tanto, entre los países de la Opep, sólo Irak ha aumentado significativamente su producción (de 2,6 millones de bpd en 2011 a 4,5 millones en 2015). Otro jugador importante dentro de este grupo de países es Irán, que ante el levantamiento de las sanciones económicas, reactivará su producción e intentará recuperar la cuota de mercado que tenía antes de la imposición de estas.

Irán es uno de los productores más importantes de petróleo, siendo el cuarto país con mayores reservas probadas, con alrededor de 158 mil millones de barriles. Sin embargo, a raíz del desarrollo de un programa nuclear en 2011 se impusieron sanciones económicas que impedían a empresas internacionales hacer negocios con ese país.

Como resultado de estas sanciones, la producción de crudo en Irán pasó de 3,7 millones de bpd en 2011 a 2,7 millones en 2013, y sólo ha logrado aumentarla a 2,8 millones desde ese momento.

De igual manera, Irán exportaba aproximadamente 2,6 millones de bpd en 2011, cifra que se redujo a 1,4 millones después de que se impusieran las sanciones. La caída de las exportaciones se dio principalmente como consecuencia de las menores compras por parte de la Unión Europea, que cayeron 0,6 millones de bpd. El resto de la caída se debió a unas menores ventas a destinos diferentes de China en Asia, las cuales disminuyeron en 0,5 millones de bpd, y una menor porción por las compras provenientes de otros destinos.

Ahora, que Irán pueda recuperar fácilmente la cuota de mercado que perdió después de las sanciones parece poco probable. En primer lugar, los países que redujeron sus importaciones de petróleo iraní después de las sanciones las remplazaron por crudo de características similares producido por otros miembros de la Opep, como Arabia Saudita.
Por otro lado, China, que es el mayor comprador de petróleo iraní, y es considerado uno de los países hacia donde podrían aumentar las exportaciones, ha diversificado el origen de las importaciones petroleras, firmando acuerdos con diferentes países. Entonces, los mayores incrementos en las exportaciones se podrían dar hacia Europa, Turquía y Sudáfrica, aunque se enfrentarán a la competencia de los países que habían aumentado sus ventas hacia estos mercados en los últimos años.

Adicionalmente, el Ministro de Petróleo iraní ha mencionado varias veces que la industria petrolera necesita inversiones de al menos 100 mil millones de dólares para poner al día su infraestructura. Aunque desde la revolución islámica de 1979 la presencia de compañías extranjeras del sector petrolero ha sido mínima, existía un modelo en el que estas compañías podían participar en el sector petrolero. Sin embargo, las empresas se quejaban de que asumían altos riesgos, desincentivando su entrada.

Ante la necesidad de inversión, Irán diseñó un nuevo esquema de contratos para incentivar a las compañías extranjeras a invertir en el sector petrolero. En el nuevo modelo, se busca que el plazo de recuperación de la inversión sea mayor y que los riesgos no recaigan principalmente sobre los inversionistas extranjeros, generando mayores incentivos a invertir.

Sin embargo, otros factores pueden desincentivar a las empresas extranjeras a realizar inversiones en el sector petrolero iraní. En primer lugar, los bajos precios del petróleo son un limitante para las inversiones de las empresas del sector, cuyas condiciones financieras se han deteriorado recientemente. Segundo, Irán todavía posee otras sanciones económicas que continúan vigentes, por lo que las empresas deben tener cuidado en no estar incumpliendo lo que está establecido.

En tercer lugar, si Irán incumple alguno de los puntos del acuerdo, las sanciones se reactivarán inmediatamente y las empresas extranjeras tendrán que retirarse. Por último, existe un riesgo de carácter político, pues las facciones más conservadoras dentro del país consideran que los nuevos contratos son excesivamente generosos con las compañías extranjeras, generando incertidumbre sobre lo que puede ocurrir con dichos contratos.

No obstante, lo que pueda hacer Irán continúa siendo uno de los factores que generará más presiones a la baja sobre los precios del petróleo en los próximos meses y hará que un acuerdo de producción entre países productores para estabilizar los precios sea más difícil.

Sebastián Mayor Velasco
Analista cambiario y sectorial de Corficolombiana.

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