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ESTUDIO DE CASO 

Pienso, luego existo... sobrevivo y crezco

Disciplina, olfato y prospección. El buen hábito de la futurología empresarial.

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abril 16 de 2017
2017-04-16 04:33 p.m.
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Encontrar un empresario pensador, en su acepción más genuina, no es usual. Una contradicción en sí, si tenemos en cuenta que el éxito empresarial exige esa escasa cualidad de hacer reflexión profunda sobre el día a día y anticipar el futuro.

¿Cómo mejoro este proceso?, ¿qué va a pasar con este producto mañana… y dentro de diez años?, ¿qué debo hacer para que mi empresa esté viva en quince años? Todos estos interrogantes, amparados en un ejercicio de prospección, han acompañado siempre a Germán Olarte Osorio, gerente y propietario de Siteco, empresa manizaleña del sector metalmecánico dedicada a la fabricación de componentes para la industria de la refrigeración doméstica y comercial.

Olarte, economista con especialización en administración de plantas industriales, pasó de ser un joven profesional a un directivo exitoso en la multinacional Philips, después de 18 años de trabajo. Fue justamente allí donde pudo identificar que sus expectativas de vida estaban en la creación de su propia empresa.

A temprana edad, se rodeó de directivos extranjeros y tuvo la posibilidad de salir del país y sentir el peso del subdesarrollo colombiano. Lejos de asumir un papel de inferioridad, decidió absorber aprendizajes que, posteriormente, le ayudaron a moldear su personalidad y a tomar decisiones profesionales.

Así que haciendo gala de su espíritu reflexivo y analítico, que fluctuaba entre lo que había hecho y lo que quería hacer, entendió que debía capitalizar su experiencia en el mundo corporativo e independizarse.

En vista de que conocía toda la operación de la empresa, puesto que había ascendido hasta donde él podía aspirar, se volvió un estudioso del sistema de costeo, y fue así como logró identificar que los márgenes que manejaban podían ser superiores. Con esa perspectiva, empezó a armar el proyecto de lo que sería su empresa, todo consignado en una agenda que ha conservado desde entonces y que ha sido su biblia de ‘ideas de negocio’, el punto de partida de sus grandes proyectos y a la que solo tiene acceso él, incluso ahora, cuando ya está maltrecha.

Una de las primeras propuestas de Siteco fue a la misma Philips, a quien le propuso que subcontratara ciertos procesos que no le agregaban valor a sus productos, para que se enfocara en ahorrar costos, crecer y ser más eficiente.

Vale la pena señalar que en esa época no se conocía el término de subcontratación y solo se manejaba en la industria automotriz, por el manejo intensivo de proveedores.

Tras el éxito de este proyecto, el negocio comenzó a crecer a unas velocidades interesantes, implicando más mano de obra y maquinaria, y un espacio más grande, hasta convertirse en lo que hoy es, una empresa con casi 25 años de experiencia en manufactura.

¿Cuál fue la clave? “Si nos pedían una pieza determinada, la desarrollábamos y les enviábamos cotización, pero paralelo a eso analizábamos posibilidades de mejora para reducir costos y les ofrecíamos más y mejores opciones a los clientes. De esta manera llegamos en su momento a empresas de Chile, Ecuador, México y Venezuela con importantes marcas como Whirlpool y Electrolux, a pesar de que Siteco es una empresa pequeña”.

Ahora, los hábitos asociados al pensamiento profundo de Olarte no solo originaron su famosa agenda, en la que deposita ese espíritu innovador. Consciente de que el mercado es cada vez más competitivo y de que a los empresarios exitosos los une la buena costumbre de diversificar, debido a que los negocios tienen sus ciclos de vida, creó Formapol, una empresa del sector plástico dedicada a la transformación de poliestireno expandido, y se volvió inversionista de Colplas, una pequeña compañía de propiedad de su hermana y su esposo, dedicada a la producción y comercialización de empaques flexibles, a la que decidió inyectarle capital y modernizarla, teniendo en cuenta que en la región había una necesidad de empaques con alta especificación para productos alimenticios.

Desde luego, estas iniciativas no fueron un capricho, sino producto de un análisis del mercado y de las necesidades de la zona de influencia de Siteco, por lo cual se estructuraron empresas complementarias.

¿Cuál es el reto próximo? Con el área de innovación y desarrollo, que él mismo dirige, Olarte está trabajando en su sueño de exportar, si bien ya había hecho sus primeros pinitos años atrás. A raíz de que muy pocos están exportando en el país y sus competidores están peleándose el mercado local, está dispuesto a dar ese salto.

El modelo de gestión Siteco, con foco en la selección del talento humano y en la definición y logro de objetivos es, sin duda, un referente empresarial, anclado en su principal directivo, que vive en función de cómo sofisticar la oferta y conquistar mercados… pero con una exhibición de asertiva finura en cada movimiento.

Germán A. Mejía A.
bmLab Latam. germanmejia@bmlab.co

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