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¿Principio o final del populismo?

No sobran los analistas que consideran que el auge del populismo en Europa
ha llegado a su fin.

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abril 17 de 2017
2017-04-17 09:17 p.m.
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No sobran los analistas que consideran que el auge del populismo en Europa ha llegado a su fin. La derrota del candidato presidencial de extrema derecha en Austria a favor de un aspirante del Partido Verde y el reciente resultado por debajo de las encuestas y expectativas del partido nacionalista en Holanda, son las principales razones para esta apreciación.

A menos de una semana de las elecciones en Francia, se da por descontado que la candidata Le Pen y el Frente Nacional pasarán a la segunda vuelta. También, todo parece indicar que el aspirante del establecimiento político que pase a competir con ella en dicha instancia, saldría vencedor. También en septiembre habrá elecciones generales en Alemania. Y a pesar de que el partido de extrema derecha y con decididas posiciones antimigratorias, AfD, podría llegar a ser la segunda fuerza política en el país más poderoso de Europa, nadie lo vislumbra como un elemento decisorio en la formación del Gobierno después del proceso electoral.

¿Quiere esto decir que el populismo de derecha haya llegado a su ‘tope’ y que no llegará a hacer parte de gobiernos en el futuro cercano? Esa conclusión parece, por lo menos, apresurada. Todos estos movimiento, tal vez con la excepción del Frente Nacional en Francia, son relativamente nuevos y aún en proceso de consolidación. Su peso electoral es aún incipiente, pero su crecimiento ha sido vertiginoso. Mucho del futuro de su éxito electoral dependerá de aspectos como el crecimiento económico europeo en el corto plazo, la solución a la problemática migratoria y las respuestas que la democracia liberal pueda dar a las preocupaciones de desempleo y marginalización de las mayorías laborales de origen del respectivo país. Nada de esto parece fácil.

Ahora, otro elemento a ser tenido en cuenta es cómo reaccionan los gobiernos actuales ante esta amenaza. Muchos de ellos han escogido un movimiento cercano a las teorías del populismo para mantener el electorado que se ha venido moviendo hacia esas nuevas tendencias. Así ha crecido la visión antimigratoria tanto en Holanda, como en Alemania. Y el nacionalismo económico es plataforma de varios de los partidos en la contienda electoral en Francia.

También a nivel internacional se vislumbra ese acercamiento entre tendencias populistas de distintos países, bajo el liderazgo de Estados Unidos. En la reciente reunión de los Ministros de Finanzas del G-20 (las potencias más poderosas, en términos económicos), se eliminaron del comunicado final referencias al libre comercio, así como a la lucha contra el cambio climático. Ambos aspectos, por solicitud expresa del Gobierno americano, y aceptado por la mayoría de los países. Solo el actual gobierno francés dio declaraciones lamentando esta decisión.

Lo anterior señala, que el populismo de derecha aun si no ha llegado a hacer parte de los gobiernos de Europa, ha adoptado lenguaje y políticas para acercarse a esas tendencias en sus propios países, y a la nueva realidad del gobierno de Estados Unidos. ¿Y eso para Colombia que puede significar? El creciente nacionalismo en las potencias mundiales, podría muy posiblemente resultar en la reducción de recursos de asistencia técnica y de cooperación internacional. Así, recursos previstos y contemplados para financiar la construcción de la paz, podrían fácilmente peligrar. Las tendencias de ‘nosotros primero’, bien podrían derivar en menos recursos e interés internacional para el proceso del posconflicto en nuestro país.

Rafael Herz
Vicepresidente Ejecutivo de la ACP

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