Otros Columnistas
andrés hoyos

Una realidad mortal en medio de una guerra de almohadas

Los colombianos no necesitamos ni queremos respuestas como: “estamos investigando”; “vamos a esperar el debido proceso” o “el trámite es complejo”.

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
mayo 23 de 2016
2016-05-23 08:42 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

La creatividad desbordada que produce cada suceso noticioso va mucho más allá de la fabulosa puesta en escena de una guerra de almohadas entre un muy inflado mindefensa y un sonriente Roy, un Maduro que deja de ser burro para convertirse en cabra, o un James descansando por una “sobrecarga muscular”; y se convierte en ira extrema al darnos cuenta de las delicadas omisiones que tenemos que padecer los colombianos a la hora de afrontar realidades particulares que parecieran no estar en el radar prioritario de quienes nos gobiernan.

Recientemente el portal “las2Orillas” socializó una grave situación que estamos padeciendo en la totalidad del país y para la cual el Gobierno aún no ha tomado una decisión definitiva. Posiblemente esta denuncia carece de la innegable belleza de la mujer que en todo su derecho y con argumentos sólidos, plasmó su molestia en un video para informarnos que a pesar de que hace un mes no invita a nadie a su apartamento de soltera, su recibo de energía se incrementó casi al doble de la tarifa que ha venido pagando históricamente.

Desde la denuncia a lugar de esta bella paisa; hasta los exabruptos jurídicos y escandalosos para responsabilizar a Rosa Elvira Celis de su propia muerte, las pretensiones para justificar el accionar del despiadado asaltante de Natalia Ponce, las omisiones fundamentales de un sistema de salud que parece estar diseñado para deteriorar la salud, por citar algunos casos; se diluyen a diario con enredos jurídicos y de interpretaciones de conceptos, en donde los eternos e inconclusos procesos son más fatales que el propio desenlace.

Según el informe de “las2orillas”, en lo que va del año, 149 personas han muerto por dengue a pesar que existe una vacuna que tiene una efectividad potencial del 65%. Ni el ZiKa, ni el Chikungunya, los cuales hay que decirlo, han contado con buenas campañas de divulgación para la prevención, han alcanzado los niveles alarmantes del dengue en sus 4 tipologías: asintomático, febril, clásico y hemorrágico o grave, el cual de no ser tratado adecuadamente y a tiempo, resulta fatal.

La publicación, que cita el desgarrador caso de un niño de 10 años y que según su familia “solo fue tratado con recomendaciones simples y acetaminofén”, en 3 ocasiones, la última mortal; cuenta que en Colombia “el año pasado en total se registraron 94.916 casos y 72 muertes, mientras que en lo que va de 2016, hay más de 50 mil casos reportados y 149 muertes”.

A pesar de los llamados de la Organización Mundial de la Salud que indican que 3.900 millones de personas vivimos en áreas propensas a esta enfermedad, que 390 millones de personas se contagian cada año de cualquiera de sus 4 tipologías, y que en Colombia el 70% de los habitantes nos asentamos en zonas endémicas, no se registra aún el ingreso de un tratamiento algo más efectivo que un simple acetaminofén para tratar de forma adecuada esta epidemia que cobra anualmente la vida por lo menos de 125 mil personas en el mundo.

¿Qué pasa con los laboratorios que no traen las vacunas?, ¿qué pasa con las autoridades que deben priorizar la solución efectiva a estas problemáticas de salud pública?, ¿qué pasa con nuestro Gobierno que no profundiza en estas realidades? Ojalá estas preguntas no se disipen en el alboroto incontrolable de un solo objetivo: la paz; y al igual que las coyunturas sociales, la salud pública, la calidad de vida y el bienestar general de la población, también se encuentren mecanismos céleres que no tengan que cobrar una sola vida más por omisiones excesivamente burocráticas.

Los colombianos no necesitamos ni queremos más respuestas como: “estamos investigando”; “vamos a esperar el debido proceso”; “el trámite es complejo”; “yo le colaboro sacando eso más rápido”; “el radicado no coincide”; “la fotocopia no está legible”; “vuelva mañana a ver qué le dicen”; “nuestra justicia está de paro”; “ya hoy es miércoles, tocó para el lunes”; y otro sinnúmero de despropósitos administrativos más papistas que el Papa.

Es momento de actuar, cada enredo funcional por lo general puede cobrar la vida de alguien; desde una persona mayor en la fila de un centro de salud, pasando por un niño con un diagnostico infortunado, hasta usted mismo de histeria por padecer la escasa celeridad que le imprimen a nuestros procesos.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador social y periodista
@donandreshoyos

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado