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Regulación financiera: es mejor que sobre y no que falte

Economías avanzadas como Estados Unidos, Reino Unido y Unión Europea crearon organismos para identificar los riesgos sistémicos.

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agosto 18 de 2016
2016-08-18 09:56 p.m.
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Desde hace unos años, pero especialmente después de la crisis financiera internacional de 2008, junto a la tradicional preocupación por la estabilidad monetaria, se ha agregado la estabilidad financiera. Ya se reconoce explícitamente que no es suficiente con el control de la inflación, sino que es necesario además adoptar políticas de prevención del riesgo sistémico, lo cual ha generado una discusión a nivel académico, sobre la relación entre la política monetaria y las políticas macroprudenciales.

De otra parte, así como se reconoce que no es suficiente con la política monetaria tradicional para alcanzar el control de la inflación y la estabilidad financiera, también se advierte que no es suficiente con la regulación prudencial para conseguir entidades fuertes y un sistema financiero más seguro, sino que, asimismo se necesita de la regulación que considere al sector en conjunto, como un todo, y no solo a las entidades individualmente.

Aunque este enfoque de regulación y supervisión busca identificar y prevenir riesgos sistémicos, también considera los temas prudenciales como el fortalecimiento de requerimientos de capital, niveles de liquidez y gestión de riesgos, con la premisa de que la solidez de las entidades individualmente consideradas, incluso todas, no garantiza necesariamente la solidez del sistema como un todo, pero que constituye la primera línea de defensa. La perspectiva que se utiliza es el análisis del sector en su evolución de largo plazo y en las relaciones entre entidades en un punto del tiempo.

El análisis en el tiempo comprende los temas de tendencias y ciclos de la cartera de créditos y otras variables asociadas (utilidades, provisiones, requerimientos de capital, inversiones), sensibles a los períodos de alzas y bajas de la economía. El análisis transversal, por su parte, examina los temas de interconectividad de mercados y entidades y posibles efectos de contagio cuando quiera que alguno de ellos falle. Los instrumentos diseñados para atender los riesgos originados en la dimensión temporal, son cargos y colchones de capital y provisiones contracíclicos y el indicador de apalancamiento financiero, que contribuya al control del nivel de endeudamiento. En la dimensión transversal, las medidas son tratamiento especial a las entidades sistémicamente importantes, incentivos a la negociación de derivados financieros en mercados intermediados, mejoramiento del régimen de resolución de entidades y fortalecimiento de la infraestructura financiera a través de los sistemas de compensación, liquidación y pagos.

La filosofía de los colchones de conservación de capital, por tomar un ejemplo, es aumentar las reservas de capital en los tiempos buenos, de tal manera que puedan ser utilizadas en períodos de estrés financiero y ayudar a contener choques económicos y financieros, en lugar de amplificarlos. Basilea propone un colchón de 2.5% de los activos ponderados por nivel de riesgo con la posibilidad de bajar de ese nivel cuando los bancos experimenten pérdidas, con el fin de aminorar las presiones sobre el crédito; no obstante, en la medida que se acercan al mínimo, aumentan las restricciones sobre la distribución de utilidades. Como lo explica el Comité, esta estructura le da a los supervisores herramientas sólidas para promover la conservación de capital en el sector bancario y corregir errores que se observaron al comienzo de la crisis cuando un número de bancos continuaron haciendo distribuciones de dividendos, recompra de acciones y compensaciones generosas a pesar de que sus condiciones financieras individuales y las perspectivas del sector estaban deteriorándose.

En síntesis, con esta nueva perspectiva se trata de reservar capital y provisiones (con las NIIF se trabaja ahora el concepto de deterioro del activo) durante los períodos de auge crediticio para utilizarlo en los períodos de desaceleración del crédito. Pero además, con los cargos adicionales de capital por riesgo sistémico, se busca también disponer de un mecanismo que pueda servir para moderar el crecimiento de la cartera.

Del lado de la supervisión la consideración es similar. Seguimiento del sector financiero como un todo y no solo a nivel de las entidades, lo cual se refleja en la arquitectura de supervisión. En economías avanzadas como Estados Unidos, Reino Unido y Unión Europea se crearon organismos de supervisión macroprudencial como el Financial Stability Oversight Council (FSOC), con el propósito de identificar preventivamente los riesgos sistémicos y hacer recomendaciones a la FED; en el Reino Unido, el Financial Policy Committee (FPC), con la responsabilidad de propender por la estabilidad financiera; y en Europa, se estableció a partir de enero de 2011 el European Systemic Risk Board, como el organismo responsable de la supervisión macroprudencial del sistema financiero de la Unión Europea.

Otro rasgo distintivo en materia de supervisión es la creación de organismos especializados de protección al consumidor financiero y la promoción de la integridad de los mercados. En Estados Unidos, el Bureau of Consumer Financial Protection, el cual tiene como misión promover la transparencia y prevenir prácticas abusivas; y en el Reino Unido, la Consumer Protection and Markets Authority, como supervisor de las relaciones de las entidades con sus clientes; y en la Unión Europea, también se cuenta con las políticas y organismos para abordar temas de protección de los consumidores, considerando al mismo tiempo el desarrollo del mercado.

Desde el punto de vista de los nuevos principios básicos para una supervisión bancaria efectiva, el énfasis macroprudencial se ha puesto en la necesidad de gobierno corporativo, gestión de riesgos incorporando análisis macroeconómico, supervisión de la llamada shadow banking y mejoramiento de la transparencia y revelación de información. Para este último punto, Basilea ha circulado propuestas con tableros estándar de indicadores de riesgos e información cualitativa.

Eduardo Jara,
profesor universitario.
eduardojarabuitrago076@gmail.com

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