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¿Trabajo decente en multinacionales?

Todo este cuerpo de recomendaciones garantiza que las compañías a nivel global reciban un mensaje consistente sobre las cuestiones laborales.

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septiembre 07 de 2017
2017-09-07 09:03 p.m.
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La región de las Américas es un polo atractivo para la inversión extranjera directa (IED). En el 2012 y el 2013, seis de sus naciones –Estados Unidos, Brasil, Canadá, México, Chile y Colombia– figuraron entre las 20 principales economías receptoras de IED del mundo. Estados Unidos y los Estados miembros de la Unión Europea son los mayores inversores en la región.

El sector terciario, o actividades económicas que proporcionan servicios a consumidores y compañías, es el principal sector receptor de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. El sector primario, que hace uso directo de los recursos naturales, es más importante para las economías de Suramérica.

Ahora bien, el impacto de la IED en el trabajo decente ha generado un debate considerable. En general, los gobiernos fundamentan sus estrategias para atraer inversión extranjera directa, basados en la expectativa de los efectos positivos que esta tendrá, sobre todo en la creación de empleo, en mejores condiciones de trabajo, en la productividad y los salarios, en la transferencia de tecnología y el aumento de las competencias de la fuerza laboral, entre otros.

Tanto la adopción y la aplicación efectiva de las normas internacionales del trabajo como la promoción del diálogo social pueden evitar una carrera descendente en el empeño por atraer IED y por lograr el crecimiento económico.

Un instrumento internacional adoptado por gobiernos, trabajadores y empleadores que versa sobre el comportamiento empresarial en el mundo del trabajo es la Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social (Declaración EMN) de la Organización Internacional del Trabajo, actualizada este año.

La Declaración abarca cinco ámbitos en los que las empresas, mediante sus inversiones y operaciones, pueden hacer importantes contribuciones. Estas hacen referencia a: política general de los países (respeto a las normas internacionales y diálogo entre países de origen y anfitriones de la IED); promoción del empleo; formación profesional; condiciones de trabajo y de vida (salarios, prestaciones y SST), y relaciones laborales (libertad sindical, negociación colectiva, entre otros).

Las recomendaciones de la Declaración están dirigidas a compañías, gobiernos y organizaciones de empleadores y trabajadores, y apuntan a lograr un mayor alineamiento entre las políticas nacionales de desarrollo y las políticas corporativas.

También existen otros instrumentos y marcos internacionales que promueven la actividad de la inversión extranjera directa responsable y sostenible, como los Principios Rectores de la ONU sobre las empresas y los derechos humanos, las líneas directrices de la Ocde para las empresas multinacionales y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

Todo este cuerpo de recomendaciones garantiza que las compañías a nivel global reciban un mensaje consistente sobre las cuestiones laborales y de empleo, en el marco de la agenda 2030 de Naciones Unidas, en concreto con la consecución del objetivo 8 de promoción del trabajo decente.

Rodrigo Mogrovejo
Coordinador País de la Oficina de la OIT para los Países Andinos

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