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Sector privado, clave para el posconflicto

Cuando hablamos de creación de empleos inclusivos e innovación hay que tener en cuenta el papel de las empresas privadas.

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junio 15 de 2016
2016-06-15 08:24 p.m.
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En el marco de nuestras conmemoraciones nacionales del mes de junio, reiteramos una vez más el compromiso de Suecia con el desarrollo sostenible y la construcción de paz en Colombia, de la mano del sector privado, la sociedad civil, la cooperación internacional y el sector público.

Durante mis cinco años como embajadora de Suecia en Colombia, he podido profundizar en mi conocimiento sobre las relaciones diplomáticas entre estos dos países, que en el 2015 cumplieron 140 años de vigencia. Unos de los primeros frutos de estas relaciones formalmente establecidas fue la exposición sueca en Bogotá, organizada por el cónsul, General Pedro Nisser (esposo de la heroína paisa María de Nisser) en 1875, donde varios productos de la industria sueca fueron exhibidos. La muestra permitió que pequeñas empresas suecas vieran el mercado colombiano como un mercado potencial. Hoy, ya son alrededor de 100 empresas suecas en Colombia. Marcas con una tradición fuerte de innovación como Ericsson, que celebró este año 120 años en Colombia, así como ABB, Getinge, Volvo, Tetra Pak, Oriflame, Saab, Scania, Securitas, Atlas Copco, entre otros, conforman el grupo de industrias suecas con presencia en Colombia, que hacen parte de la cotidianidad de sus habitantes.

Suecia ha sido un país que ha creído firmemente en la participación en un libre mercado, donde los negocios sostenibles son fundamentales para el desarrollo de la sociedad. El concepto de Responsabilidad Social Empresarial fue una política impulsada por el gobierno sueco desde su inicio. Suecia apoyó con fuerza al entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en el desarrollo de los UN Guiding Principles de Empresas y Derechos Humanos que fueron adoptados en el 2011. En agosto del 2015, Suecia, como sexto país en el mundo y con base en las guías de la ONU, lanzó su plan de acciones de empresas y derechos humanos.

Este concepto buscaba materializar el vínculo entre el sector privado y el desarrollo de un país. Desde entonces, la sinergia entre la cooperación internacional para el desarrollo y el sector comercial se ha fortalecido y se ha vuelto una herramienta fundamental para la construcción de una sociedad sostenible. Suecia ha desarrollado varias iniciativas tanto a nivel global como local en Colombia, a través de nuestra Agencia de Cooperación Internacional (Asdi) en colaboración con el sector privado. Un ejemplo es el Swedish Leadership for Sustainable Development iniciado en el 2013, donde 20 de las más grandes empresas suecas promueven la integración de la sostenibilidad en los modelos de negocios, incluyendo temas de derechos laborales, transparencia, rendición de cuentas y mitigación de impactos ambientales. En Colombia colaboramos y apoyamos a diferentes socios como la Fundación Andi, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Reconciliación Colombia, Emprender Paz y Ruta Motor para llevar a la práctica las iniciativas de construcción de paz desde las empresas.

El trabajo de sostenibilidad empresarial de Suecia en Colombia se ha hecho, entre otros, a través de la creación de la red de RSE de empresas y marcas suecas en el país. La red es tanto una plataforma para el intercambio de experiencias de las empresas miembro, como un canal de comunicación. También es una herramienta del apoyo al posconflicto que ofrece Suecia a Colombia. Cuando hablamos de la creación de empleos inclusivos, de la innovación, de la transferencia de tecnología y experiencia, que son unos de los factores importantes para una paz sostenible, hay que tener en cuenta el papel de las empresas privadas. Por esta razón, este sector tiene que buscar no solo seguir la idea de acción sin daño dentro de su gestión, sino también irse más allá y convertirse en un actor de cambio que constantemente esté apoyando el desarrollo del país. Esto quiere decir que esté implementando activamente la legislación nacional y los convenios internacionales en relación a su forma de actuar y al mismo tiempo tratando de encontrar soluciones técnicas y sociales adecuadas a la situación local. En este contexto, es importante también que las empresas abran un espacio estratégico para el diálogo con la sociedad civil y las comunidades, teniendo en cuenta sus perspectivas y su derecho de recibir información sobre decisiones que tengan un impacto en sus condiciones de vida.

Soy una embajadora de Suecia orgullosa. He visto varias empresas suecas entrar en el mercado colombiano durante mis años aquí, y yo sé que hay más que están interesadas. Más industrias presentes se traducen en más oportunidades de empleo. Para que marcas extranjeras entren en el mercado colombiano se requiere un ambiente de paz y un reglamento perceptible. Puedo ver que durante mis cinco años en Colombia la imagen del país en el mundo ha cambiado. Entre otras cosas, debido al proceso de paz, que ahora se encuentra más cerca que nunca. Este hecho hace de Colombia un país aún más interesante para recibir inversiones extranjeras.

Por esta razón, volvemos a convocar a los diferentes actores sociales y en particular a los empresarios a continuar con una apuesta por el entorno del posconflicto que ofrece enormes oportunidades de contribución al desarrollo sostenible del país.

Marie Andersson de Frutos
Embajadora de Suecia en Colombia


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