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Sin pausa

Para los próximos meses esperamos que la inflación se ubique por debajo de 4% entre junio y julio. 

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marzo 23 de 2017
2017-03-22 11:00 p.m.
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Esta semana esperamos que el Banco de la República reduzca su tasa de intervención de 7,25% a 7%. Creemos que a los factores que inclinaron la balanza a favor de recortarla a 7,25% en la reunión pasada se han sumado otros que justifican una nueva disminución en la reunión de este mes.

En cuanto a la actividad económica, hace meses anticipábamos que el primer semestre de 2017 se iba a caracterizar por una continua debilidad, y solo esperábamos señales de un repunte en el segundo semestre. En particular, esperábamos que los efectos de la reforma tributaria sobre el gasto y la confianza de los hogares se sintieran con especial fuerza en el primer trimestre, debido a que el incremento de los impuestos a las ventas se iba a materializar entre enero y febrero.

En efecto, el Índice de Confianza del Consumidor se desplomó en enero a su nivel más bajo desde 2001. Este índice registró una ligera recuperación en febrero, pero ese nivel es el segundo más bajo histórico (después del de enero). Una gran preocupación de este comportamiento es que podría resultar en una mayor desaceleración del gasto de los hogares. Además, el Gerente del Emisor mencionó que la fuerte caída de este indicador en enero fue una razón determinante para el recorte de la tasa de intervención en la reunión pasada. Creemos que el estado actual de la confianza de los consumidores seguirá siendo un factor de preocupación para el Banco y volverá a tener un peso preponderante en la decisión de esta semana.

Por su parte, las ventas minoristas registraron un crecimiento negativo de -2,2% en enero. Esta cifra no se conocía en la última reunión del Banco y es la peor desde julio del año pasado, cuando el paro camionero afectó temporalmente su dinámica. Creemos que esta caída está asociada principalmente a los incrementos de las tarifas impositivas que resultaron de la reforma tributaria. Algunos aumentos se postergaron a febrero, según lo establecía la ley, así que esperamos que el comportamiento de las ventas minoristas también haya sido negativo en ese mes.

También preocupa que la producción industrial haya registrado un crecimiento negativo de -0,2% en enero, que es la peor cifra desde mayo de 2015, con excepción de la de julio de 2016, la cual se afectó temporalmente por el paro camionero.

En cuanto a las cuentas externas, la semana pasada se conocieron los datos de la balanza de pagos al cierre de 2016 y el déficit de la cuenta corriente volvió descender con fuerza, al situarse en 3,2% del PIB en el cuarto trimestre frente a 5% en el tercero. Esta es la cifra más baja en 3 años y es similar a las que se observaban en esta década, antes del desplome de los precios del petróleo. El dato también fue inferior al que anticipaba el equipo técnico del Banco.

La ampliación de este déficit, que llegó a un máximo de 7,6% del PIB en el tercer trimestre de 2015, había sido un factor de gran preocupación para el Emisor y fue una de las razones que justificó el aumento de las tasas de interés en 2015 y 2016. La corrección de este indicador ha sido más rápida de lo que esperaba el Banco, así que creemos que el dato de la semana pasada, junto con las cifras positivas del déficit comercial en enero, deberían dar mayor tranquilidad al Emisor para continuar con un recorte de tasas este mes.

Finalmente, en cuanto a la inflación, la cifra de febrero volvió a descender, al pasar de 5,5% en enero a 5,2%. Este dato no se conocía en la última reunión del Banco y fue inferior al promedio que arrojaban las encuestas, a diferencia de lo que ocurrió con el de enero. A raíz de este mejor comportamiento, las expectativas de inflación comenzaron a descender tanto en las encuestas, como en las derivadas del mercado de deuda pública. En la reunión de febrero, el Banco decidió recortar su tasa de intervención a pesar de que varios de estos indicadores seguían aumentando, así que creemos que el cambio de tendencia en el último mes debería dar mayor tranquilidad al Banco para continuar con los recortes de tasas.

Además, a pesar de la incertidumbre que han generado el curso de la política económica en EE. UU. y el reciente incremento de las tasas de interés en ese país, la tasa de cambio ha estado relativamente estable, en parte apoyada por la corrección del déficit externo. Este comportamiento también ha contribuido a correcciones adicionales a la baja en las expectativas de inflación y debería facilitar una decisión a favor de un nuevo recorte de tasas esta semana.

Para los próximos meses seguimos esperando que la inflación continúe cayendo y se ubique por debajo de 4% entre junio y julio. Estos descensos, junto con la debilidad que seguirá evidenciando la demanda interna en el primer semestre y con algunas correcciones adicionales del déficit externo, permitirán nuevos recortes de la tasa de intervención hasta 5,50% hacia agosto o septiembre.

Andrés Pardo Amézquita,
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

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