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La soberanía en evolución

Los organismos internacionales son una construcción social y como tal no están ajenos a cambios, drásticos o moderados. 

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abril 07 de 2016
2016-04-07 08:09 p.m.
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El pasado 22 de marzo, Bruselas sufre uno de los atentados terroristas más sangrientos de su historia. En pleno centro de la ciudad, en la estación de metro Maalbeek, contigua a la Comisión Europea y al Consejo Europeo, y en el aeropuerto de Zaventem, yihadistas deciden suicidarse con explosivos, llevándose con ellos la vida de 31 personas.

Días antes, uno de los principales sospechosos de los ataques realizados en noviembre del 2015 en París, Saleh Abdeslam, había sido arrestado por agentes de la policía belga. Abdeslam habría huido de Francia después de los ataques y se presume que pasó por Alemania antes de regresar a esconderse en el barrio de Molenbeek, en Bruselas. La sensación de que el terrorismo pasa de una frontera a otra se vuelve evidente.

En efecto, diversas voces de la sociedad francesa criticaron la facilidad mediante la cual los terroristas habían podido pasar de un país a otro sin ningún tipo de control.
Asimismo, el hecho de haber encontrado un pasaporte sirio en uno de los lugares de los atentados de París, aumentó la animadversión ante el peligro de que el flujo de inmigrantes provenientes de la guerra civil siria, trajera consigo terroristas potenciales.

Una de las características más representativas de la soberanía era el control de las fronteras. En efecto, se considera que la génesis de los actuales Estados yace en los acuerdos logrados en Europa tras la firma de los tratados de Westfalia de 1648. De esta coyuntura histórica, el concepto de soberanía nacional comienza a formarse estableciendo la no injerencia en los asuntos internos de cada Estado y el respeto a la autoridad ejercida por estos dentro de los territorios demarcados por las fronteras.
Posteriormente, la soberanía nacional implicará un empoderamiento del ciudadano como un actor decisivo en la gobernanza de la nación, demandando al Estado de preservar las fronteras contra toda influencia exterior.

Ahora bien, los dos últimos siglos impulsaron la interdependencia entre las naciones, haciendo necesario instaurar organismos supranacionales legitimados en tratados de derecho internacional, con el fin de hacer frente a nuevos escenarios transnacionales. En este nuevo orden mundial, los Estados comenzaron a ceder parte de su soberanía. Uno de los casos más característicos de este fenómeno es la Unión Europea.

Resaltemos que los controles fronterizos fueron eliminados a través del Acuerdo de Schengen, las monedas nacionales fueron reemplazadas por el euro, dejando al Banco Central Europeo el manejo de la política monetaria, y se crearon comisiones que reglamentarían todos los sectores económicos, sociales y políticos.

Con el paso del tiempo, empezaron a surgir nuevos problemas que amenazan la seguridad física y económica de los ciudadanos que hacen parte del bloque; crisis financieras, terrorismo yihadista, inmigración masiva, son algunos de ellos.

Ante esto, los ciudadanos comienzan a exigir a sus gobernantes que tomen medidas al respecto, y florecen de nuevo los sentimientos proteccionistas y de conservación a través de la búsqueda de la revitalización de la soberanía nacional. De este modo, los Estados escandinavos, temerosos ante el anuncio de la Canciller alemana, de recibir a más de un millón de inmigrantes provenientes, principalmente, del conflicto sirio, empezaron a restaurar los controles de sus fronteras. El primero en reaccionar fue Dinamarca, restringiendo la frontera alemana, Suecia hará lo mismo con el límite danés. El inmigrante busca refugio en Europa, y el europeo quiere refugiar su modo de vida y su cultura dentro de las fronteras nacionales. El espacio Schengen se convierte en objeto de debate.

La soberanía no se mide solo en términos de seguridad y territorio, también en autonomía financiera. Países que sufrieron fuertemente la actual crisis económica europea, como Grecia, vieron llegar líderes políticos que prometieron una salida de la Unión en el caso de no lograr un acuerdo con Bruselas con respecto a la política de austeridad impuesta. En el mismo orden de ideas, la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea, el llamado Brexit, que tendrá a lugar el 23 de junio en forma de referendo, es un llamado a los británicos a analizar la convencía o no de pertenecer al organismo supranacional.

Parecía que la integración, y la cesión de soberanía que esto conlleva, era la única vía de desarrollo para los pueblos. Sin embargo, los organismos internacionales son una construcción social y como tal no son ajenos a cambios, ya sean drásticos o moderados. Considerarlos como una camisa de fuerza inquebrantable, amerita ser revisado.

Julián Fernández
Miembro de Redintercol.

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