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Son solo tres camiones más: los fenómenos no lineales

Agregue a la actual autopista una pequeña variación e inmediatamente la congestión se disparará casi que mágicamente.

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diciembre 11 de 2016
2016-12-11 12:33 p.m.
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Si se suman solo tres camiones más a los 140 que ya usan la Autopista Norte cada minuto, el resultado “no afectará de manera significativa el tráfico”, afirmó una noticia aparecida en El Tiempo (http://www.eltiempo.com/bogota/restriccion-a-carros-de-carga-en-chia/16705254) y atribuida a la Secretaría de Movilidad de Bogotá con motivo de la restricción a carros de carga en Chía; quizá sea así.

Sin embargo, es posible que tras esa afirmación se esconda una suposición a la que estamos acostumbrados para entender la realidad, pero que no siempre es cierta: que el fenómeno es proporcional o lineal, en este caso; que si se duplica el número de camiones se duplica el trancón; que si se baja a la mitad el número de camiones, el trancón baja a la mitad; y que si solo se aumenta un 2 % el número de camiones, apenas se aumentará el trancón un 2%.

Pero también puede no ser verdad. Esos tres camiones de más pueden aumentar en mucho más de un 2 % el trancón ya existente. Esto se debe a lo que se llama efecto no lineal.

¿QUÉ QUIERE DECIR ESTO?

Que pequeños cambios pueden producir efectos muy significativos. Imaginemos que, en lugar de tener los tres carriles actuales, la Autopista Norte tuviera 10, ¿cómo sería el recorrido si se mantuvieran los mismos carros por minuto que hay hoy?

Con seguridad no habría trancón a ninguna hora (suponiendo que al final de la vía no hubiera cuellos de botella). Y ahora suponga que, por alguna razón, se necesita cerrar un carril, ¿qué pasaría? Seguramente nada y ni siquiera se notaría.

Sin embargo, la situación sería muy distinta si cerramos un carril de la actual autopista de tres carriles.

Podría suponerse que el efecto se debe a que, en el caso de la autopista de 10 carriles, cerrar 1 es solo el 10% de la vía, mientras que cerrar uno en la de 3 es el 33%; pero, aunque hay algo de cierto, en realidad no es esa la principal razón, como se puede ver si cerramos el 33% de la nueva vía de 10: ahora quedarían 6 o 7 carriles, más que suficientes para que siguiera sin haber ningún trancón.

Es decir, en la autopista de tres carriles, cerrar el 33% de la vía genera un trancón espectacular, en tanto que en la de 10, cerrar el 33% no se notaría.

Visto desde otra perspectiva, si la actual autopista de tres carriles solo la usara un camión sería igual que si la usara el doble de camiones, dos; y esta ausencia de trancón se mantendría hasta un cierto punto a partir del cual cada vehículo adicional generaría un trancón cada vez mayor; es algo que podríamos llamar, sin mayores pretensiones, “punto de saturación”, a partir del cual el sistema se vuelve “inestable” y cualquier ligera variación tiene repercusiones desproporcionadas.

Agregue a la actual autopista una pequeña variación e inmediatamente la congestión se disparará casi que mágicamente; es lo que pasa cuando estamos saliendo del trancón y vemos que la causa es “ridícula” y pensamos: “¿cómo puede ser posible que ‘por esto’ haya tanto trancón?”. Y es que no es solo por eso que hay trancón; es porque ya la capacidad de la vía está saturada por el número de vehículos.

EN EL ÁMBITO EMPRESARIAL

Es un fenómeno que vemos en muchas otras realidades de la vida. Un nivel de endeudamiento bajo se puede aumentar por un tiempo sin problema, hasta un punto en que se hace cada vez más difícil conseguir crédito adicional, se requiere pagar mayores intereses para conseguirlo y, finalmente, un muy pequeño crédito más, lleva a la quiebra.

No es exactamente una manifestación de “la gota que colma el vaso”. En el vaso, cada gota ocupa el mismo volumen, un fenómeno lineal, salvo la última que produce una reacción desproporcionada para su tamaño.

En los fenómenos como el tráfico y el endeudamiento hay tres zonas aproximadamente: la típica lineal de la mitad de la curva, en la que el trancón crece proporcionalmente al número de vehículos; la no lineal de baja capacidad, en la que el aumento de vehículos no se nota; y la no lineal de saturación, en la que los efectos se incrementan de manera desproporcional con relación a los pequeños cambios.

Saber “qué curva” es la que explica mejor el fenómeno que nos interesa y en qué parte de esa curva estamos, es fundamental para tomar buenas decisiones.

¿Será que esos tres camiones de más sí se notarán?

Ciro Gómez Ardila, Ph.D.,
director Académico de Inalde Business School

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