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Taxistas o plataformas ¿quiénes evaden impuestos?

Y es que en definitiva, para acabar con la discusión entre un bando y el otro, el Gobierno tiene que ponerse la camiseta y regular.

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junio 28 de 2017
2017-06-28 09:09 p.m.
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Los líderes del gremio de taxistas sacan el pecho diciendo que ellos son los únicos legales en la industria del transporte individual de pasajeros, pero se les olvida que las empresas legalmente constituidas en Colombia deben tributar.

Según el último informe expedido por ProBogotá “Nuevas tecnologías e innovación en la industria de transporte público individual”, la informalidad de los taxis en la ciudad es del 98% y se estima que anualmente mueve 2,9 billones de pesos de los cuales solo el 1,2% es registrado debidamente por cuenta de las empresas afiliadoras. Como el negocio se mueve en su gran mayoría en efectivo, están evadiendo impuestos y no contribuyen al desarrollo del país.

Me pregunto por qué Mauricio Cárdenas, Ministro de Hacienda, y Santiago Rojas, Director de la DIAN, no han hecho nada para fiscalizar a los taxistas y propietarios. Todos los colombianos debemos contribuir al país y no se debería esperar menos que eso de parte de los taxistas, más cuando se jactan de correctos y legales.

Y es que en definitiva, para acabar con la discusión entre un bando y el otro, el Gobierno tiene que ponerse la camiseta y regular, pero regular en igualdad de condiciones para todos los actores del sector, regular sin cupos, regular sin monopolios y regular transparentemente porque esos cupos son en últimas el cáncer de la movilidad en Colombia.

Y como en todos estos negocios turbios que mueven tanto dinero, los más afectados siempre son los que están en la base de la pirámide. En este caso, es el conductor del taxi que no tiene la culpa y es, en últimas, víctima de un sistema esclavizante que le trae pocos ingresos versus el gran esfuerzo y tiempo que él invierte.

Solo en Bogotá hay cerca de 52.000 cupos y cada uno está avaluado en más de $100 millones, es decir, cerca de $5.2 billones por cuenta de un negocio que no hace sino perjudicar al usuario. De este gran patrimonio tampoco se están pagando impuestos y el 54% de él está concentrado en solo dos empresas que podría decirse que hoy constituyen un oligopolio evasor que tranza sus operaciones en efectivo.

Por nuestra parte, las plataformas tecnológicas como Cabify, realizamos nuestros pagos a conductores vía transferencia electrónica, facilitando así la trazabilidad sobre estos ingresos y formalizando, al mismo tiempo, un sector tan importante para la economía nacional, pero que a veces pareciera que se rehúsa a dar un paso hacia la innovación y la mejora.

Así como ProBogotá, nosotros pedimos que se regule esta industria y creemos que la forma más fácil de poner a todos los jugadores en igualdad de condiciones es acabando con el famoso cupo convirtiéndolo en un crédito para un nuevo impuesto de rodamiento que todos (plataformas y taxistas) deban pagar por prestar un servicio de transporte de pasajeros.

Colombia es un estado social de derecho y el interés general debe primar sobre el interés particular. El gobierno, sin embargo, se ha dedicado a defender un monopolio anticuado que explota a los taxistas y que evade impuestos.

Seguimos teniendo abiertas nuestras puertas al diálogo y al trabajo en equipo por una regulación que contemple al usuario como prioridad. Es por eso que apoyamos abiertamente al actual viceministro TICs, Daniel Quintero, en su proyecto de transformación digital, pero quisiéramos que no fuera tema de un solo ministerio, queremos que sea un tema de todos los implicados porque solo así tendremos la solución ideal de cara al usuario, no a los gremios.

Camilo Sarasti
Director general de Cabify Colombia

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