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Tres años del TLC con la Unión Europea

Los europeos pueden aprovechar el mercado que les abrió Colombia, mientras que nosotros no nos beneficiamos por completo del que ellos nos abrieron.

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septiembre 07 de 2016
2016-09-07 08:36 p.m.
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En agosto, el TLC con la Unión Europea (UE) cumplió tres años de vida. Existe evidencia para afirmar que los europeos pueden aprovechar plenamente el mercado que les abrió Colombia, mientras que nosotros no podemos beneficiarnos del mercado que ellos nos abrieron.

A diferencia del TLC con Estados Unidos, que se negoció a petición de Colombia, el TLC con la UE fue una iniciativa de las autoridades europeas. Desde el 2002 les propusieron a la Comunidad Andina y al Mercado Común Centroamericano substituir las preferencias arancelarias unilaterales del Sistema General de Preferencias (SGP), por las preferencias recíprocas de un TLC.

Para la UE negociar un TLC con los andinos y los centroamericanos era un negocio redondo. Arreglaban el litigio del arancel del banano que databa desde 1996 (un dolor de cabeza para los europeos); derribaban las barreras existentes para la venta de whisky, vino, charcutería, quesos, leche, carros; protegían sus indicaciones geográficas (quesos roquefort, etc.), y se aseguraban de que no los discriminaran en las licitaciones de obras públicas. A cambio, se obtendría un arancel para el banano que no perdiera competitividad frente al banano africano, anclaba el arancel cero para los productos industriales cubiertos por el SGP y se abría el mercado para algunos productos agrícolas.

Las dos partes, más o menos, lograron sus objetivos de negociación. Además, la UE le concedió a Colombia la exclusión de productos que quería proteger (carne de bovino y de cerdo, arroz, mantequilla, pollo). Pero eso no fue gratis: mientras que Colombia excluyó 110 partidas arancelarias del sector agrícola, la UE excluyó 248 partidas. La UE es el mayor importador de alimentos del mundo y en la mayoría de las partidas excluidas, la UE es un gran importador.

En estos tres años de aplicación del TLC surgieron algunos problemas. La UE demandó a Colombia ante la OMC en Ginebra porque no ha cumplido el compromiso del TLC de nivelar el impuesto al consumo del whisky y del coñac con el del aguardiente, no obstante que los licores europeos fueron ganadores con la eliminación del arancel del 20 por ciento. En el Congreso se está tramitando una ley para satisfacer a los europeos.

La diplomacia comercial europea logró que las autoridades colombianas cambiaran las condiciones para el otorgamiento de permisos para la exportación de sus productos animales y derivados de los animales (leche, charcutería, etc). Ahora, los funcionarios colombianos no tendrán que viajar por toda Europa por cuenta de los europeos para visitar cada uno de los establecimientos que quieran exportar a Colombia.

Por el contrario, esos mismos productos originarios de Colombia no pueden entrar a la UE; los requisitos sanitarios impiden dicho acceso. A pesar de la eliminación de los aranceles, en Europa no podemos vender galletas, achiras, arequipe, arepas de queso, productos lácteos, y demás productos con un componente animal. La diplomacia comercial colombiana tiene el reto de derribar esa barrera comercial.

La UE protegió en el TLC a la industria de las telas y las confecciones, sector en el cual Colombia cuenta con ventajas comparativas. Aunque nos mantuvieron el arancel cero del SGP, nos endurecieron la norma de origen. La norma de origen le permite a Bangladesh exportar a la UE 8 billones de euros en prendas de vestir, mientras que Colombia solo le exporta 10 millones de euros. Otra tarea para nuestra diplomacia comercial.

Entre el 2009 y el 2015, la participación promedio del petróleo y del carbón en el total de las exportaciones colombianas fue del 62,4 por ciento, con picos del 72 por ciento. Esos productos no necesitan del TLC para ser exportados sin aranceles. Tampoco el café, que participa con 13 por ciento de las exportaciones a la UE. En estos tres años, el café, el banano y el aceite de palma son los productos que más han aumentado las exportaciones.

La UE nos vende maquinaria y equipos, aviones, carros, productos químicos y farmacéuticos; pero aún no se ha producido la pronosticada inundación de leche por la eliminación progresiva de su arancel. Con la supresión en el 2015 de las cuotas de producción lechera, se prevé un exceso de oferta de leche en Europa que deberá ser colocada en el mercado externo. El producto ofensivo de Colombia en la negociación fue el banano. Hasta el 31/12/2015 su arancel fue 75 euros/ton; al inicio de la negociación (2007) era de 176 euros/ton; como resultado del TLC volverá a 75 euros/ton en 2020.

Está pendiente el cumplimiento del compromiso adquirido por Colombia en el TLC de eliminar la política de chatarrización, que estuvo en el corazón del reciente paro de los camioneros.

Diego Prieto Uribe
Experto en comercio exterior.

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