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Trump, el mercado de tesoros y Colombia

La era Trump puede marcar el comienzo del fin del superciclo que el mercado de Tesoros ha vivido recientemente. 

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diciembre 01 de 2016
2016-12-01 07:07 p.m.
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El mundo todavía está asimilando la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. El resultado de los comicios ha generado infinidad de preguntas sobre la manera en la que el nuevo presidente conducirá a la economía norteamericana.

Debido a que durante su campaña el candidato no esbozó una propuesta estructurada ni se conoce en su totalidad al equipo con el que gobernará, hay gran incertidumbre con respecto a las acciones que emprenderá en el frente económico.

Sin embargo, en los días siguientes a la elección los mercados financieros han emitido una señal clara: la era Trump puede marcar el comienzo del fin del superciclo que el mercado de Tesoros ha vivido en los últimos años.

En efecto, desde el triunfo de Trump los títulos del gobierno federal han presentado un aumento en sus tasas pocas veces visto en la historia. En solo dos días la rentabilidad de la referencia de 10 años sufrió el aumento porcentual más pronunciado del que se tenga registro.

¿Por qué la llegada de Trump a la Casa Blanca ha provocado tal sacudida? En primer lugar, porque se espera que una de las banderas de la nueva administración sea un ambicioso plan de estímulo fiscal que se fondearía con emisión de deuda federal.

De acuerdo con estimaciones preliminares, la combinación de recortes impositivos y de aumento en el gasto de infraestructura, defensa y atención a los veteranos que ha planteado Trump podría llevar a que en una década la deuda nacional de EE.UU. pase de 77% a 105% del PIB.

Una segunda razón es que el nuevo gobierno relajaría la regulación financiera adoptada después de la crisis de 2008, en particular la ley Dodd-Frank.

Esto estimularía a las entidades financieras estadounidenses a sustituir activos seguros como los títulos del Tesoro por otros más riesgosos, sin que ello suponga un aumento sustancial de sus requerimientos de capital.

En tercer lugar, si Trump lograse implementar con éxito medidas proteccionistas que limiten el comercio de EE.UU con el resto del mundo, esto podría generar una tendencia de menor crecimiento e inflación al alza en la economía norteamericana.

En tales circunstancias, el FED no tendría más opción que endurecer su política monetaria aceleradamente.

La suma de todo ello haría que los inversionistas perciban un riesgo fiscal e inflacionario creciente, y por lo tanto demanden una mayor prima de rentabilidad en los títulos del Tesoro. Además, con tasas de referencia más altas el nivel absoluto de estos rendimientos tendería a aumentar.

En otras palabras, con Trump en el poder la curva de Tesoros se ampliaría y se empinaría. Así las cosas, un movimiento de tales características marcaría un punto de inflexión del statu quo en el que dicho mercado ha estado inmerso por un buen tiempo.

Al respecto hay que recordar que desde la crisis, los bancos centrales de los países desarrollados han desplegado un activismo sin precedentes. Este ha incluido llevar las tasas de política monetaria hasta sus mínimos históricos y efectuar compras a gran escala de deuda soberana.

Estas acciones no solo han presionado a las curvas de estos activos a niveles insospechadamente bajos, sino que también han suprimido la volatilidad en estos mercados y han propiciado una búsqueda de rentabilidades a lo largo del mundo.

Es en este punto en donde entra Colombia. Nuestro país, al igual que muchas otras economías emergentes, ha resultado favorecido por el auge en la renta fija desarrollada, especialmente en EE.UU.

Por una parte, este entorno ha promovido un aumento en la demanda por deuda soberana en moneda extranjera. Gracias a ello, el Gobierno ha disfrutado de un amplio acceso a los mercados externos y la prima de riesgo país se ha mantenido baja.

Por otro lado, el superciclo del mercado de Tesoros se ha transmitido a casi todos los segmentos de la renta fija. En el caso de nuestro país, las condiciones de liquidez global y la mayor facilidad de acceso al mercado de TES han generado un incremento inusitado en los flujos de inversión de portafolio, hasta el punto que hoy en día los inversionistas internacionales son los segundos mayores tenedores de estos papeles.

No obstante, como ya lo dijimos, el ascenso de Trump puede llegar a alterar dicha dinámica. Si el comportamiento de las jornadas recientes se consolida y se convierte en una tendencia, hacia adelante las condiciones financieras externas ya no serán tan favorables para el mundo en desarrollo.

De hecho, la evidencia histórica muestra que en las fases negativas del mercado de Tesoros de EE.UU., el desempeño de los activos emergentes se ve afectado.

Por lo tanto, en el contexto retador que puede configurarse desde el próximo año Colombia tendrá que redoblar los esfuerzos para que los agentes internacionales identifiquen factores idiosincráticos que les hagan seguir viendo a nuestro país como un buen destino de inversión.

Además, previendo los tiempos volátiles que le esperan a los mercados financieros, estos esfuerzos deberían canalizarse a atraer de forma prioritaria la inversión extranjera directa. La reducción a la carga impositiva de las empresas contemplada en el proyecto de reforma tributaria es un paso indispensable en esta dirección.

En conclusión, el nuevo gobierno de EE.UU puede cambiar el libreto al que se han habituado los mercados de renta fija. Colombia, como todos los beneficiados del periodo que parece estar llegando a su fin, debe tomar nota de las señales tempranas de este cambio y a adaptarse desde ya a la era Trump.

Juan Pablo Espinosa
Gerente de Investigaciones Económicas
Grupo Bancolombia

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