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Unidos por Santa Marta II

El pasado 11 de agosto, en este mismo espacio, me referí al foro organizado por la Fundación ‘Tras la Perla de la América’.

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agosto 24 de 2016
2016-08-24 10:14 p.m.
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El pasado 11 de agosto, en este mismo espacio, me referí al foro organizado por la Fundación ‘Tras la Perla de la América’, y, particularmente, sobre los temas centrales discutidos señalé: “las preocupaciones más fuertes fueron el agua y la Sierra Nevada. Dos asuntos estrechamente interrelacionados, hoy, de manera negativa. Falta agua, y de manera crecientemente preocupante porque los ríos se secan, pues la Sierra se tala sin misericordia. La minería ilegal y un modelo de productividad cafetera descontextualizado ambientalmente, en muchas explotaciones, son presiones negativas”.

A raíz de este comentario, recibí una amable comunicación del Comité Departamental de Cafeteros del Magdalena, que resulta esperanzador frente a la responsabilidad ecológica del cultivo de café en la región. Queremos destacar, para la valoración positiva que merecen los esfuerzos que hace el Comité, y el ejemplo de una dinámica en la perspectiva de que toda la caficultura colombiana sea 100 por ciento sostenible, como lo ha planteado la nueva gerencia de la Federación, algunos de dichos trabajos.

En primer lugar, la labor de Cenicafé en su estación experimental de la Sierra Nevada, en relación con una tecnología de producción de café en arreglos agroforestales, que ya llega a 5 mil productores y 20 mil hectáreas. Las movilizaciones sociales que acompañan estas propuestas y otras de responsabilidad ecológica, son numerosas, destacándose iniciativas como ‘Sembradores de Paz’ (con la cooperación española), ‘Madera y Café’ (con Usaid), ‘Familias Guardabosques’ (con la ONU) y ‘Sistemas Modulares de Tratamientos Anaerobios’ (Corpamag).

Importantes, también, los grupos asociativos y cooperativos conformados por empresarios campesinos e indígenas, que producen el mayor volumen de café orgánico certificado del país. La vinculación de la Asociación de Empresarios del Magdalena (AEM) a estos movimientos y a la recuperación de la cuenca del río Toribío es muy positiva.
Todas estas circunstancias hacen de los cafeteros del Magdalena un grupo muy especial para que sea uno de los líderes de la mesa de trabajo por Santa Marta y Magdalena, un llamado unánime que se hizo en el mencionado foro.

Las preocupaciones sobre medioambiente y café fueron uno de los puntos interesantes y pertinentes de los estudios de la Misión Cafetera, que dirigió el doctor Juan José Echavarría. Lamentablemente, el país no profundizó lo suficiente en sus análisis y propuestas, pues la discusión se concentró en su polémica iniciativa de separar el papel de la Federación en la producción, de la comercialización cafetera.

La Misión llamó la atención acerca de que solo el 17 por ciento de las zonas cafeteras está en suelos sin erosión; el 70 por ciento de la expansión de zonas entre el 2010 y el 2013 se hizo en regiones con problemas de erosión, y mostró, igualmente, importantes problemas de degradación de recurso hídrico y de biodiversidad.

De ahí la urgente necesidad de dinamizar la transferencia de buenas prácticas agrícolas, fortaleciendo la investigación de Cenicafé, los servicios de extensión y la asociaciones de productores. En nuestro país, el sistema cooperativo ha tenido más focalización en buenas prácticas en la comercialización que en la producción misma.

En este contexto más general de la caficultura colombiana, en una frágil relación con los umbrales de los ecosistemas actuales, sin duda, es muy positivo el trabajo articulado, técnica y socialmente, del Comité de Cafeteros del Magdalena.

Rafael Aubad
Presidente de Proantioquia

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