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Urgen medidas de fondo para el sector eléctrico

Se requiere una reforma integral del mercado eléctrico que incluya un análisis del
funcionamiento de la bolsa y la vinculación del sector financiero.

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abril 06 de 2016
2016-03-16 08:56 p.m.
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Uno de los principales problemas que ha tenido Colombia, después de las reformas de primera generación de los años 90, es la adopción del segundo paquete que, en su momento, se recomendaba para hacer tránsito a una economía más moderna. En el sector energético, en los últimos diez años, nos acostumbramos a implementar ‘pañitos de agua tibia’ a problemas de fondo, que, sin duda, requerían un análisis más profundo y juicioso; como consecuencia de ello, estamos viviendo momentos difíciles gracias al actual fenómeno de ‘El Niño’.

A pesar de que las prácticas regulatorias del sector eléctrico no siguen las sugerencias de la Ocde, club al que el país aspira a entrar, la generación eléctrica ha estado al pie del cañón, cumpliéndole al país. Una de las críticas más recurrentes es que la generación térmica es inconveniente e, incluso, algunos han solicitado su expulsión del mercado; sin embargo, si no fuera por estas empresas, la situación sería muy diferente. Es bueno recordar que el parque térmico ha producido desde septiembre del 2015 el 50 por ciento de la energía que consumen los colombianos, cumpliendo con lo establecido por el denominado ‘cargo por confiabilidad’.

La discusión del cargo por confiabilidad, con toda la satanización que tuvo desde el último trimestre del año pasado, fue preocupante, pero la mejor forma de responder ante las críticas es con hechos concretos, y el más notable es que la energía térmica ha sido confiable, llegando a atender, en promedio, 88 gigavatios/hora durante febrero. La gran verdad es que Colombia ya estaría a oscuras de no ser por el parque térmico como respaldo.

Los ciudadanos, ejerciendo su derecho a la información, preguntan sobre el destino final de los recursos del cargo por confiabilidad que han venido pagando en los últimos 10 años. Las generadoras térmicas han presentado a la Contraloría General de la República y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios la información correspondiente.

De acuerdo con la regulación, el cargo por confiabilidad se debe destinar al pago de los costos fijos de las plantas, que incluyen los siguientes rubros: i) infraestructura: mantenimientos mayores y menores; ii) combustible: costos fijos de los contratos, primas; iii) administración: nómina, operación; iv) gastos financieros: gastos de banco, pago de deuda, primas de seguro, y v) rentabilidad de los inversionistas. Desde el 2007, se recibieron cerca de 14 billones de pesos, de los cuales, la mitad ha ido para los térmicos y la mitad para los hidráulicos.

Por lo anterior, las empresas térmicas mantienen la misma preocupación frente a la recuperación de los costos variables, tal como fue manifestado desde hace largos meses.
La metodología para valorar el precio de escasez, el cual es el valor que se le reconoce al generador cuando vende la energía en momentos de estrechez como el actual, requiere actualizarse urgentemente. Las térmicas están en una situación financiera apremiante, debido a que sus costos de operar superan con creces lo que se les reconoce por ello. La matemática, simplemente, no da.

Ese panorama se alivió temporalmente con las medidas anunciadas por el Gobierno en noviembre pasado, sin embargo, las condiciones financieras de las compañías, como es de conocimiento público, se encuentran en balance negativo por cuenta de esta variable regulatoria. El Gobierno debe revisar este aspecto cuanto antes.

En el mediano plazo, se requiere una reforma integral del mercado eléctrico que incluya un análisis juicioso del funcionamiento de la bolsa, la vinculación del sector financiero, los contratos de cobertura para la demanda, los futuros de energía, la remuneración a los servicios complementarios, entre otros. Todo debe basarse en las mejores prácticas internacionales, cuyos ejemplos más relevantes están en Estados Unidos y Europa.

Adicionalmente, es relevante que se incentiven alternativas de suministro de gas natural. Las térmicas han probado, incluso aquellas que generan con combustibles líquidos, la confiabilidad y la disponibilidad óptima de los activos. El problema que vienen enfrentando los térmicos desde hace 10 años es la incertidumbre de la oferta de gas, y por lo anterior la necesidad de generar a partir de líquidos como el diésel, mucho más caro y menos eficiente. En todo caso, incentivos para la importación de gas, como la planta de regasificación del Caribe, en la cual tres térmicas se asociaron para el desarrollo de la infraestructura, deben ser replicados por la Creg para que las plantas del interior del país puedan tener acceso al hidrocarburo.

También es fundamental revisar el esquema de comercialización de gas natural, que ha resultado extremadamente rígido para las condiciones de escasez que presenta el mercado, como lo sostuvo la Contraloría General.

Nuestra industria eléctrica es de talla mundial, tal como lo afirmó el Foro Económico Mundial, lo que demuestra la alta capacidad humana y técnica que se ha construido a lo largo de los últimos 20 años. Las dificultades que estamos viviendo hoy no fueron causadas por las plantas térmicas; al contrario, estas han hecho los mantenimientos y han estado disponibles desde que arrancó el fenómeno de ‘El Niño’, y para eso pagó la demanda: para tenerlas disponibles.

Alejandro Castañeda Cuervo
Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg).

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