Otros Columnistas
análisis

‘Venture capital’ y ‘fintech’

Un ambiente regulatorio favorable permitirá que las empresas emergentes puedan desarrollar los productos y servicios fintech, y que, a su vez, los inversionistas no vean en la reglamentación un obstáculo para invertir en estos desarrollos.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
octubre 03 de 2017
2017-10-03 11:49 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Llevamos algunos años evidenciando el apetito que los fondos de inversión tienen en las empresas que se encuentran desarrollando fintech (financial technology). Inicialmente, este alto interés se concentró en los desarrollos y emprendimientos que surgían en Estados Unidos, pero, con poco tiempo de diferencia, la inversión se trasladó también a Europa y Asia. No es ajeno que ahora el capital de riesgo, como de manera simple podría definirse el venture capital, haya puesto sus ojos en las empresas fintech de los países emergentes.

El alto potencial de crecimiento de estas empresas de acceder a mercados que las entidades financieras tradicionalmente no estaban llegando, y de ofrecer servicios innovadores que se adaptan y nutren de los desarrollos tecnológicos actuales, hacen que las empresas que están naciendo para desarrollar fintech sean un objetivo claro para los fondos de venture capital. ¿Por qué? Venture capital, típicamente, implica la inversión en empresas emergentes (startups) con un alto potencial de crecimiento y, de manera correlativa, con una expectativa de retornos altos. Las startups fintech, por supuesto, cumplen con estos requisitos, especialmente en países como Colombia.

Los desarrollos tecnológicos en materia financiera, los desarrollos fintech, vienen creciendo a pasos agigantados en el país y ocupando los lugares que el sistema financiero tradicional no había explotado. Estas empresas tienen su objetivo fijado, en muchos casos, en mercados a los que no se ha accedido anteriormente, o en formas de negocio diferentes que atraen a nuevos consumidores.

La realización de inversión, a riesgo, en este tipo de empresas emergentes permite a estas ampliar el horizonte de posibilidades y aumentar la probabilidad de éxito de los desarrollos que vienen realizando y, para los inversionistas, la oportunidad de participar en proyectos emergentes, con alto potencial de crecimiento y de retornos futuros. Por supuesto, al ser venture capital, esta inversión implicará la asunción de riesgos y la evaluación de los mismos por parte de los inversionistas.

A esta tendencia mundial se suman dos factores de suma relevancia en el país. Por un lado, el rol de líder que Colombia está tomando dentro de Latinoamérica en materia de fintech, y, por otro, la consolidación de los fondos de capital privado en el país. Frente al primer punto, el papel de Colombia en materia fintech, según un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista, Colombia es el tercer país en Latinoamérica en cantidad de iniciativas en materia fintech. Esto significa, sin duda, que existe un ambiente muy amplio de empresas en las que se puede invertir.

En cuanto al segundo punto, año a año ha venido creciendo el número de fondos de capital privado que se crean en el país, de diversificación en industrias en las que invierten y de especialidad en los sectores en los que se enfocan. Tener fondos de capital privado consolidados y una continua constitución de nuevos fondos, nos deja pensar que no van a faltar inversionistas interesados en las startup fintech colombianas.

¿Qué viene?

El ambiente regulatorio tiene que adaptarse y permitir que se desarrolle fintech en Colombia. Aun cuando en relación con algunos productos y servicios fintech no han encontrado obstáculos, frente a otros asuntos (por ejemplo, crowdfunding), la reglamentación actual (que seguramente no podía prever el desarrollo tecnológico de este momento) implica una limitación al desarrollo de los mismos. Sobre este tema, debe resaltarse que el Ministerio de Hacienda, a través de la Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera (URF), ha trabajado en consultar y proponer formas en las que se podrían abordar las limitaciones regulatorias existentes.

Un ambiente regulatorio favorable permitirá que las empresas emergentes puedan desarrollar los productos y servicios fintech, y que, a su vez, los inversionistas no vean en la regulación un obstáculo para invertir en estos desarrollos. Por supuesto, las decisiones que en materia regulatoria se tomen deben ser prudentes, proteger el interés del público y tener en cuenta las buenas y malas experiencias que se hayan tenido en otras jurisdicciones.

Estamos en una época en la que se debe incentivar en el país la generación de ingresos a través de industrias alternativas. En este caso, se incentivaría la generación de una industria sofisticada, que requiere y requerirá de personas técnicamente capaces. Pasar de ser un país exportador de commodities a ser uno de productos y servicios (en industrias sofisticadas como fintech) podría ser una buena noticia.

Juan Sebastián Peredo B.
Comité de exalumnos, London School of Economics, Colombia.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado