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Javier Alfonso Galán Barrera

Aprovechemos la oportunidad

Si los encargados de la construcción de las autopistas 4G no hacen su mejor esfuerzo, Colombia puede llegar a tener nuevas vías, pero de mala calidad.

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abril 24 de 2016
2016-04-24 06:45 p.m.
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Retos es la mejor palabra para describir lo que le espera a la economía colombiana en el 2016.

Aunque los datos macroeconómicos de marzo no son favorables, existen motivos para creer que los resultados en materia de crecimiento económico, empleo, inversión y balanza comercial tenderán a subir –en el mejor de los casos– o a mantenerse, en el más estable de los escenarios.

La Organización Meteorológica Mundial ha anunciado que el fenómeno de ‘El Niño’ empieza a debilitarse y que sus efectos se disiparán a inicios del primer semestre del presente año.

Por otra parte, en un seguimiento al comportamiento de la tasa de cambio, esta entidad ha encontrado una fuerte resistencia en el nivel de los 3.400 pesos por dólar (se han presentado dos episodios en los que la tasa de cambio se ha ubicado por encima, pero ha regresado de forma inmediata), así como un soporte en los 3.550 pesos por dólar (nivel que fue superado una vez Standard and Poors anunció la revisión de la calificación de Colombia de estable a negativa) y que demuestra que los efectos de la fuerte devaluación observada en el 2015 también han cedido.

Lo anterior nos permite ver con optimismo el comportamiento de la economía colombiana, más aún si tenemos en cuenta los ajustes que desde lo fiscal y monetario se han dado para minimizar los riesgos de la caída en los ingresos de la Nación por efectos de la reducción en los precios del petróleo.

Pero más allá de la actuación de las autoridades monetarias, cambiarias y fiscales, el buen comportamiento de la economía colombiana está fundamentado en la inversión (apuesta) que el país está haciendo para las denominadas autopistas de cuarta generación (4G).

La caída de la inversión extranjera se verá compensada con creces con la inyección de recursos que realizarán desde el Gobierno, los particulares y los fondos de inversión, en aras de alcanzar el cierre de los proyectos que conforman las 4G.

integración y veeduría

Además, estas autopistas lograrán crear nuevos puestos de trabajo (directos e indirectos) que afectarán positivamente a las finanzas de las regiones.

La apuesta por impactar la competitividad del país es el principal objetivo de las 4G. Para lograrlo, no solo se debe mejorar la relación costo-beneficio en el transporte de carga, sino que, además, hay que empezar a trabajar en el desarrollo de proyectos de inversión en las regiones, de forma tal que sumen para solucionar un tema coyuntural de la industria colombiana: la falta de encadenamientos productivos.

Por esta razón, se espera que las alcaldías y los departamentos estimulen el espíritu emprendedor en las regiones para que las empresas colombianas se integren, con el fin de formar aglomeraciones en las cuales pueda crearse rendimientos a escala.

Solo así se les asegurará a las nuevas autopistas el tráfico necesario que las hará sostenibles a través del tiempo, y se logrará que el país aproveche la ventaja competitiva.

Aunque hay optimismo al respecto, todo puede venirse abajo si el país no enfrenta directamente la corrupción.

Si los proyectos 4G no se realizan en el tiempo planeado y de manera ajustada a los presupuestos de obra, perderemos la oportunidad de mejorar la competitividad en Colombia.

Si los encargados de la construcción e interventoría de estas obras no hacen su mejor esfuerzo, Colombia puede llegar a tener nuevas autopistas, pero de mala calidad o que no cumplen los estándares internacionales.

Por lo anterior, desde la academia, invitamos a toda la sociedad civil para que tome en serio su rol de veedores ciudadanos.

Así pues, se requiere que la información de avance de los proyectos sea pública para que estas organizaciones civiles puedan advertir, con la debida anticipación, los desfases en tiempo o presupuesto y los correctivos del caso sean aplicados oportunamente.

Esta es una invitación para que los medios de comunicación acepten ser los encargados de difundir la información de avance de las obras y se conviertan en espacios propicios para que la corrupción no gane espacio ni se aproveche del silencio que suele cubrir a estos proyectos.

Javier Alfonso Galán Barrera
Director Observatorio Económico, Financiero y Empresarial

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