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Reflexiones epistemológicas sobre ‘liquidez’

Cuando se habla de deterioro de la liquidez debe entenderse como la disminución en el capital de trabajo neto de la empresa.

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mayo 04 de 2017
2017-05-04 08:34 p.m.
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En temas de finanzas corporativas se habla mucho de liquidez, y cuando se formula la pregunta de lo que se entiende por liquidez, hay una gran variedad de respuestas. Con el fin de aclarar el concepto y los términos empleados en finanzas corporativas, se define la liquidez como la capacidad que tiene una empresa de cubrir con sus activos corrientes los pasivos corrientes, es decir, es el llamado ‘capital de trabajo neto’.

Esto es liquidez en el mundo de las finanzas corporativas. Consiste en determinar un valor monetario, que resulta de restar de los activos corrientes el total de los pasivos corrientes, entendiendo por ‘corrientes’ un plazo máximo de un año. En los activos corrientes se halla el saldo en bancos, las inversiones temporales, las cuentas por cobrar y los inventarios. En los pasivos corrientes los renglones típicos son créditos bancarios de corto plazo, cuentas por pagar a proveedores, impuestos por pagar, acreedores varios, y obligaciones con vencimientos no mayores a un año.

Una de las razones por las cuales las empresas pueden llegar a quedar insolventes es por su incapacidad de atender las obligaciones y no generar suficiente efectivo para cumplir los compromisos adquiridos. De ahí que surge una pregunta estratégica y es ¿cómo se puede mejorar la liquidez de una empresa? Las respuestas típicas focalizan las decisiones hacia el plazo de cobro y proponen acortarlo pensando en una mejoría en la liquidez. Esta recomendación no mejora la liquidez, sino la posición de caja, dado que disminuir las cuentas por cobrar tiene por contrapartida, debido a la causación por partida doble del funcionamiento de la contabilidad, el saldo en bancos, por tanto la disminución de cuentas por cobrar en los activos corrientes se ve compensada por el aumento en el saldo en bancos, y el resultado sobre el capital de trabajo neto es neutro.

De igual forma, pueden proponerse estrategias para rotar con mayor frecuencia los inventarios, tomar créditos de tesorería a corto plazo, entre otros. Ninguna de estas propuestas incrementa la liquidez, afectan, por supuesto, pero a la posición de tesorería, más no a la liquidez. El meollo del asunto es diferenciar tesorería de liquidez; son dos cosas distintas, la tesorería hace referencia exclusiva al dinero en caja y los saldos en bancos, y la liquidez es un concepto de causación y se refiere a la diferencia entre los activos corrientes y los pasivos corrientes.

La liquidez se puede mejorar vendiendo activos fijos, realizando las inversiones y obtener créditos a largo plazo, capitalizando la empresa con aportes nuevos de capital y generando utilidades. El capital de trabajo neto disminuye por inversiones en activos fijos, pago de dividendos, pérdidas, etc. Las estrategias para mejorar la liquidez no deben, por consiguiente, concentrarse en partidas clasificadas como corrientes porque la contabilidad por partida doble neutraliza sus manifestaciones y afectará seguramente la posición de tesorería, pero no a la liquidez, como se debe entender en finanzas corporativas.

Cuando se habla de deterioro de la liquidez debe entenderse como la disminución en el capital de trabajo neto de la empresa, debido a inversiones en activos fijos o de largo plazo, que deben justificarse con la evaluación económica pertinente, en particular, su efecto sobre EVA©. (Stern y Stewart).

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