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Migraciones medioambientales

La responsabilidad de la futura existencia de la estabilidad de la sociedad no sólo debe recaer en l

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enero 26 de 2010
2010-01-26 01:32 a.m.
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El poder que ha obtenido la humanidad gracias a la ciencia y a la tecnología le ha ampliado su margen de acción, haciéndola más libre de configurar las condiciones del mundo hacia la satisfacción de sus necesidades y la instauración de las ideas que antes parecían sólo sueños de mentes fantasiosas. Sin embargo, hoy sabemos que este poder tiene efectos colaterales.

Lo único previsible es la imprevisibilidad. El poder de la tecnociencia pone en el horizonte tantos panoramas de futuros posibles, que la humanidad podría vivir en un mundo hasta hoy impensable; la ciencia, la tecnología, las instituciones políticas y sociales, la naturaleza en general y la humana, estarán sometidas en los próximos años a presiones nuevas que determinarán su camino evolutivo.

Mientras los expertos en cambio climático avanzan en sus investigaciones, se va creando una imagen más precisa de las circunstancias problema que habrá de enfrentar en el futuro cercano; las variaciones en el clima tienen implicaciones no sólo en el equilibrio del mundo natural, sino en la economía y en la sociedad.

Un reciente fenómeno toma fuerza amenazando con transformar la demografía mundial. Conceptualmente es llamado migraciones ambientales, con lo que se designa la movilidad humana no voluntaria que responde a las condiciones ambientales adversas, como inundaciones, sequías, variaciones en las temperaturas y la escasez de recursos naturales.

Las temperaturas y la escasez de agua afectarán la agricultura, aumentando la inseguridad alimentaria, hoy con 1.020 millones de personas con hambre. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (informe Sobre Desarrollo Humano 2007-2008), considera que las variaciones en las temperaturas de 3°C a 4°C podría causar migraciones de 330 millones de personas por inundaciones, resultando principalmente afectadas las naciones del Caribe e insulares, poniendo en riesgo también a los 1.000 millones que viven en los tugurios urbanos.

Hasta ahora las migraciones respondían a dos razones: voluntarias, motivadas por la perspectiva de una mejor vida, un buen empleo, salud y educación de calidad; y las involuntarias, labradas por la violencia. En ambas el movimiento humano se da desde una zona problemática a otra no problemática, pero los desplazamientos ambientales están envueltas en un escenario más complejo, pues siendo el cambio climático un fenómeno global, posiblemente mientras éste se agrava se irán reduciendo el número de zonas habitables, lo que podría derivar en la concentración geográfica de la población mundial, panorama desfavorable para la estabilidad económica, política y social. Las instituciones políticas actuales han sido ineficientes en el manejo de los movimientos humanos tradicionales. Las migraciones ambientales plantearán nuevos retos que potencialmente tienen todos los elementos para generar conflictos interculturales, la lucha por los recursos naturales y por la supervivencia.

Este contexto amenazante debe ser visto como argumento para lograr el compromiso mundial sobre el control de los factores causantes del cambio climático. La responsabilidad de la futura existencia de la estabilidad de la sociedad no sólo debe recaer en los Estados, sino en cada individuo como miembro activo de la comunidad humana.


 

ricardorojas270@yahoo.com

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