Paul Weiss Salas

Abusando del consumidor

Paul Weiss Salas
Opinión
POR:
Paul Weiss Salas
octubre 16 de 2015
2015-10-16 04:44 a.m.
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Mucho se está hablando acerca de la cuantiosa multa que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) les impuso a varios ingenios azucareros, asociaciones de ese gremio y a algunas personas que trabajan en ese sector.

La acusación se basa en las violaciones de la libre competencia mediante acuerdos oligopólicos o, al menos, por los intentos de bloqueo de la competencia de importaciones de azúcar desde varios países latinoamericanos.

Me parece lamentable que la discusión se haya centrado en el valor de la multa más que en la gravedad de los posibles delitos cometidos. Pero entiendo que así sea, pues quienes están debatiendo el asunto son los acusados, que seguramente tendrán su debido proceso y los medios económicos para conseguir los más pesados juristas del país, es decir, los mismos de siempre.

Según se supo en medios de información, en algún momento los azucareros hicieron referencia al hecho de que sí existieron importaciones de azúcar durante los años en los cuales la SIC basa sus multas.

Si esto fue así, solo quiere decir que los intentos de bloqueo de importaciones no dieron a los azucareros colombianos los resultados pretendidos y que, a pesar de esos intentos, los importadores lograron traer azúcar desde el exterior.

El fallar en el intento de cometer un ilícito no exime de culpa a quien así procede.

Otro de los argumentos que se han oído de parte de los multados es el riesgo de que las sanciones impuestas acaben con 190.000 empleos, y pretenden responsabilizar a la SIC de este hecho.

Como quien dice, la culpa de la muerte del peatón que fue atropellado por un borracho es del policía que lo detuvo.

Pero esta discusión tiene un ámbito que es de mayor dimensión que el que se limita al gremio azucarero, pues esta forma de actuar en defensa de los intereses particulares, al hacer acuerdos de precios y de asignación de áreas geográficas de ventas, no es una exclusividad de este segmento.

Se ha hablado de los sectores papelero, cementero y de otros sectores que podrían estar limitando la competencia. Es claro que limitar la competencia mejora las utilidades de las empresas y protege los empleos de las personas vinculadas a ellas.

Pero no puedo evitar pensar en que una parte de las ganancias de unos son las pérdidas de otros.

Esos ‘otros’ son los más de 40 millones de consumidores que tienen que pagar directa o indirectamente en exceso por los productos en los cuales se dan las violaciones a la libre competencia.

Cabe preguntar acerca de las razones por las cuales los industriales colombianos no son capaces de competir con los industriales extranjeros. Estas razones pueden estar basadas en las ineficiencias que les permite un mercado legalmente protegido o artificialmente manipulado o deberse a otras inequidades en que se encuentra la industria colombiana, como podría ser el alto nivel impositivo.

En todo caso, cualesquiera que sean las razones para impedir la libre competencia, se trata de actos ilegales, que perjudican a todos los colombianos, quienes se ven obligados a pagar más por motivos que solo obedecen a ineficiencias del sistema y a abusos del poder gremial.

Paul Weiss Sala
Experto en inversiones bursátiles
paulweisss@yahoo.com
 

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