Paul Weiss Salas

¡Manda cájcara!

Paul Weiss Salas
Opinión
POR:
Paul Weiss Salas
octubre 09 de 2014
2014-10-09 02:05 a.m.
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Las declaraciones de Jorge Arabia Watemberg, en carta dirigida a sus amigos y reproducida en la revista Semana, en las cuales le pide perdón al país por sus actuaciones en InterBolsa, me recuerdan al Pachanga de David Sánchez Juliao cuando relataba la despedida de cierre de emisión de Radio Lorica, que decía “¡Buenas noches Suramérica!”. Conocen más a Radio Lorica en Suramérica que a Jorge Arabia en Colombia.

Ahora resulta que este desconocido personaje pretende, no solo el perdón del país, sino el de la justicia colombiana, en un acto de contrición que lo aqueja con varios años de retraso. ¿Por qué será que ahora, estando él a las puertas de la cárcel, le da este ataque de conciencia, de reevaluación de sus principios éticos y de humildad? Pienso que esto es producto del miedo que le da pasar de la buena vida que se dio a la cárcel.

Y es que el éxito de InterBolsa en el campo bursátil tapó toda esa serie de engaños que hicieron a sus clientes, a las autoridades y al mismo Estado colombiano, dejando mal herida la reputación de otros comisionistas de bolsa.

Este maquillaje con el que InterBolsa escondía sus defectos se lo creyeron muchos inversionistas de todos los tamaños, desde la caricaturesca viudita hasta los más sofisticados inversionistas nacionales e internacionales. No hay mejor disfraz que el éxito para seguir engañando al mundo entero, y quien se atrevía a poner en duda a la más grande firma corredora de bolsa era por ‘pura envidia’.

El señor Arabia dice en la carta, dirigida a los amigos que aún pueda tener: “Invito a los jóvenes, empresarios y ejecutivos de Colombia a redefinir sus principios de vida donde la humildad, la honestidad y la generosidad sean de verdad la fuerza impulsora de sus vidas y que esto les permita un equilibrio en sus vidas personales, profesionales, familiares y espirituales.

Así llegará la felicidad y la verdadera razón de vivir paralelamente con la directa contribución para construir un mejor país”, como si ‘los jóvenes de Colombia’ sufrieran como él de la arrogancia, la deshonestidad y la ambición que admite haber tenido. ¿Con qué autoridad moral se erige este señor en orientador de los empresarios y ejecutivos del país? Pienso que, al menos, la arrogancia le quedó intacta.

Todo parece indicar que el señor Arabia trata de obtener una impunidad que no se merece. Pienso yo, que sería injustificada su absolución por el hecho de denunciar ahora lo que no delató oportunamente. Prefiero que la Fiscalía General de La Nación se gaste nuestros impuestos en hacer la más profunda investigación del caso, sin escatimar en gastos al tomar el atajo de la delación de las actividades ilícitas que pueda denunciar este señor Arabia y que le aplique toda la rigurosidad de la Ley, si es culpable.

Como dice un amigo costeño, ¡manda cájcara!

Paul Weiss
Experto en inversiones bursátiles
paulweisss@yahoo.com


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