Paul Weiss Salas

¡Vergonzoso papelón!

Paul Weiss Salas
Opinión
POR:
Paul Weiss Salas
mayo 20 de 2015
2015-05-20 04:34 a.m.
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Uno de los tres huevitos que quiso dejar como herencia el expresidente Uribe fue el de la promoción de la inversión en Colombia. Naturalmente, eso incluía tanto la inversión extranjera como la inversión nacional.

Ahora resulta que, tanto los dirigentes de su partido, como muchos políticos relevantes del escenario nacional optaron por agitar las banderas del populismo y del nacionalismo para oponerse a la venta de la participación del 57.6 %, que tiene el Estado colombiano en Isagen, lo cual impide la inversión extranjera en esta empresa que genera alrededor de 21 % de la energía eléctrica del país(1).

Como consecuencia de lo anterior, la reinversión por parte del Estado de los recursos provenientes de esa venta en la infraestructura vial del país tampoco podría realizarse. ¿Será que la agitación de estas banderas corresponde más a un afán electorero para las elecciones regionales que se celebrarán en octubre próximo? No lo sé, pero no me extrañaría.

En todo caso, es evidente que sería preferible no tener que vender la participación del Estado en Isagen y poder llevar a cabo los planes de desarrollo vial que harán que los productos colombianos sean más competitivos en el exterior y, porqué no decirlo, también harán que los productos extranjeros, que resulten mejores o más económicos, puedan llegar del exterior a los compradores nacionales.

El sector energético de Colombia es considerado internacionalmente como maduro. Es decir, que ya no requiere de la participación del Estado como inversionista. La forma de contribuir a la estabilidad del mismo ahora es a través de la regulación y control, pero no a través de la propiedad de las empresas.

La regulación actual, así como la que pueda requerirse en el futuro, incluye muchas reglas de juego, como los límites tarifarios y la protección del medioambiente. Naturalmente, esas reglas de juego son conocidas y aceptadas por los tres postores ya registrados y que ya han constituido las garantías correspondientes para participar en la subasta del paquete accionario de la Nación en Isagen.

No tiene presentación, ni a nivel local ni a nivel internacional, que el gobierno colombiano ande suplicando a la justicia para hacer lo que constitucional y legalmente puede hacer, es decir, llevar a cabo la enajenación de bienes del Estado, cosa que ha hecho antes en diferentes áreas de la economía.

Si ya estaba autorizada la venta de esas acciones después de muchas trabas y conceptos de tipo jurídico, y si es cierto que la venta de la participación del Estado en Isagen no causa ningún impacto relevante en las finanzas públicas, no tiene efectos negativos en las tarifas de los usuarios de la energía eléctrica ni en el medioambiente y le permite al Gobierno resolver en parte el déficit en la infraestructura vial del país generando con ello inversión, empleo y un mayor retorno sobre su inversión, ya no es hora para todo este alboroto populista que no es más que un vergonzoso papelón de Colombia ante el mundo.

(1) Informe Mensual de Variables de Generación y del Mercado Eléctrico Colombiano - Upme, marzo del 2015.

Paul Weiss Salas

Experto en inversiones bursátiles

paulweisss@yahoo.com

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