análisis

La complejidad de la coyuntura

Según Fedesarrollo, las medidas tomadas para producir un ajuste necesario en las variables macroeconómicas ya tocó fondo.

Pedro Miguel Vargas
Opinión
POR:
Pedro Miguel Vargas
febrero 24 de 2017
2017-02-24 10:29 a.m.

El año anterior concluyó con la aprobación de la Reforma Tributaria, cuyo resultado es intermedio entre lo que planteó la comisión de expertos inicialmente y lo que aprobó el Congreso. El cambio más importante fue el incremento del IVA en tres puntos y su destinación parcial a salud y educación. La aprobación de dicha reforma, así muchos analistas consideren, con razón, que es un resultado limitado, debe ser elogiada por cuanto se dió prioridad al interés nacional de mediano plazo sobre los pequeños intereses partidistas.

Después de tener el déficit en cuenta corriente más grande de la lista de países que publica periódicamente la revista The Economist (6,5 por ciento en el 2014), se ha avanzado en su reducción al 4,5 por ciento en el 2016, y se proyecta 3,7 por ciento para el 2017.

El año anterior, el Ministerio de Hacienda impulsó reducciones en el gasto en dos ocasiones. El ajuste se dado por la disminución en el crecimiento de la economía, caída en las importaciones, pero con bajo incremento en las exportaciones y un nivel positivo en la inversión extranjera. Sin embargo, es importante mantener observado el crecimiento de la deuda, que también ha contribuido al financiamiento, pero sobre el cual tiene un efecto severo la tasa de cambio, cuya elevación contribuyó en un incremento de 10 puntos de participación en el PIB entre el 2014 y el 2016.

Las coyunturas desfavorables del 2016 relacionadas con las consecuencias de los fenómenos climáticos sobre los precios de los alimentos, agravados por el paro de transporte y los efectos iniciales de una devaluación de la tasa de cambio en el 2014 y el 2015, tuvieron resultados nocivos sobre el nivel de la inflación.

Esta tendencia viene siendo controlada adecuadamente por el Banco de la República, que incrementó la tasa de intervención y la mantuvo estable en su última reunión. Los analistas no esperan que todavía este año la tasa de inflación de finales de año se ubique por debajo de la meta del 4 por ciento. Se espera que esta situación se normalice a partir del próximo año.

Según Fedesarrollo, las medidas tomadas para producir un ajuste necesario en las variables macroeconómicas ya tocó fondo, y se esperaría que este año se presente un crecimiento moderado, que, comparado con otros países, es positivo, pero sigue siendo bajo en el largo plazo. El crecimiento de largo plazo, que en el 2014 se comparaba con un PIB potencial de aproximadamente entre 4 y 4,5 por ciento, se ha reducido hoy al 3por ciento, que es definitivamente insuficiente.

De manera muy acertada, el Emisor ha planteado que la reducción de las tasas de intervención se irá dando en la medida en que la inflación dé señales más contundentes de aproximación a la meta, y ha señalado la importancia de que el país mire nuevamente los factores de competitividad de mediano y largo plazo que se requieren para incrementar nuevamente el PIB potencial de largo plazo.

Entre los factores necesarios para el crecimiento de largo plazo, el gobierno ha venido impulsando, acertadamente, la infraestructura y la educación, y es preciso que las condiciones políticas no deterioren el necesario impulso a la ejecución de obras y los cierres financieros que aún faltan.

Esta es una coyuntura en la que el país debe defender estos logros, poniendo todo el ojo necesario sobre los controles. Igualmente, es preciso realizar un examen cuidadoso de los proyectos que las regiones tienen planteados sobre ciencia y tecnología con recursos que aún tiene el país sobre la acumulación de regalías.

Un tema delicado es el equilibrio entre las limitadas finanzas públicas, presionadas por las calificadoras de deuda, que mantuvieron el grado de inversión con un anuncio contundente sobre la vulnerabilidad de este equilibrio a dos años. En este contexto, los necesarios proyectos de desarrollo del agro con la inversión en bienes públicos comprometidos en el acuerdo de paz, tendrán que extenderse en el tiempo y someterse a un riguroso proceso de prioridades y focalización. Las obras relacionadas con vías terciarias de manera planeada podrían ser parte de esta prioridad.

Finalmente, es importante que el actual gobierno avance significativamente en concretar lo convenido en el Acuerdo de Paz y concluya el ajuste macroeconómico que ha sido necesario ante la reducción del 20 por ciento de los ingresos petroleros desde el 2014. Lo anterior, sin perturbaciones del próximo certamen electoral.

Luis Alberto Zuleta J.
Consultor empresarial.

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