análisis

Álvaro Uribe (‘The Kingmaker’ 2018)

El debate electoral lo tendrá como actor principal. Su forma de ejercer control en el partido lo hace efectivo en acciones que toma esta colectividad.

Pedro Viveros
Opinión
POR:
Pedro Viveros
agosto 08 de 2016
2016-08-08 05:19 p.m.

La definición de The Kingmaker es: persona poderosa que logra potenciar a un líder hasta lo más alto de la vida pública. El nombre se origina en la figura del inglés Richard Neville (1428-1471), quien fue, en su época, después de la corona real, el hombre más rico y poderoso de Inglaterra. Su riqueza le alcanzó para moverse en las aguas e intrigas del poder sucesorial británico. Cuenta la historia, que el 16º conde Marwick contribuyó a entronizar a Enrique VI (de la línea Lancaster) para luego retirarlo del trono y poner, él mismo, al yorkista Eduardo IV; como si fuera poco, el mismo Neville lo derrocaría y, con su poderío, volvió al poder imperial a Enrique VI. De allí el origen de The Kingmaker (hacedor de reyes). Cualquier parecido con la exitosa serie Game of Thrones es pura coincidencia.

En India, hubo una figura que sirvió de catalizador de ambiciones políticas y familiares: Sonia Gandhi. La nuera de Indira y esposa del expremier Rajiv Gandhi, manejó sus ventajas y desventajas para volverse el centro de la política India desde finales del siglo XX hasta nuestros días. Fue presidenta del Partido de Oposición Indio, presidenta del Congreso Nacional Indio (comparable a lo que conocemos en Colombia como Presidente de la República), y su influencia es tal, que en la actualidad es la presidenta del Consejo de Asesoría Nacional de India. Todo lo anterior sin ser nacida en dicho país (es originaria de Vecenza, Italia) y era mujer en una nación bastante conservadora en esa materia, al menos a mediados del siglo pasado.

En Colombia no escapamos a esta figura. La más cercana fue Alberto Lleras Camargo. Su juventud e inteligencia le dio para manejar los hilos del poder colombiano desde los años 40 hasta su muerte, en 1990. En el país no se tomaba una decisión sin la opinión del ‘muelón’, como cariñosamente lo llaman a sus copartidarios. Desde la forma como manejó el intento de golpe que le hicieran a su mento, el expresidente Alfonso López Pumajero (a la postre lo sucedió y terminó su mandato), pasando por la negociación con su rival político, el conservador Laureano Eleuterio Gómez Castro, cuyo resultado fue el Frente Nacional, en el país católico que le tocó vivir fue una especie de ‘camarlengo’, todas las grandes decisiones de ‘su Colombia’ pasaron por su cedazo.

Hoy, hay otro Kingmaker: Álvaro Uribe Vélez. Desde que dejó la presidencia emprendió un nuevo capítulo en su ‘campaña permanente’: ubicarse en el lado de las grandes decisiones de poder en el país.

Primero, decidió volver a las bases electorales de su línea ideológica. Conformó un partido con vocación de poder. Consolidó su relato por medios de las nuevas tecnologías. Empoderó el discurso de la oposición. Enfrentó al gobierno de Santos y a las Farc, todo, gracias a su coherencia en materia política. Conclusión, en Colombia hay tres referentes: Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y las Farc. En este escenario, no hay duda de que Uribe, por lo menos en lo electoral, tiene ‘más futuro que pasado’.

Segundo, el debate electoral que ya comenzó lo tendrá como actor principal. Su rígida forma de ejercer el control en el Centro Democrático lo hace efectivo en las acciones que toma esta colectividad. La manera eficiente como el Centro Democrático propone proyectos en lo nacional, regional y local, lo posiciona como el político que ‘mueve el Congreso’. La escenografía que nace del plebiscito lo deja con micrófono y verbo, mientras que la Unidad Nacional desdeña el liderazgo de César Gaviria –otro ‘titán de la política’–, el Centro Democrático consolida a su jefe. Esta campaña por la paz le servirá para que el expresidente Uribe ‘caliente motores’, porque lo que tiene en la mira, en realidad, es fortalecer su esquina de cara a las elecciones de Congreso y presidenciales.
Mientras unos piensan en el hoy, Uribe piensa en pasado mañana.

Tercero, aquel que tenga pretensiones de ganar las próximas elecciones debe tener en cuenta que este Kingmaker va a afectar, por efecto o por defecto, los designios del país.

No imagino a un candidato ‘acaballado’ en un discurso antiUribe para ganar la silla de la Casa de Nariño. Les va a tocar modular su discurso, o evadirlo, así también gane el nuevo ‘hacedero de reyes’ a la colombiana.

Imagino el título de la serie de televisión que algún medio transmitirá en unos años sobre la Colombia 2000 a 2... “El juego del hacedor de reyes”

*Columna en honor a mi amigo Juan Mario Laserna.

Pedro Viveros Tarquino
Analista Político

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